Por: Carlos Gallegos.   6 junio

Recientemente tuve que hacer una gestión en una de las municipalidades de Heredia para obtener una certificación de estar al día en los impuestos municipales y poder completar un trámite de visado de planos para construcción.

Estamos hablando de un proyecto pequeño pero que al fin y al cabo genera empleo y bienestar a varias personas.

Cuál sería mi sorpresa al entrar a la municipalidad y ser informado que para obtener la certificación tenía que llevar dos timbres: uno de ¢15 de especies fiscales y otro de ¢5 de archivo, pero además dichos timbres había que comprarlos en la agencia del BCR a unas cuadras. Tuve que desplazarme, encontrar parqueo y esperar 30 minutos a ser atendido y comprar los timbres. Mi tiempo, el de la funcionaria bancaria y los costos de impresión, sistemas y cobranza etc. estoy seguro de que superan en mucho el ingreso por la venta de los timbres. Pero además la obligatoriedad de tener que hacer una serie de trámites adicionales en una época de distanciamiento social forzado es sencillamente absurdo, innecesario costoso e ineficaz … y en las circunstancias actuales de contagio hasta peligroso.

¿Por qué esta mentalidad de subdesarrollo? ¿Por qué seguimos aplicando un timbre de una ley promulgada en 1885 o sea hace 135 años? No es posible que hablemos de transformación digital si seguimos anclados a normas y procedimientos del siglo XIX.

La transformación es un cambio significativo, duradero e irreversible en la lógica de creación de valor de una organización. ¿Cuál es el valor de un timbre de ¢5 y más de 30 minutos de trámites le da a la comunidad? ¿A la sociedad como un todo? Ninguno.

La única forma de cambio sostenible en el tiempo pasa primero por un cambio en la mentalidad y segundo por un cambio en los procesos, la tecnología y la cultura. Un programa serio de transformación digital es necesario en nuestras municipalidades, entidades descentralizadas (ICE,CCSS,INS, etc.) y el en Gobierno Central de la República.

Tenemos como sociedad que aprovechar la coyuntura en que nos ha sometido la pandemia para reinventarnos, para transformarnos en algo mejor y diferente. No podemos dejar pasar esta oportunidad. Tenemos que reconocer primero que ya estábamos mal y después que hay una mejor alternativa si juntos nos proponemos construir una mejor versión de nosotros mismos.

La tarea no puede quedar en manos de los burócratas … están demasiado a gusto con el estatus quo y realmente no ven razones para el cambio. La presión por cambiar tiene que venir de los ciudadanos, de nosotros los ”administrados” como nos dicen, pero que en realidad somos los dueños y la razón de ser de los “servidores públicos”.

¡Apuesto 5 pesos a que no pasará!