Por: Keilor Rojas.   1 diciembre

Resulta paradójico que más de la mitad de las células presentes en los humanos no sean humanas. La gran mayoría pertenecen a microorganismos como bacterias, hongos y arqueas, que en su conjunto se les conoce como microbioma humano.

Un número creciente de estudios resalta la importancia del microbioma humano. De hecho, se sabe que el genoma humano tiene alrededor de 20.000 genes, mientras que el conjunto de microorganismos tiene entre 200.000 y 2 millones de genes, que se relacionan con el funcionamiento normal y la salud del cuerpo.

Desequilibrios en la microbiota están asociados con problemas en el sistema inmune y procesos inflamatorios que desencadenan enfermedades como artritis, esclerosis múltiple, diabetes, Parkinson y algunos tipos de cáncer.

Los microorganismos incluso pueden controlar el comportamiento. Pueden producir neutrotransmisores o controlar sus receptores, cuyos desbalances están relacionados con ansiedad, depresión y autismo. Notables diferencias se encuentran entre los microbiomas de pacientes enfermos respecto a los sanos.

La mayor cantidad de microorganismos son benéficos y se encuentran predominantemente en el tracto digestivo. Por tanto, todo lo que comemos o dejamos de comer tiene un efecto directo sobre nuestra microbiota. Cuanto más rica y diversa sea nuestra alimentación, más diverso será nuestro microbioma.

El uso de probióticos también ha mostrado tener efectos positivos. De hecho, se están desarrollando cocteles de microorganismos probióticos para tratar diferentes enfermedades e inclusive se prescriben para mejorar el estado de ánimo.

En vista que los antibióticos ocasionan cambios drásticos en la microbiota, estos deben usarse con mucho cuidado, atendiendo de manera rigurosa la prescripción hecha por médicos únicamente.

Cuide su microbiota, que su microbiota cuidará de usted.