La batalla por la atención digital en el hogar costarricense tiene un claro ganador. Lejos de la predicción de que los dispositivos móviles o las computadoras portátiles monopolizarían el consumo de contenidos, la pantalla grande ha reclamado su trono, pero en su versión conectada.
Los resultados de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (Enigh) 2024 revelan que el 72,2% de los hogares en Costa Rica ya cuenta con una pantalla de televisión inteligente (Smart TV). Este dato marca un hito en la adopción tecnológica: el televisor conectado ya no es un lujo, es el estándar del entretenimiento doméstico, superando por una amplia diferencia a la tenencia de computadoras.
Mientras la Smart TV se masifica, la computadora (portátil o de escritorio) pierde terreno. En 2013, el 49,1% de los hogares tenía una computadora; hoy, esa cifra ha caído al 44,7%. Esto significa que, en Costa Rica, es mucho más probable encontrar una casa con acceso a Netflix o YouTube en la sala, que una casa con una herramienta de productividad tradicional.
Una tecnología democratizada, una herramienta elitista
El desglose de los datos por nivel de ingreso expone una realidad crucial para los anunciantes: la Smart TV ha logrado democratizarse, mientras que la computadora se ha vuelto un bien de nicho.
En el Quintil 1 (el 20% de los hogares más pobres), más de la mitad (56,0%) ya posee una Smart TV. Sin embargo, en este mismo grupo, apenas el 17,5% tiene una computadora.
Esto sugiere que, para los segmentos de menores ingresos, la “alfabetización digital” y el consumo de internet se dan casi exclusivamente a través del teléfono celular (presente en el 94,1% de estos hogares) y la televisión inteligente, saltándose por completo la era de la PC.
El fin de la televisión lineal y el auge del streaming
El ascenso de la Smart TV ocurre en paralelo con el declive de la televisión por suscripción tradicional (cable o satélite). La tenencia de televisión paga cayó del 72,0% en 2018 al 61,5% en 2024.
Los hogares están “cortando el cable” (cord-cutting) para migrar a servicios de streaming que consumen directamente desde sus televisores inteligentes, aprovechando que el 75% de las viviendas ya cuenta con conexión a internet fija. El televisor ha dejado de ser una terminal de recepción pasiva para convertirse en un monitor gigante de internet.
El reto para las marcas: Publicidad en “CTV”
Para los directores de mercadeo, estos datos obligan a un replanteamiento de la inversión publicitaria. Si la audiencia no está en la computadora, los tradicionales banners web pierden efectividad y alcance.
La audiencia está en la “Televisión Conectada” (CTV). Esto abre la puerta a la publicidad programática en plataformas OTT (como YouTube en TV, Netflix con anuncios, o apps de canales locales). La ventaja es que este formato combina el impacto visual de la televisión tradicional con la capacidad de segmentación del mundo digital.
El consumidor tico promedio se sienta en su sala, con el celular en la mano (97,1% de penetración) y la Smart TV encendida. Las marcas que no estén presentes en esa “doble pantalla” están perdiendo la batalla por la relevancia.
En resumen:
- El dato: El 72,2% de los hogares tiene Smart TV; solo el 44,7% tiene computadora.
- La brecha: En los hogares pobres, la Smart TV es 3 veces más común que la computadora.
- El cambio: La TV por cable cayó del 72% al 61,5%, cediendo espacio al streaming.
- La oportunidad: Es el momento de la publicidad programática en TV (Connected TV).
