Por: Krisia Chacón Jiménez.   3 noviembre, 2018

Cuando pago con tarjeta no quiero que nadie más la tome. Quiero tener el derecho de pagar yo misma frente al datáfono. Esta práctica significa seguridad para el usuario.

El Banco Central de Costa Rica (BCCR) ya emitió un pronunciamiento que dice que por compras inferiores a ¢15.000 no se necesita ni cédula, ni firma; pero la gran mayoría de comercios insisten en hacer los pagos más lentos.

El reglamento del Sistema de Pagos del BCCR está vigente desde el 14 de mayo anterior cuando fue publicado en el diario oficial La Gaceta.

La tecnología contactless está hecha para que los consumidores realicen sus pagos en cuestión de segundos. Es triste ver que todavía hay negocios que ya pueden usar la tecnología de pago sin contacto pero siguen deslizando la tarjeta con la banda magnética o la insertan con el chip.

Las nuevas tecnologías de verificación sin contacto ni firma están impulsando el futuro de los pagos, ya que se convierte en una experiencia fácil, rápida y segura en comparación con el dinero en efectivo.

Recientemente estuve en Europa, fueron 22 días en los que no le tuve que entregar mi tarjeta a nadie. Todos los comercios tienen el datáfono frente al cliente, los saloneros llegan a la mesa con la terminal para efectuar el cobro e incluso para el transporte público, pude autogestionar mis pagos.

¿Por qué en Costa Rica todavía es tan difícil aplicar estas prácticas?

Hasta los emisores de tarjetas como Mastercard ya se han pronunciado. Esta firma recientemente comunicó que ya no serán necesarias las firmas ni en el reverso de la tarjeta ni en los recibos.

Eliminar la necesidad de una firma es parte de un importante giro hacia una tecnología de seguridad avanzada, estas prácticas cambian la forma en que las personas pagan y verifican su identidad, explicó Mastercard al anunciar su nueva medida.

Los avances no solo se quedan en la firma y la cédula, el reglamento indica que también se permite que el cliente pueda pagar utilizando la billetera electrónica, una pulsera o cualquier artículo que contenga el chip que lee el datáfono.

¿Qué cara le harán en los comercios al cliente que quiera pagar con una pulsera? ¿Cómo verificarán la identidad si el artículo no tiene los datos como una tarjeta convencional?

Para seguir avanzando hacia el futuro de los pagos es necesario que no solo el BCCR o los emisores de las tarjetas se manifiesten, sino también que los comercios conozcan las reglas del juego; y claro, que las personas también exijan su derecho a pagar de forma ágil.

Krisia Chacón, periodista de Tecnología de El Financiero y redactora de la columna de opinión Conectados.
Krisia Chacón, periodista de Tecnología de El Financiero y redactora de la columna de opinión Conectados.