La fila de Migración ha sido, durante décadas, uno de los últimos rituales inevitables del viaje internacional: pasaporte en mano, mirada al oficial, una pausa incómoda mientras una pantalla decide si el pasajero sigue adelante.
Desde hace pocos días, el Aeropuerto Internacional Juan Santamaría comenzó a reemplazar parte de ese ritual por un proceso automatizado. Cuatro puertas biométricas —o eGates— ya operan en el área de llegadas internacionales; el plan contempla también equipos para salidas. La tecnología utiliza el chip del pasaporte y reconocimiento facial para verificar la identidad del viajero y realizar los controles migratorios sin una entrevista presencial rutinaria.
Para el pasajero elegible, la promesa es simple: menos espera, aunque no menos control.
¿Quién puede utilizar las eGates?
La primera fase tiene límites claros. Puede dirigirse a la fila de eGates si cumple todos estos requisitos:
- Es ciudadano costarricense.
- Tiene 18 años o más.
- Porta un pasaporte biométrico vigente.
- No tiene alertas, restricciones o impedimentos que obliguen a una revisión migratoria individual.
- Está entrando o saliendo por SJO, según las puertas que estén habilitadas y señalizadas para su trayecto.
El pasaporte biométrico es el elemento decisivo. Usualmente se identifica por el símbolo internacional de un rectángulo con un círculo en la portada. Su chip contiene los datos necesarios para contrastar la identidad documental con la imagen facial que toma el sistema; por eso, los usuarios elegibles no deben completar un preregistro.
Por ahora, los extranjeros —incluidos los visitantes de Estados Unidos y Canadá— no deben asumir que podrán usar estas puertas. Las autoridades han señalado una ampliación futura del sistema, y se ha mencionado a esas nacionalidades entre los siguientes grupos potenciales, pero la etapa que comenzó está destinada a costarricenses adultos con pasaporte biométrico.

¿Qué hacer en el aeropuerto?
El procedimiento no exige descargar una aplicación, crear una cuenta ni pagar una tarifa. En términos prácticos:
- Busque la señalización de eGates en el área de control migratorio y confirme que la fila corresponde a su condición de viajero.
- Tenga el pasaporte biométrico listo, abierto o en la posición que indique el lector. Evite presentar cédula, pase de abordar o una fotografía del documento.
- Coloque el pasaporte en el escáner y espere a que el equipo lea el chip.
- Párese frente a la cámara, siguiendo las marcas del piso si las hay, y mire directamente al lente. Quítese, de ser necesario, elementos que impidan que el sistema vea el rostro con claridad, como lentes oscuros, gorra o mascarilla.
- Espere la decisión. Si la validación es satisfactoria, se enciende la autorización —normalmente una luz verde— y las puertas se abren para que continúe.
- Si el equipo no lo aprueba, no insista ni busque otra puerta. Siga las instrucciones en pantalla o las indicaciones del personal: un oficial de Migración realizará la revisión convencional.
La operadora AERIS estima que el proceso automatizado puede tomar entre 17 y 22 segundos, aunque ese tiempo depende de la lectura del documento, las verificaciones requeridas y la familiaridad del pasajero con el sistema.
Lo que las eGates no cambian
Las puertas no son un pase libre ni eliminan las facultades de Migración. El sistema verifica automáticamente la identidad y los controles aplicables; una falla de coincidencia biométrica, un problema de lectura del pasaporte o una necesidad de verificación adicional puede enviar al viajero al mostrador tradicional.
Tampoco sustituyen otros trámites del viaje. Quien llega al país todavía debe retirar su equipaje y, cuando corresponda, pasar por Aduanas. Quien sale del país debe cumplir con los requisitos de la aerolínea, seguridad aeroportuaria y documentación exigida por el destino.
La recomendación más pragmática es no construir un itinerario demasiado ajustado suponiendo que la puerta automática resolverá cualquier eventualidad. Llegue con el margen habitual, lleve el pasaporte vigente y, si el sistema lo desvía a un oficial, tómelo como una ruta alternativa normal, no como una anomalía.

Una fila más corta, con condiciones
La innovación ataca un cuello de botella particularmente visible en la experiencia aeroportuaria. Los cuatro equipos en llegadas pueden ampliar la capacidad de procesamiento y, según reportes sobre la implementación, permitir hasta 720 pasajeros adicionales por hora en esa zona.
Pero la eficiencia depende de dos condiciones poco glamorosas: que el documento funcione y que el rostro pueda verificarse sin ambigüedad. La eGate puede reducir el tiempo de cada transacción, no eliminar la necesidad de supervisión ni garantizar que todos los viajeros puedan pasar por la vía rápida.
Para el costarricense adulto con un pasaporte biométrico vigente, la regla es sencilla: busque la fila, escanee el documento, mire a la cámara y deje que la puerta haga el resto. Para todos los demás, por ahora, el mostrador convencional sigue siendo la puerta de entrada.
