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La alfombra roja sanguinolenta del Festival de Cannes

El Festival de cine de Cannes abre su 75ª edición como cerró la anterior: con sangre y vísceras.

La Palma de Oro en 2021 se la llevó "Titane", una bomba cyberpunk firmada por la directora francesa Julia Ducournau, que presentó una historia de transexualismo y obsesión por los autos, chorreante de aceite y gasolina.

La película fascinó y repugnó por igual a los críticos.

Este año el certamen prefiere un tono más lúdico y quedará inaugurado con "¡Corten!", del francés Michel Hazanavicius, una historia de zombis con aires de comedia.

Hazanavicius ganó en 2011 un Óscar con el filme en blanco y negro "The artist" y es conocido en Francia por su serie de pastiches del agente 007, "OSS 117".

"¡Corten!" es la versión de Hazanavicius de un largometraje japonés sobre el rodaje catastrófico de una película de muertos vivientes.

Pero el filme que amenaza de nuevo con provocar arcadas al espectador es "Crimes of the future", del canadiense David Cronenberg, en el que Viggo Mortensen, que interpreta a un artista de "performance", abre literalmente sus tripas ante el espectador, con la ayuda de Kristen Stewart y Léa Seydoux.

Cronenberg ya se llevó el Premio Especial del Jurado en 1996 con "Crash" que, como "Titane", narra la mórbida atracción de algunos seres humanos por los coches, a costa de su salud física.

Y curiosidades cinéfilas, el director canadiense, autor de obras maestras del cine gore, como "La mosca" o "Scanners", ya utilizó el título "Crimes of the future" en una de sus primeras películas, de 1970.

La Quincena de los Realizadores, una sección paralela, también tendrá sus dosis de hemoglobina, pero esta vez desde una perspectiva científica.

El documental "De humanis corporis fabrica" examina la figura de André Vésale (1514-1564), primer anatomista e inventor de la disección del cuerpo humano.

"Los festivales como Cannes son conocidos por mostrar un cine que trasciende los límites, películas que a lo mejor no son apreciadas inicialmente pero que luego son aclamadas", explica a la AFP Kate Robertson, experta en cine y historia del arte.

Las películas gore son actualmente algunas de las más "singulares, creativas e innovadoras", a su juicio.

Cannes sirve regularmente raciones de cine indigesto.

"La gran comilona" de Marco Ferreri (1973), narraba un festín inacabable y nauseabundo de un grupo de "gourmets" dispuestos a morir comiendo.

Y en 2002, la Croisette quedó conmocionada con el filme "Irreversible" de Gaspar Noé, donde una escena de una violación provocó hasta desmayos.

Cannes es conocido por esos golpes de efecto, pero la vocación del cine de horror y hemoglobina sigue siendo la provocación al margen. Y el festival es ante todo un escaparate, no un club cerrado.

"El premio a [Julia] Ducournau el año pasado fue una sorpresa excitante para muchos", explica Kate Robertson.

fbe-jz/es/pc

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