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Una religión nacional: Japón y el béisbol

Uno de los eventos deportivos más vistos por televisión en Japón no es una liga profesional... ni siquiera una liga universitaria. Es el béisbol escolar en un país donde este deporte es casi una religión.

Por ello no es una sorpresa que este deporte retornara a los Juegos Olímpicos en Tokio-2020.

Cada fin de semana, en diamantes a lo largo de todo el país, chicos reflejan en su rostro la concentración mientras juegan, animados no solo por sus padres y sus familiares, sino también por espectadores que les miran con igual atención.

Más de un siglo después de que fuese introducido en Japón por un profesor de inglés estadounidense, este país ha hecho suyo el béisbol, con un estilo de juego que prioriza el trabajo de equipo y con una amplia base de fanáticos.

"Todo niño juega béisbol, todo joven juega béisbol", dice Itaru Kobayashi, un expelotero del equipo profesional Chiba Lotte Marines, a la AFP.

"El béisbol fue inventado en Estados Unidos, pero de alguna manera nosotros nos hemos enamorado de él", agrega Kobayashi, actualmente experto en gerencia deportiva y profesor en la universidad J.F. Oberlin en Tokio.

El juego fue introducido al país en 1872 por un profesor en la Kaisei Academy, una escuela secundaria en la capital japonesa.

Dio un salto enorme después de que un equipo de la escuela Ichiko venciera a uno de residentes extranjeros en 1896, lo que provocó un frenesí de interés y más partidos contra rivales de Estados Unidos.

"Estos juegos tenían un significado simbólico en Japón porque los japoneses estaban atrasados en muchos aspectos, como el comercio y la industria", dijo el experto en béisbol Robert Whiting, quien ha pasado décadas en Japón.

"El mensaje era que si nosotros podíamos vencer a los americanos en su propio juego, seguramente podríamos superarlos en otros aspectos", añadió Whiting, autor del libro 'Tokyo Junkie: 60 Years of Bright Lights and Back Alleys... and Baseball' (Junkie de Tokio: 60 años de luces brillantes y callejones... y béisbol).

En la década de 1930, una liga profesional fue desarrollada y medio millón de personas salieron a las calles de Tokio en 1934 para dar la bienvenida al mítico Babe Ruth y a otros 14 beisbolistas estadounidenses en un tour.

Y luego de la Segunda Guerra Mundial, el béisbol se convirtió en el pasatiempo nacional de Japón con una particular reverencia por el juego amateur, visto como libre de la "contaminación" del dinero.

La devoción persiste hasta hoy.

Fumihiko Kaneko, de 31 años, llegó cuatro horas antes a un juego en la liga universitaria 'Tokyo Big Six', el pasado domingo, aunque ya tenía entradas. Estaba emocionado por la oportunidad de ver a los históricos archirrivales Keio y Waseda enfrentarse en la liga más vieja de Japón, fundada en 1925.

"He sido un fanático del béisbol desde que era muy pequeño", cuenta a la AFP. "¡El juego de hoy tiene 100 años de historia!".

El béisbol de los mayores eventos del béisbol escolar japones es conocido como 'Koshien'.

Los juegos de 'Koshien' en ocasiones han concentrado 50% de televidentes locales y suenan en radios en restaurantes de ramen y tiendas locales, un sonido tan familiar en los veranos de Japón como el zumbido de las cigarras.

"Es como la Serie Mundial de las Grandes Ligas y el Superbowl combinados", dice Whiting sobre estos torneos, que se transmiten en televisión nacional.

El fervor tiene un lado oscuro: la preocupación constante por la intensidad de los entrenamientos y la presión en jóvenes jugadores.

"Yo, de verdad, no tengo recuerdos felices del béisbol", comenta Takuya Honda, quien jugó por 12 años, pero nunca llegó al Koshien. Eventualmente renunció al deporte, aunque recientemente volvió a practicarlo.

"No importa si cometo errores ahora... Finalmente puedo disfrutar de jugar béisbol", expresa.

Kobayashi cree que la afición de Japón por este deporte, en parte, "es como un ritual". "Trabajar como equipo, unirse como equipo. ¡Nos encanta!", dice.

La popularidad del béisbol en este país fue puesta a prueba cuando la primera liga profesional de fútbol fue puesta en marcha en 1992.

Pero la fiebre del fútbol se apagó y el béisbol continúa acaparando atención en casa y en el extranjero, con estrellas japonesas como Shohei Ohtani enarbolando la bandera del sol naciente en las Grandes Ligas estadounidenses.

El torneo de béisbol olímpico comenzará en Fukushima, poniendo los focos sobre la recuperación de esa región tras la tragedia de 2011.

"Creo que los Juegos Olímpicos van a ser un faro de esperanza en un mundo en el que espero que pronto retome algún tipo de normalidad", concluye Kobayashi.

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