El comercio exterior costarricense mantiene su marcha positiva en 2026, pero bajo una nueva reconfiguración de sus destinos comerciales. Las exportaciones de bienes del país alcanzaron los $15.680 millones en los primeros ocho meses del año, lo que supone un incremento interanual del 4% (+$655 millones) en comparación con el mismo periodo de 2025.
Sin embargo, el dato global esconde un marcado contraste geográfico. América del Norte, que se mantiene como el comprador histórico más importante de la producción costarricense con una cuota del 48%, sufrió una contracción del 2% (-$166 millones), situándose en $7.467 millones.

Asia y Europa toman el relevo
El enfriamiento del mercado norteamericano fue neutralizado por una fuerte expansión en otras latitudes. Asia se posicionó como la región de mayor aceleración porcentual al registrar un salto del 25% (+$223 millones) respecto a 2025, sumando un total de $1.110 millones exportados (7% de la canasta global).
Por su parte, Europa consolidó su peso como el segundo socio comercial de Costa Rica con un 22% de participación. Los envíos hacia el Viejo Continente aumentaron un 10%, lo que significó un aporte neto de $314 millones adicionales para alcanzar los $3.447 millones entre enero y agosto.
En el ámbito latinoamericano, América Central creció un 9% (+$230 millones) hasta alcanzar $2.766 millones (18% del total), mientras que América del Sur avanzó un 8% (+$23 millones) para ubicarse en $308 millones. La única otra región en números negativos junto a Norteamérica fue el Caribe, con un ligero retroceso del 1% (-$5 millones) para cerrar en $430 millones.
El agro y la electrónica compensan la pausa médica
El cambio de ritmo no solo se dio en las fronteras, sino también en las fábricas y fincas. Aunque el equipo de precisión y médico sigue siendo el motor indiscutible de las ventas al exterior —acaparando el 46% de la canasta exportadora con $7.286 millones—, su dinámica experimentó una fuerte desaceleración, registrando un crecimiento interanual de apenas 1% (+$54 millones).
El empuje que sostuvo el saldo positivo nacional provino de una mezcla entre actividades tradicionales y el despertar de otros clústeres. El sector agrícola y la industria alimentaria aportaron en conjunto $306 millones adicionales en estos primeros ocho meses. El agro creció un 6% ($2.660 millones) y la industria alimentaria un 8% ($1.938 millones).
Dentro de este bloque primario, la piña y el banano demostraron su resiliencia al consolidarse como el segundo y tercer producto de exportación más importantes de Costa Rica (con un 6% y 5% de participación global, respectivamente). Ambos superaron el crecimiento promedio del país: las ventas de piña aumentaron un 10% y las de banano un 13%. Bienes agroindustriales como los jugos y concentrados de frutas (+22%) y el aceite de palma (+24%) también impulsaron la balanza.
A este comportamiento se sumó el sector de la industria eléctrica y electrónica, que logró un salto del 18%, inyectando $126 millones más en comparación con 2025. Otras áreas como el sector pecuario y pesca (+12%) y la metalmecánica (+6%) también sumaron a los números verdes, logrando opacar contracciones aisladas como la caída del 5% que sufrió la industria del plástico.
Régimen definitivo saca la cara
Frente a este escenario, Indiana Trejos, ministra de Comercio Exterior, calificó el avance general del 4% como un resultado favorable, especialmente al tomar en cuenta las turbulencias geopolíticas y las presiones comerciales que enfrentan los mercados internacionales.
Trejos destacó el desempeño del régimen definitivo (empresas fuera de zonas francas), cuyas exportaciones aumentaron un 7%. Según la ministra, este comportamiento refleja la solidez de una oferta diversificada que ha permitido capturar oportunidades en destinos emergentes cuando los mercados tradicionales desaceleran.
La evolución del sector evidencia una transformación estructural en el mediano plazo: al comparar el periodo de enero a agosto entre 2022 y 2026, los envíos costarricenses pasaron de $10.220 millones a $15.680 millones, un crecimiento acumulado de $5.460 millones en un plazo de cuatro años.
