Por: Andrea Rodríguez V..   2 abril, 2017
 En 2016 la Unibe fue merecedora de la beca “100.000 Strong in the Americas ”, siendo la primera universidad privada de Centroamérica en obtener el reconocimiento con el que enviará a Estados Unidos siete estudiantes de enfermería.
En 2016 la Unibe fue merecedora de la beca “100.000 Strong in the Americas ”, siendo la primera universidad privada de Centroamérica en obtener el reconocimiento con el que enviará a Estados Unidos siete estudiantes de enfermería.

Las relaciones de Costa Rica con Estados Unidos van más allá de la venta de bienes y servicios.

En el ámbito educativo, el país también contabiliza un aliado en el norte y hay indicios para creer que esas relaciones seguirán vigentes en los próximos años.

Por un lado, desde el Departamento de Estado de esa nación se envía un mensaje de optimismo, y se asegura que las relaciones no se verán alteradas pese a un gobierno que ha iniciado una revisión de sus políticas migratorias, por ejemplo.

El Financiero | Archivo
El Financiero | Archivo

Por otro lado, el número de estudiantes universitarios costarricenses que eligen Estados Unidos para formarse invita a pensar en positivo. En el último año las estadísticas reportaron un crecimiento del 3%, según datos provenientes del Instituto de Educación Internacional de los Estados Unidos (conocido como Open Doors ).

Hablamos de apoyo y movilización de estudiantes entre ambas naciones que llega mediante programas de becas interinstitucionales y personales.

Programas como Fulbright, que colecciona decenios, o el más recientemente lanzado 100.000 Strong in the Americas se enlistan en la oferta.

Solo esta última iniciativa, por ejemplo, contabiliza poco más de 64.000 estudiantes de América Latina y el Caribe –incluidos costarricenses– como beneficiarios del programa.

Claro está, al igual que en lo comercial, Costa Rica maneja un saldo deficitario. Es decir, recibimos más estudiantes de los que logramos enviar al exterior, pero los beneficios parecen apaciguar los números.

Oportunidades aprovechadas

En 2016, la Universidad de Iberoamerica (Unibe) fue merecedora de la beca 100.000 Strong..., siendo la primera universidad privada de Centroamérica en obtener el reconocimiento.

El programa fue lanzado durante la administración del presidente Barack Obama, y desde su creación contabiliza un total de 93 subvenciones a equipos de 205 instituciones de educación superior de 20 países en la latinoamericana.

Como su nombre lo dice, el objetivo es alcanzar los 100.000 estudiantes de intercambio, en ambas vías.

De acuerdo con el sitio web del programa, todavía hay espacio para crecer. Aproximadamente 40.000 estudiantes norteamericanos han llegado a las aulas de la región, mientras que 64.000 latinoamericanos han sido beneficiados de esa cooperación.

Elizabeth Rodríguez, directora de educación global de Unibe, explicó que el reconocimiento llegó luego de una postulación del centro educativo, pues justamente ese es el ingrediente diferenciador del programa: en lugar de entregar becas directas a individuos se promueve la formación de alianzas institucionales y transnacionales.

Como resultado, se les laureó con la posibilidad de movilizar en abril próximo a siete estudiantes de enfermería a los Estados Unidos, al tiempo que también serán sede de aprendizaje para alumnos de esa nación.

A nivel nacional, la Universidad Nacional (UNA) y la Universidad de Costa Rica (UCR) también se registran como instituciones becadas con ese programa.

En el caso de la UCR, el intercambió de alumnos se dio a través de una universidad en Puerto Rico en noviembre del 2016.

En un primer intercambio, cuatro estudiantes de la Facultad de Microbiología de la UCR, lograron capacitarse en bioinformática, área destinada al procesamiento de datos masivos de ADN.

“Los estudiantes logran ampliar sus áreas del conocimiento con nuevas herramientas para el procesamiento y análisis de muestras, mientras las universidades anfitrionas avanzan en sus propios proyectos de investigación con una perspectiva internacional”, según un comunicado emitido por la universidad.

Unos van, otros vienen

Si bien el intercambio de estudiantes deja un saldo deficitario para Costa Rica, no se trata de una relación que deje pérdidas.

Por ejemplo, más allá de lo académico, las consecuencias que trae el dinamismo de este nicho se traduce en impactos directos e indirectos a la economía costarricense, muchos de ellos apenas contabilizados.

Como destino de estudiantes estadounidenses, Costa Rica sobresale como el octavo destino, por encima de países como Australia o Japón.

Para el 2015, 9.300 estudiantes estadounidenses universitarios eligieron el país. Un número que ha crecido en un 156% desde el 2001.

En la acera de enfrente, el número de costarricenses que se moviliza a Estados Unidos también viene en aumento, aunque a un ritmo menor.

En 15 años, el crecimiento ha sido de un 24%, pasando de reportar 928 estudiantes ticos en esa nación a 1.148 el año pasado.

Las estadísticas provienen del Instituto de Educación Internacional de los Estados Unidos (Open Doors), fuente oficial utilizada por la propia Promotora de Comercio Exterior (Procomer) para seguirle el paso a ese sector de la economía.

El comportamiento nacional le permite al país ubicarse como el tercer mayor destino emisor de estudiantes a Estados Unidos de Centroamérica, incluido México. Costa Rica tiene una tasa 23,2 becados por cada 100.000 habitantes. Para este cálculo se utilizó la población estimada por el Banco Mundial para cada nación en el 2015.