Por: AFP .   30 agosto
El exvicepresidente Joe Biden, candidato presidencial demócrata, saluda a sus seguidores cuando llega a un mitin de campaña en el Museo y Memorial de la Primera Guerra Mundial en Kansas City, Missouri, el 7 de marzo de 2020. Fotografía: AFP.
El exvicepresidente Joe Biden, candidato presidencial demócrata, saluda a sus seguidores cuando llega a un mitin de campaña en el Museo y Memorial de la Primera Guerra Mundial en Kansas City, Missouri, el 7 de marzo de 2020. Fotografía: AFP.

Joe Biden, en su esfuerzo por hacerse con los votos de los indecisos, un grupo que podría decantar las elecciones presidenciales que se juega contra Donald Trump, no escatima esfuerzos para difundir una de sus armas más potente: el respaldo de muchos de sus exoponentes republicanos.

Con acciones como programar discursos de republicanos incondicionales en horario de máxima audiencia durante la Convención Nacional Demócrata y dar la bienvenida al respaldo de cientos de excolaboradores de George W. Bush, John McCain y Mitt Romney, el aspirante muestra sus credenciales bipartidistas.

¿Pero funcionará?

Kari Walker, una residente de Wisconsin de 50 años que ha apoyado a candidatos republicanos durante dos décadas, planea votar por el demócrata Biden el 3 de noviembre.

Walker, quien hace dos semanas dijo que no se veía votando a Trump, “un presidente peor de lo que podría haber imaginado”, ahora tiene claro su apoyo tras ver la postura de los exaltos cargos republicanos.

“Encontré persuasivo el apoyo de los incondicionales republicanos”, comentó Walker, quien con su esposo regenta una taberna en la pequeña ciudad de Reedsburg, ubicada en un condado que respaldó a Trump en 2016 después de votar dos veces por el demócrata Barack Obama.

Walker es exactamente el tipo de votante que la campaña del exvicepresidente espera atraer con el apoyo del grupo de republicanos ilustres.

Si bien Biden continúa liderando frente a Trump las encuestas a nivel nacional, el presidente ha reducido la brecha en ciertos estados clave, aquellos que regularmente "oscilan" entre republicanos y demócratas y que, por lo tanto, pueden decidir las elecciones.

El republicano ha estado cortejando abiertamente a los demócratas, advirtiendo de la "anarquía" que supondría la presidencia de Biden, y que provocaría, según él, la "destrucción" de los suburbios, la mayoría habitados por blancos.

La Convención del Partido Republicano contó con la participación de algunos antiguos demócratas, con el fin de subrayar el acercamiento de Trump a esos estados cruciales.

Estigmas políticos

Pero Trump tiene menos apoyos del otro partido que Biden, quien ha trabajado para persuadir a los votantes decepcionados, incluso disgustados, por el estilo y la gestión de la administración del magnate, en particular ante la pandemia de coronavirus, que se ha cobrado más de 180.000 vidas en Estados Unidos.

“Esta no es una decisión fácil de tomar para los republicanos”, escribieron exempleados de McCain, el fallecido senador y candidato presidencial de 2008 que tenía una relación de desprecio mutuo con Trump.

“Dada la falta de liderazgo del presidente en funciones, sus esfuerzos por agravar las divisiones entre los estadounidenses, en lugar de salvarlas y su incapacidad para defender los valores estadounidenses, creemos que la elección del exvicepresidente Biden es claramente de interés nacional”, escribieron en una carta abierta.

Exmiembros del personal de Bush expresaron un tono similar.

"La avalancha de insultos y vulgaridades que hemos presenciado en los últimos años debe cesar", dijeron. "Hemos perdido nuestra brújula moral".

Glenn Kessler, un periodista del Washington Post, expresó su sorpresa por los mensajes. “Conozco personalmente a varias de estas personas y cuán profundamente conservadoras son en muchos temas”, escribió en Twitter. “Nunca imaginé que respaldarían públicamente a un demócrata por la presidencia”.

Varios grupos de republicanos anti-Trump, incluido el Proyecto Lincoln, han anunciado su apoyo a Biden.

Más tiempo que Alexandria Ocasio-Cortez

Pero desde que comenzara la convención demócrata el 17 de agosto, la campaña de persuasión ha adquirido una nueva intensidad.

John Kasich, exgobernador republicano del estado péndulo de Ohio, habló en la primera noche. Al día siguiente, Colin Powell, exsecretario de estado del presidente republicano Bush y defensor de la guerra de Irak, tuvo su momento en la convención.

Ambos tuvieron mucho más tiempo para hablar que uno de los miembros progresistas más destacados del Congreso, la joven neoyorquina Alexandria Ocasio-Cortez, una decisión ofensiva para muchos miembros del ala izquierda del partido.

El lunes pasado, día inaugural de la convención republicana, el equipo de Biden anunció el apoyo de unos 20 excongresistas republicanos.

Este grupo es “emblemático entre los muchos exvotantes republicanos concentrados en áreas residenciales ricas, en crecimiento y altamente educadas que han dejado el Partido Republicano en la era Trump”, indicó Kyle Kondik, analista político de la Universidad de Virginia.

Pero advirtió: “Dicho esto, no sé si estos respaldos en realidad retiran a nuevos votantes del bando de Trump”.