Por: María Luisa Madrigal.   15 septiembre
La Finca Don Cayito en Santa Maria de Dota fue la ganadora de la Tasa de la Excelencia 2018, fotos de la familia en el beneficio Los Angeles. En la foto: Diego, Fernanda,Michael Calderon, la esposa Lourdes Castillo y Don Ricardo Calderon. Foto de Jorge Castillo
La Finca Don Cayito en Santa Maria de Dota fue la ganadora de la Tasa de la Excelencia 2018, fotos de la familia en el beneficio Los Angeles. En la foto: Diego, Fernanda,Michael Calderon, la esposa Lourdes Castillo y Don Ricardo Calderon. Foto de Jorge Castillo

Geisha, Caturra, Catuaí, Kenia, Villa Sarchí. Todos son tipos distintos de café que se siembran en Costa Rica y consiguieron cosechas que llegaron a venderse a precios exorbitantes comparados con el resto del mercado.

Los compradores fueron empresas asiáticas que estuvieron dispuestas a pagar $300 por libra, una cifra que deja atrás lo que han opfrecido anteriormente estadounidenses y europeos.

El café gourmet costarricense se abre paso en un mercado competitivo, de números grandes. Solo en Costa Rica, poco más de 43.000 productores del grano buscaron exportar durante el 2017, según datos del Icafe. A nivel global, para el mismo año se comercializaron 156 millones de sacos de café proveniente de varios países del mundo. De estos, casi 1,4 millones eran de café costarricense.

Un manera de medir el crecimiento del café gourmet, es con los resultados y el crecimiento mismo, de la Taza de la Excelencia, un concurso con 11 años de llevarse a cabo en Costa Rica, en el que se reúne los mejores lotes de café de cada uno de los 12 países que forman parte de Alliance for Coffee Excellence. Al final, en una subasta anual, se rematan los 30 y 40 mejores lotes de cada país.

Aunque son solo unas decenas de lotes las que entran en la subasta, son los mismos compradores los que luego se encargan de arrasar con la producción de las demás fincas, donde se produce el mejor grano costarricense. Cada vez son más clientes de diferentes y nuevos países compradores los que se acerquen a las fincas de productores nacionales, para que el café tico que se venda en las mejores cafeterías.

Dominio asiático

Durante el 2017, poco más de 83.000 sacos de café salieron hacia países asiáticos, la gran mayoría, llenos de café gourmet, según datos del Icafe. El crecimiento es evidente. En menos de tres años, las exportaciones de estos granos especiales a Asia han aumentado en más de 10.000 sacos. Cada saco representa 46 kilogramos por lo que la exportación para el último año fue de más de 3,8 kilogramos.

Aunado a esto, durante todos los años en los que se ha llevado a cabo la subasta de Taza de la Excelencia en Costa Rica (desde el 2007 al 2018, con sólo una interrupción en el 2010) el mercado de Asia, ha sido uno de los principales compradores.

Las empresas japonesas, coreanas o taiwanesas, han comprado el café costarricense más caro en todas las ediciones de la subasta. La compra del lote ganador se puede dar de manera individual (solo una empresa) o en conjunto (varias empresas, incluso de países distintos). Así es como compañías niponas han ganado la puja por el primer premio de la Taza en 10 ocasiones. Se suman cinco compras de empresas de Taiwán y una coreana.

Pero no es solo en la puja del primer lugar de la subasta donde aparecen las empresas asiáticas. En general, las ofertas de compañías japonesas, taiwanesas e incluso chinas por café costarricense han crecido fuera de los límites del concurso, de acuerdo con Luis Ricardo Calderón, propietario y productor del café de la Finca Don Cayito en Copey de Dota.

Don Cayito, fue el lote ganador del concurso en el 2018 en Costa Rica. Además alcanzó el récord del precio de venta más alto de toda la competencia a nivel internacional: $300 la libra de café.

El mercado asiático que muestra señales de crecer aún más rápido que el resto, es el coreano, según Noelia Villalobos, directora ejecutiva de la Asociación de Cafés Finos de Costa Rica. Las estadísticas la respaldan. En ese país se contabilizan más de 15.000 tiendas especializadas de café y de cosechas costarricenses salieron 61.000 sacos en el 2017 con ese destino, según datos del Icafe.

“Están dispuestos a pagar hasta $20 por taza de café” señala Villalobos. El fenómeno en Corea, podría ser similar al boom que se vivió hace unos años en Estados Unidos. Tiendas de café en cada calle, todas vendiendo café gourmet.

Noelia Villalobos representante de la Asociación de Cafés Finos de Costa Rica. Foto: Albert Marín.
Noelia Villalobos representante de la Asociación de Cafés Finos de Costa Rica. Foto: Albert Marín.

Sin embargo, conforme las ventas a Asia crecen, otro fenómeno se presenta en la competencia. Cada vez son menos las empresas estadounidenses y europeas que logran ganar uno de los lotes subastados.

En los once años de la Taza en Costa Rica, dos empresas inglesas, una estadounidense y una australiana han logrado comprar el lote más caro de la competencia. En todos los casos, las compras fueron en conjunto de compañías asiáticas. En general, el mercado estadounidense se ha venido reduciendo para el café tico. Para la cosecha del 2017 bajó en un 24,8% en comparación con un año atrás, según datos del Icafé.

Hace más de 10 años, el comportamiento era distinto. El mercado asiático apenas estaba despertando y el estadounidense estaba lleno de cafeterías gourmet que hoy fueron absorbidas por compañías más grandes. Venden buen café, pero no buscan pagar precios tan altos, de acuerdo con la directora de la Asociación.

Los consumidores norteamericanos, ya no están dispuestos a pagar tanto por una taza de café. “Si van a vender la taza a un dólar y pico, tienen que comprar café para ese precio”, señaló Villalobos.

Las empresas estadounidenes aún están interesadas en comprar buen café de Costa Rica, según Luis Ricardo Calderón. Un 60% del café que vende el productor de sus fincas en Dota, se va a Estados Unidos. La diferencia es que el mercado ya no les alcanza para pagar los precios por los mejores lotes que son los que se subastan, por lo que compran lotes finos con precios menores y otros de café regular, según Calderón.

No obstante, el mercado norteamericano sigue siendo el principal comprador para el café costarricense. En 2017, Costa Rica exportó 626.968 (43% del total) sacos de café a Estados Unidos y 22.237 a Canadá.

Calidad que asegura un buen precio

Un punto importante a considerar es el valor del precio promedio de venta del café. A nivel nacional, el total de dinero recaudado en exportaciones ha venido cayendo, producto principalmente en reducción de las cosechas y menos ventas. Sin embargo, el precio sí ha mejorado.

En 2017 el saco de café costarricense tuvo un precio promedio de $200,73. Un año atrás el valor fue de $184,40.

Jueces internacionales catan café en Taza de la Excelencia. Foto: Pablo Montiel
Jueces internacionales catan café en Taza de la Excelencia. Foto: Pablo Montiel

Un comportamiento similar vive el café gourmet. Específicamente en la subasta de la Taza de la Excelencia, desde el primer año de la competencia, el precio promedio de los 25 lotes en concurso, fue de $4,6 por libra de café. Un precio importante si se compara con la venta de café a nivel internacional.

El valor que se utiliza de referencia para el precio del café es en el que está en la bolsa de Nueva York. El cierre al 31 de agosto pasado fue de $1,14 la libra. Más de $20 de diferencia, con el precio promedio alcanzado en la subasta de la Taza en Costa Rica en 2018. Incluso, el precio del lote más bajo, es superior al valor internacional en la bolsa. El costo del lote más bajo fue de $7,9 por libra.

Un saco de café, medida que usa el mercado costarricense, correspondería a 101 libras. Es decir, el café más barato de la subasta del 2018 se vendió en $464,6 el saco. Más del doble que el precio promedio del café costarricense y cuatro veces más caro que el precio promedio global.

En el 2008 la subasta de los mejores cafés costarricenses recaudó $476.516 en un total de 30 lotes que entraron en concurso. Diez años después, la recaudación total fue casi el doble: $829.924. El 2018, no solo significó el récord de precio más alto para un primer lugar en el concurso, sino que también marcó los precios promedio y de recaudación total más grandes en la historia de la competición en Costa Rica.

Vitrina para nuevos clientes

Más allá de romper el récord de venta al conseguir $300 por cada libra de café, para don Luis Ricardo Calderón el premio y la importancia de concursar en una competencia contra los mejores cafés del país es la misma: nuevo clientes.

La sola presencia en la competencia, ya es ganancia. Se asegura vender el café a buen precio pero además, se mejora en reputación y eso se traduce en más interés. De ahí es donde más compañías buscan comprar café del que produjo la empresa que concursó. El interés no es solo por los lotes dentro de la subasta, sino por otras fincas, porque la calidad del café está garantizada, de acuerdo con Calderón.

Compradores japoneses visitan la finca de don Luis Ricardo Calderón, en Dota. Foto de Diego Calderón para EF.
Compradores japoneses visitan la finca de don Luis Ricardo Calderón, en Dota. Foto de Diego Calderón para EF.

Calderón, que con su empresa familiar ha ganado Taza de la Excelencia en dos ocasiones con fincas diferentes, asegura que el café que producen que “no es demasiado” ya está todo vendido. Pero como ganar el concurso, sí genera de manera automática más demanda, ellos pueden manejar mejores precios de venta.

Para un productor nuevo, concursar en la subasta como la Taza de la Excelencia o similares, puede ser un empujón sumamente importante para el desarrollo de una finca pequeña y posicionarla en el mercado internacional, de acuerdo con el productor.

El crecimiento de compradores asiáticos también ha creado un cambio en cómo se maneja el negocio de café en el país. El empresario asiático quiere saberlo todo sobre el café que compra, según Noelia Villalobos. Es por eso, que la presencia de estos clientes en las fincas concursantes es ahora más que común.

“Los clientes son más como miembros de la familia” según Calderón. En múltiples ocasiones, la empresa japonesa que compró el lote del primer lugar en el 2018 en la subasta, visitó la finca de don Luis Ricardo, para conocer el café, los procesos y a la familia que lo cultiva. Incluso, el productor costarricense, visitó en Japón, la cafetería donde se vende su café.