Por: Manuel Avendaño A..   28 marzo, 2018

Sin sorpresas. Ni Carlos, ni Fabricio Alvarado ofrecen nada diferente a lo que han hecho los gobiernos durante las últimas dos décadas para atraer Inversión Extranjera Directa (IED) a Costa Rica.

Sus planes de gobierno y sus propuestas -explicadas en debates- son ideas que dan continuidad al modelo del desarrollo que adoptó el país a finales de los 90.

16/02/2018. Zona Franca Metropolitana, Barreal de Heredia. Visita a la planta de dispositivos médicos de la empresa Bayer. Fotografía: Albert Marín. (Imagen con fines ilustrativos).
16/02/2018. Zona Franca Metropolitana, Barreal de Heredia. Visita a la planta de dispositivos médicos de la empresa Bayer. Fotografía: Albert Marín. (Imagen con fines ilustrativos).

Los dos candidatos que llegaron al balotaje, coinciden en que se debe atraer inversión para abrir empresas en comunidades rurales fuera de la Gran Área Metropolitana (GAM), pero apuestan por este plan más como una estrategia para generar empleo, que como una iniciativa de desarrollo por sí sola.

En 2017, Costa Rica logró atraer 40 nuevos proyectos de inversión extranjera, la cifra más alta de los últimos tres años, pese a que la reforma tributaria de los Estados Unidos generó una estela de incertidumbre entre las empresas de ese país.

El año pasado, 13.754 personas se emplearon con los nuevos puestos generados por las 293 compañías que operan en Costa Rica. Estas firmas se instalaron en el país impulsadas por la Coalición Costarricense de Iniciativas de Desarrollo (Cinde).

Los candidatos presidenciales también entienden la atracción de IED como un mecanismo para encadenar a pequeñas y medianas empresas (pymes) y para generar riqueza que a la postre se traducirá en recaudación tributaria.

La idea no resulta despreciable en tiempos de déficit fiscal, un problema que le resta competitividad al país y lo sume en la incertidumbre para quienes lo consideren como un posible destino de inversión a futuro.

Un repaso por la IED

Entre 1984 y 2000, Costa Rica apostó por un modelo de desarrollo de promoción de exportaciones y reformas estructurales. Esta estrategia buscaba estabilizar la economía después de la crisis de 1980, conocida como la "década perdida" para América Latina.

El antiguo modelo estaba enfocado promover las exportaciones, por lo que se aplicaron medidas como una reducción del arancel promedio que bajó del 54% al 16,4%, la eliminación de licencias de importación y la creación del régimen de Zonas Francas.

Durante este periodo también se aplicaron reformas macroeconómicas estructurales. Destacan los dos Programas de Ajuste Estructural (PAE), el desmantelamiento de los subsidios estatales para el agro y la última reforma tributaria con reducción en las tasas de renta (1988) y aumento en las de ventas (1982).

Sin embargo, el país se encaminaba hacia un nuevo modelo de desarrollo. La llegada de Intel a Costa Rica el 26 de abril de 1997, marcó el inicio de la era de la IED.

A partir del año 2000, Costa Rica dio un giro hacia la atracción de inversión extranjera directa enfocada en biotecnología, ingeniería, investigación, desarrollo, farmacia, aeronáutica y servicios.

Durante casi dos décadas la estrategia permitió atraer 293 empresas de otros países que en la actualidad emplean a 97.587 personas de forma directa y 50.056 de manera indirecta.

Estas cifras representan el 20% de los empleos netos formales del país y el 23% de los puestos de trabajo creados por las compañías privadas.

La apertura del régimen especial (Zonas Francas) permitió intensificar la atracción de empresas, principalmente de aquellas que exportan el 50% o más de su producción, ya que gozan de atractivas exenciones fiscales.

Todas las empresas dedicadas a la exportación de bienes y servicios, investigación científica o suplidores de materias primas pueden acogerse al régimen de Zonas Francas en el cual tendrán 100% de exención sobre aranceles de exportación e importación, impuestos al interés, tributo de ventas sobre compra local de bienes y gravamen sobre las transferencias de propiedades, entre otros.

El clima de negocios se tornó más interesante y el sistema educativo hizo esfuerzos por volcarse hacia la formación de personal técnico calificado para trabajar en estas compañías.

Costa Rica ofrece una fuerza laboral de 2,3 millones de personas, de las cuales 1,7 millones están en edades entre 15 y 34 años.

La inversión que hace el país en educación del 7,36% del Producto Interno Bruto (PIB) y en salud del 9,9% de la producción, también son datos atractivos para las empresas.

La IED representó el 5,2% de la riqueza nacional entre 2001 y 2010, pero el flujo cayó al 4,8% para el periodo 2011-2016, de acuerdo con datos del Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (Icefi).

Apuestas políticas

Aunque el modelo de desarrollo del país, basado en inversión extrajera directa, resulta bastante exitoso, todavía quedan retos importantes por resolver.

Las empresas instaladas en el mercado nacional demandan mano de obra calificada, personas que hablen inglés y otros idiomas, y pymes que se encadenen con ellos para proveerlas de bienes o servicios.

Mientras que el ambiente político debe generar certeza jurídica, confianza y estabilidad fiscal.

Por esa razón, los candidatos presidenciales deben tomar decisiones que permitan reducir el déficit del Gobierno, que para este año cerrará en el 7,1% del PIB y podría alcanzar el 7,9% a finales del 2019.

Aunque la frase "inversión extranjera directa" solo aparece dos veces en el plan de gobierno de Carlos Alvarado y ninguna en el de Fabricio Alvarado (el documento vigente hasta el 27 de marzo), ambos aspirantes han dado algunas propuestas en los debates.

El candidato del Partido Acción Ciudadana (PAC), apuesta por simplificar trámites, fortalecer la educación pública, incentivar la tecnología y generar confianza como claves para que más empresas extranjeras se interesen en Costa Rica.

En las filas del oficialismo promueven la creación de una política de atracción de IED que se integre con la transformación productiva para generar más empleo en zonas que lo necesitan fuera de la GAM.

La visión de Fabricio Alvarado se enfoca en generar confianza para que los inversionistas mantengan sus intenciones de instalarse en Costa Rica.

El líder del Partido Restauración Nacional (PRN) considera que una reactivación económica ayudará a generar mejores condiciones para que los emprendedores hagan crecer sus empresas y para que las grandes compañías internacionales vuelvan sus ojos hacia el país.

La idea de reactivación económica de Fabricio Alvarado pasa por fortalecer la educación, inyectar capital a las pymes y proyectos de emprendimiento, aprobar la reforma fiscal que se discute en el Congreso y generar mejores condiciones macroeconómicas.

Propuestas de los candidatos

Planes de gobierno de ambos aspirantes presidenciales hablan muy poco sobre Inversión Extranjera Directa (IED).

Postulados Carlos Alvarado Fabricio Alvarado
¿Cómo impulsarán la Inversión Extranjera Directa? -Generar confianza. -Ofrecer condiciones favorables para la instalación de empresas. -Simplificar trámites. -Generar confianza. -Reactivar la economía. -Fomentar la educación y reducir el déficit fiscal.
¿En qué áreas incentivarán la IED? -Educación. -Ciencia y tecnología. -Servicios. -Financiera. -Tecnología.
¿Cuáles son las propuestas específicas del plan de gobierno para promover la IED? Página 58 del plan de gobierno: "Generar una política de atracción de inversión extranjera directa integrada con la política de transformación productiva, de manera que la inversión aporte a los sectores y objetivos estratégicos del país, y que logre altos encadenamientos productivos, laborales y fiscales". Su plan de gobierno no contiene el término "Inversión Extranjera Directa", pero algunos postulados se orientan en ese sentido. Página 22: "Continuar con la atracción de empresas extranjeras y fortalecer la política del “Latin American Valley” en Costa Rica". 
Propuestas de sus equipos económicos: IED como opción para generar nuevos empleos. Francisco Delgado, economista y asesor: -Creación de parques empresariales fuera de la GAM. -Atracción de grande conglomerados para ubicarlos fuera de la GAM. -Fortelecer infraestructura vial, servicios públicos y ofrecer mano de obra calificada en esas zonas. Luis Mesalles, economista y asesor: -Creación de empleos en el sector privado. -Fomento de alianzas público-privadas para crear infraestructura. -Ingreso a la Alianza del Pacífico. -Cambiar el énfasis de atracción de IED para llevarla a las zonas rurales.

Fuente: Planes de gobierno, debates y entrevistas.

Las propuestas que ambos aspirantes pelotean son acciones necesarias para mejorar la situación económica del país, generar empleo y promover la inversión; pero son ideas que dan continuidad a la fórmula que aplicada por los gobiernos durante las últimas dos décadas.

Los datos del Icefi revelan que Costa Rica se ha quedado atrás de Nicaragua y Panamá si se comparan los flujos de IED como porcentaje del PIB. Los vecinos tienen cifras más favorables.

También es cierto que el tipo de inversión que recibe y hospeda Costa Rica es más especializada y sofisticada que la de las otras naciones de Centroamérica. Así lo destacó Jorge Sequeira, director general de Cinde.

Factores como el costo de la energía, el exceso de trámites y el rezago en infraestructura se suman a la carpeta de problemas que debe atender el próximo presidente para mejorar la competitividad.

El siguiente gobierno tendrá que lidiar con las condiciones favorables que generará el mercado de los Estados Unidos para repatriar inversiones tras la puesta en marcha de la reforma tributaria de Donald Trump.

Darle continuidad a lo que ha hecho Costa Rica en los últimos años parece ser una fórmula sencilla y fácil de seguir, al menos esa es la apuesta de los candidatos.

Sin embargo, se requieren propuestas más fuertes, sobre todo en educación, para preparar mejor a las personas y abrirles la puerta a trabajos bien remunerados, de esta forma las empresas estarán satisfechas porque encuentran la mano de obra que necesitan.

Es una relación ganar-ganar.