Por: Manuel Avendaño Arce.   1 mayo
Sesión extraordinaria del plenario legislativo en la que se aprobó en primer debate la reforma fiscal. En la foto el discurso del diputado Carlos Ricardo Benavides de PLN. Fotografía: Albert Marín.
Sesión extraordinaria del plenario legislativo en la que se aprobó en primer debate la reforma fiscal. En la foto el discurso del diputado Carlos Ricardo Benavides de PLN. Fotografía: Albert Marín.

A Carlos Ricardo Benavides, exjefe de la fracción liberacionista y quien hoy aspira a convertirse en Presidente del Congreso, se le conoce como un hombre de ideas fuertes, de conversaciones vehementes y de palabras directas.

Son características que se hicieron además evidentes durante el trámite legislativo de la reforma fiscal el año pasado. Justo el día de la votación en primer debate de la legislación Benavides cargó contra los opositores del texto: “Es más fácil decirle a la gente que no entiende bien lo que quiere oír, eso es refrescante para el corazón del populista. Decirle a la gente lo que quiere oír es fácil, ni hablar hay que saber”.

“A veces puede parecer muy áspero y duro, pero eso tiene que ver con su convicción”, opinó Roberto Gallardo, exministro de Planificación y Comunicación, y excompañero de gabinete de Benavides durante el gobierno de Laura Chinchilla.

Su compañera de bancada Karine Niño considera que Benavides es un hombre directo para comunicar las cosas. “Yo misma he tenido discusiones muy interesantes con él, es algo que ha ido trabajando porque todos los diputados tienen estilos diferentes, pero también es muy bueno para escuchar y entender otras posiciones”.

Esas herramientas de negociación le serán vitales –en caso de salir hoy vitorioso– para asumir varios retos, entre ellos, la controvertida reforma al empleo público y la incorporación del país a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), pero también le tocará –y de entrada– tramitar los eurobonos que le urgen al Ejecutivo.

El PAC le endosó su apoyo al PLN como quien sabe que debe pagar una deuda política: los 15 votos que ayudaron a aprobar la reforma fiscal que le urgía al gobierno de Carlos Alvarado.

Inicios

Benavides tuvo una escuela política con liderazgos fuertes. Sus primeros pasos los dio como diputado del PLN para el periodo 2002-2006, en esa época compartió plenario con versados políticos como Bernal Jiménez, Rolando Laclé, Mario Redondo, Ricardo Toledo, Laura Chinchilla y Luis Gerardo Villanueva.

A pesar de que llegó muy joven al Congreso, Benavides se convirtió en el jefe de la fracción liberacionista entre 2005 y 2006.

Luego de ser parte de la oposición durante el gobierno de Abel Pacheco (2002-2006), dio el salto al Poder Ejecutivo para convertirse en el ministro de Turismo de Óscar Arias (2006-2010), puesto que mantuvo durante el primer año de la gestión de Laura Chinchilla (2010-2011), para finalmente asumir un papel fundamental en la negociación política, fue el ministro de la Presidencia entre 2011 y 2014.

Fotografía del 29 de enero del 2011, la presidenta de la República, Laura Chinchilla, en conferencia de prensa con Roberto Gallardo ministro de comunicación (izquierda) y Carlos Ricardo Benavides ministro de la Presidencia (derecha). Fotografia: John Durán.
Fotografía del 29 de enero del 2011, la presidenta de la República, Laura Chinchilla, en conferencia de prensa con Roberto Gallardo ministro de comunicación (izquierda) y Carlos Ricardo Benavides ministro de la Presidencia (derecha). Fotografia: John Durán.

Al frente de esta cartera, Benavides lideró los diálogos legislativos con el PAC, el PUSC y el Movimiento Libertario para allanar el camino y aprobar el expediente 18.261, Ley de Solidaridad Tributaria.

La negociación fue turbulenta y requirió de un acuerdo fraguado entre la presidenta Chinchilla y Ottón Solís, fundador del PAC, para que el texto se aprobara en primer debate el 14 de marzo del 2012 con 31 votos a favor y 19 en contra.

Seis de los 11 diputados del PAC se opusieron a esa reforma fiscal y Juan Carlos Mendoza, entonces presidente del Congreso, la envió a consulta ante la Sala Constitucional donde finalmente fue anulada, en abril del 2012, por vicios de procedimiento.

La administración Chinchilla no insistió más en una nueva reforma fiscal y heredó el problema, pero Benavides se estrenó como ministro negociador del gobierno en un complejo contexto multipartidista.

Tiempos turbulentos

A Benavides le tocó liderar una fracción de 17 diputados muy jóvenes e inexpertos durante el primer año de la legislatura 2018-2022. Mantener la “disciplina partidaria” dentro de ese grupo no fue un reto sencillo.

Silvia Hernández, quien sucederá a Benavides en la jefatura de la bancada liberacionista a partir de este miércoles 1.° de mayo, reconoce que la labor es buena. “Mantener a la fracción unida ha sido muy complejo porque todos tenemos ritmos de trabajo y posiciones diferentes”.

Dentro del grupo de 17 legisladores hay jóvenes que apuestan por un estilo de comunicación más directo, mientras que otra ala de la fracción, de mayor experiencia, apela al cumplimiento de objetivos políticos.

El pasado 3 de abril, cuando apenas se formalizaba la candidatura de Benavides para la presidencia del Congreso, ocho diputados del PLN le lanzaron la advertencia de que no querían al PAC en el Directorio Legislativo.

Las fuerzas internas se acomodaron en los últimos días y el diputado por San José, criado en Puntarenas, logró zanjar las diferencias para garantizarse el apoyo irrefutable de su fracción y mantener su oferta de construir un Directorio multipartidista en el que, de seguro, el PAC y otros partidos buscarán sus representaciones, aunque los puestos todavía están en negociación.

Pero Benavides ya vivió tiempos turbulentos en la Asamblea Legislativa. A sus 32 años se convirtió en uno de los diputados más jóvenes del plenario 2002-2006 en una fracción del PLN que también estaba conformada por 17 diputados.

Ese fue el primer Congreso multipartidista tras varias décadas de bipartidismo. El PAC llegó con una fracción de 14 legisladores, pero se dividió en dos grupos con el nacimiento del Bloque Patriótico Parlamentario, el Movimiento Libertario se dejó cinco curules, una más del Frente Amplio y otra del Partido Auténtico Herediano.

Fotografía del 3 de noviembre del 2005, los diputados Carlos Ricardo Benavides (izquierda) y Laura Chinchilla (centro), del PLN y Lilliana Salas (derecha), del PUSC, conversan durante la sesión del plenario. Fotografía: Mario Rojas.
Fotografía del 3 de noviembre del 2005, los diputados Carlos Ricardo Benavides (izquierda) y Laura Chinchilla (centro), del PLN y Lilliana Salas (derecha), del PUSC, conversan durante la sesión del plenario. Fotografía: Mario Rojas.

“En ese entonces la fracción del PLN tenía dos bloques. En uno estaban José Miguel Corrales, Kyra de la Rosa, Luis Ángel Ramírez, Luis Gerardo Villanueva y Sigifredo Aiza, quienes eran más de la izquierda liberacionista; del otro lado estaban Bernal Jiménez, Laura Chinchilla, Álvaro González y Carlos Ricardo Benavides, entre otros”, recordó Mario Redondo, exdiputado por el PUSC entre 2002 y 2006 y presidente de la Asamblea (2003-2004).

Luis Gerardo Villanueva asegura que Benavides siempre mostró mucha claridad para negociar y para aprender.

“En aquella época no tenía mucha experiencia parlamentaria, pero llegó a obtenerla a tal punto que fue jefe de fracción, pero fundamentalmente es un hombre negociador, de entendimientos, cualidades que ahora son fundamentales en esta era del multipartidismo”, comentó Villanueva.

Carlos Ricardo Benavides, quien nació en Puntarenas el 29 de agosto de 1969, busca convertirse en el presidente número 66 de la Asamblea Legislativa, el liberacionista número 43 en ocupar este puesto y el segundo porteño que asume el cargo desde 1953, luego de Rafael París Steffens quien lo ejerció en dos periodos (1963-1964 y 1965-1966).