La economía costarricense mantuvo un ritmo sólido en noviembre de 2025, registrando un crecimiento interanual del 4,7%. Sin embargo, esta cifra general encubre una marcada disparidad sectorial: mientras las actividades vinculadas a la tecnología, la manufactura especializada y la obra pública mostraron un fuerte dinamismo, el sector agrícola continúa enfrentando números rojos debido a factores climáticos adversos.
Según el último Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE) publicado por el Banco Central de Costa Rica (BCCR), la producción nacional se mueve a distintas velocidades, sostenida en gran medida por los regímenes especiales, que crecieron un 14,8%, frente a un crecimiento más moderado del 3,4% en el régimen definitivo.
El agro en retroceso
El sector agropecuario fue el gran perdedor de la jornada, manteniendo una evolución negativa del -1,2%. Este resultado no es aislado, sino que da continuidad a la contracción de meses previos.
El informe detalla que la caída está directamente vinculada a una menor producción de banano y piña. Las causas son ambientales: condiciones climáticas adversas registradas durante el primer semestre de 2025 afectaron la preparación de los terrenos y propiciaron el desarrollo de plagas, lo que derivó en una reducción del rendimiento por hectárea en estos cultivos de exportación.
No obstante, hubo un contrapeso positivo dentro del sector. Las actividades pecuarias (carne y pollo) y los cultivos de ciclo corto (tubérculos y hortalizas) lograron compensar parcialmente la caída. Este subsector se vio beneficiado por una mayor demanda interna y la incorporación de mejoras tecnológicas, como semillas mejoradas, que elevaron la productividad.

Repunte en la construcción pública
En contraste con el agro, la actividad de la construcción logró crecer un 2,0% en noviembre, rompiendo la inercia gracias a un protagonista claro: la obra pública.
La construcción con destino público se disparó un 12,5%. El dinamismo se explica por una mayor ejecución de proyectos de carreteras y puentes a cargo del Consejo Nacional de Vialidad (CONAVI), así como obras municipales, acueductos y proyectos de generación eléctrica.
Por otro lado, la construcción privada sigue en terreno negativo (-0,5%), aunque la caída se ha moderado. La menor ejecución de edificios de apartamentos y viviendas para ingresos altos sigue lastrando al sector, aunque se detecta una reactivación parcial en viviendas de interés social y para ingresos medios.
Tecnología y zonas francas: el motor principal
El verdadero motor que sostiene el promedio nacional sigue siendo el sector de regímenes especiales. Estas actividades explicaron el 46,9% del crecimiento total de la economía en noviembre.
Dentro de este grupo, la manufactura de implementos médicos sobresale con un aumento del 29,3% en sus exportaciones, impulsando a la industria manufacturera de estos regímenes a un crecimiento del 17,7%. Asimismo, el sector servicios mostró robustez, con crecimientos superiores al 5,0% en áreas de servicios informáticos, consultoría financiera y apoyo a oficinas principales. La demanda externa de desarrollo de software y tecnologías de información continúa al alza.
Estabilidad general
A pesar de los retos en el campo, la economía muestra signos de estabilidad, manteniendo tasas de crecimiento entre el 4,0% y 5,0% desde noviembre de 2023.
Otros sectores que aportaron al crecimiento fueron el comercio, con una variación del 3,4% impulsada por la venta de alimentos y aparatos eléctricos, y la actividad de hoteles y restaurantes, que creció un 3,7%, beneficiada por un aumento del 12,2% en la llegada de turistas por vía aérea.
