La economía costarricense depende más de la mano de obra extranjera de lo que reflejan los registros oficiales. Mientras miles de trabajadores migrantes sostienen actividades clave como la agricultura, la construcción y los servicios, una parte significativa lo hace al margen del sistema formal de permisos laborales, evidenciando una brecha entre la realidad productiva del país y su capacidad institucional para regularla.
Una de cada diez personas que trabaja en Costa Rica nació fuera del país. Su presencia se concentra, sobre todo, en labores agrícolas, ganaderas y pesqueras, sectores esenciales para la economía nacional.
Un total de 228.405 personas extranjeras forman parte de la fuerza laboral ocupada en el país. La mayoría de estos trabajadores superan los 35 años de edad, según la Encuesta Continua de Empleo (ECE) del primer trimestre del 2026 realizada por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC).
La cantidad de personas de distintos orígenes que están en el mercado laboral contrasta con los registros administrativos de la Dirección General de Migración y Extranjería (DGME). Entre 2023 y el primer semestre de 2026, la institución emitió 101.250 permisos de trabajo —contempla refugiados—, menos de la mitad de la cantidad de extranjeros que actualmente participan en el mercado laboral.
La diferencia responde a diversos factores. Por un lado, algunas personas cuentan con residencia permanente y no requieren gestionar autorizaciones laborales. Por otro lado, también existe una proporción de trabajadores que se insertan en el mercado sin haber completado los trámites migratorios o laborales exigidos por la normativa nacional.
Los datos de la DGME muestran, además, un perfil distinto al que reflejan las encuestas de empleo. Durante los últimos tres años, la categoría con más autorizaciones otorgadas corresponde a ejecutivos, representantes y gerentes de empresas establecidas en el país. En segundo lugar aparece la categoría cónyuge de costarricense, seguida de las servidoras domésticas.
Pero si de datos generales de autorizaciones laborales se trata, la categoría especial temporal para personas venezolanas, cubanas y nicaragüenses, así como los refugiados, encabezan la mayor cantidad de permisos otorgados para trabajar.
Contraste entre ocupación y permisos
El 48,5% de los trabajadores que no nacieron en Costa Rica se desarrollan principalmente en ocupaciones elementales, es decir, en tareas de baja complejidad y que no exigen una educación formal especializada, según datos de la ECE. Esta encuesta no registra si las personas extranjeras cuentan con permiso de trabajo vigente, por lo tanto, los datos cuentan con las respuestas de los trabajadores que se encuentran de manera regular e irregular.
La categoría de ocupación denominada Trabajadores de los servicios y vendedores de comercios y mercados contiene a un 22,8% de la fuerza laboral extranjera.
Al observar las ocupaciones, la agricultura, la construcción y el comercio sobresalen como las actividades que más mano de obra extranjera emplean. Representan un 17%, 13% y 12% de la fuerza laboral ocupada, respectivamente.
Los registros de autorizaciones laborales cuentan una historia diferente. Aunque los permisos para ejecutivos y gerentes lideraron las ocupaciones específicas durante los últimos años, los datos más recientes muestran un cambio en la composición de las aprobaciones. Solo en el primer trimestre de 2026 se otorgaron 294 permisos para trabajadoras domésticas, frente a 217 para puestos gerenciales y de alta dirección.
La actividad agrícola también figura entre las ocupaciones con mayor cantidad de autorizaciones recientes, al acumular 109 aprobaciones entre enero y marzo.
Aun así, las categorías migratorias especiales continúan concentrando el mayor volumen de permisos. Durante el primer trimestre de 2026 se aprobaron 387 autorizaciones laborales para personas refugiadas, una cifra que no contempla a quienes presentaron una solicitud de refugio por primera vez.
A ello se suma la categoría especial creada para personas venezolanas, nicaragüenses y cubanas, que acumuló 8.863 permisos de trabajo entre 2023 y 2026. No obstante, durante los primeros tres meses del presente año no se registraron nuevas solicitudes bajo ese mecanismo.
Para José Gutiérrez, abogado migratorio de la firma Consortium Legal, parte de la brecha entre las cifras de empleo y los permisos laborales puede explicarse por los extensos tiempos de espera que enfrentan los extranjeros para regularizar su situación migratoria.
“Actualmente los procesos migratorios en ventanilla regular están demorando aproximadamente entre 15 y 18 meses. Hay un lapso grande entre que la persona inicia labores formalmente con una empresa y el proceso de aprobación que puede admitir Migración. Además, debido a esta misma demora, hay muchas personas que no regularizan su situación migratoria”, explicó.
Una conclusión similar alcanzó la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso) en una investigación publicada en 2023. El estudio señala que, para muchas personas solicitantes de refugio, resulta difícil esperar una resolución cuando llegan al país con recursos económicos limitados o sin redes de apoyo que les permitan cubrir sus necesidades básicas durante meses.
¿En qué trabajan?
Aunque las actividades agrícolas suelen asociarse con la población migrante, el grueso de los trabajadores extranjeros se concentra en el sector de comercio y servicios. Según la ECE, el 60,8% de quienes nacieron fuera de Costa Rica se desempeña en actividades vinculadas con estas ramas económicas.
Los hogares que contratan personal doméstico, jardineros y otros trabajadores para labores particulares constituyen la principal fuente de empleo para esta población, con 31.703 personas ocupadas al cierre del primer trimestre del año. Le siguen las actividades de comercio y reparación, con 28.081 trabajadores, y los hoteles y restaurantes, con 21.943.
En el extremo opuesto se encuentran las actividades de intermediación financiera y seguros, donde apenas se registran 206 trabajadores extranjeros.
Las cifras también evidencian condiciones laborales dispares. Del total de personas extranjeras ocupadas, el 61,6% cuenta con algún tipo de aseguramiento. Paralelamente, el 48,3% se desempeña en condiciones de informalidad y el porcentaje restante se encuentra en situaciones de subempleo.

¿De qué país son?
Nicaragua continúa siendo el principal país de origen de quienes solicitan autorizaciones laborales en Costa Rica. Solo entre enero y marzo de 2026 se registraron 1.212 solicitudes, muy por encima de Estados Unidos (148), la República Popular China (136) y la India (101).
La tendencia se mantiene al ampliar la mirada a los últimos tres años. Los nicaragüenses acumulan 27.395 autorizaciones laborales, mientras que Venezuela ocupa el segundo lugar con 4.854 permisos.
La nacionalidad nicaragüense también encabeza las autorizaciones laborales vinculadas a solicitudes de refugio, con 7.394 registros al cierre de marzo de este año. Cuba aparece en la segunda posición con 1.391 autorizaciones.
Los datos reflejan la creciente participación de la población extranjera en la economía costarricense y, al mismo tiempo, ponen en evidencia que la cantidad de trabajadores ocupados supera ampliamente el volumen de permisos laborales emitidos en los últimos años, una brecha que responde a distintos factores migratorios y laborales.
