Mientras los nubarrones de la geopolítica, el encarecimiento de los fletes y la volatilidad energética acaparan la atención global, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) lanzó una advertencia fundamental que pasa por la tarea interna. En su más reciente informe de Perspectivas Económicas, titulado “Under Pressure” (junio de 2026), el organismo subraya que la mejor defensa contra los choques externos es una economía estructuralmente sana y competitiva.
A través de su nueva iniciativa “Fundamentos para el Crecimiento y la Competitividad”, la OCDE delineó una radiografía de las políticas que están frenando la productividad en sus países miembros. En este recuento, Costa Rica fue señalada de manera directa en tres áreas críticas que conforman un verdadero “checklist” de tareas pendientes para la administración pública y los legisladores.

Para esquivar el estancamiento y aprovechar tendencias como la inversión impulsada por nuevas tecnologías, el país debe destrabar los siguientes cuellos de botella:
1. Capital humano: El rezago en la educación continua
El cambio tecnológico y la atracción de Inversión Extranjera Directa (IED) exigen una fuerza laboral adaptable. Sin embargo, la OCDE urge explícitamente a Costa Rica a expandir las oportunidades de aprendizaje a lo largo de la vida y la educación para adultos.
En un mercado laboral donde conviven el desempleo estructural y la escasez de talento técnico especializado, la recapacitación (reskilling) y el perfeccionamiento (upskilling) de la población adulta ya no son opcionales. El informe advierte que las reformas en educación, habilidades y capital humano representan el 18% de las recomendaciones globales de política pública, y para Costa Rica, democratizar el acceso a la formación técnica y continua es indispensable para evitar que más trabajadores queden desplazados por la automatización o la obsolescencia de sus habilidades.
2. Mercado laboral: Modernización de las licencias parentales
A pesar de los esfuerzos recientes, la participación laboral en Costa Rica (especialmente la femenina) sigue enfrentando barreras sistémicas. El informe de la OCDE recomienda a Costa Rica aplicar cambios en las políticas de licencias parentales como mecanismo para apoyar la participación y la movilidad en el mercado laboral.
Esta recomendación toca una fibra sensible de la economía nacional: la corresponsabilidad de los cuidados. Fomentar licencias parentales más equitativas y modernas no solo es una cuestión de política social, sino una estrategia económica diseñada para retener el talento femenino en la formalidad, reducir la brecha salarial y fortalecer los ingresos de los hogares ante presiones inflacionarias.
3. Infraestructura pública: El eterno talón de Aquiles
El rezago en obra pública resta competitividad a las exportaciones y encarece la logística interna. La OCDE no pasa por alto esta realidad y enfatiza que en Costa Rica existe “la necesidad de fortalecer la planificación estratégica, la claridad, la transparencia y la rendición de cuentas” en la inversión en infraestructura física.
El mensaje de la organización es claro: no basta con asignar presupuesto o buscar financiamiento; el problema radica en la gobernanza de los proyectos. Mejorar los procesos de contratación pública, agilizar los permisos y garantizar que las obras se ejecuten con transparencia son pasos ineludibles para que la infraestructura deje de ser un freno y se convierta en un habilitador del comercio.
El costo de postergar las reformas
El informe de la OCDE concluye que la complacencia no es una opción. El impulso de las reformas estructurales ha retrocedido en toda la OCDE durante más de una década, lo que ha provocado una desaceleración en el crecimiento de la productividad.
Para Costa Rica, enfrentar un mundo “bajo presión” con la tarea interna incompleta significa limitar el crecimiento del PIB potencial. Atender este checklist —educación continua, modernización laboral y transparencia en infraestructura— es la única vía sostenible para asegurar que la economía tica no solo sobreviva a la próxima crisis global, sino que logre dar el salto competitivo que el sector productivo demanda.
