Por: Laura Ávila.   15 mayo
La ley 9.840 congeló el precio de las gasolinas súper y regular para destinar fondos a personas en condición de vulnerabilidad producto de la pandemia del nuevo coronavirus. Fotografía: José Cordero
La ley 9.840 congeló el precio de las gasolinas súper y regular para destinar fondos a personas en condición de vulnerabilidad producto de la pandemia del nuevo coronavirus. Fotografía: José Cordero

La ley 9.840 congeló de manera temporal el precio de los combustibles y por eso los consumidores ahora pagan ¢580 por cada litro de gasolina súper y ¢555 por la regular. Sin embargo, estas no son las tarifas más baratas de los últimos seis años, pues el nivel de precios más bajos se dio en marzo de 2016 según consta en el índice de precios elaborado por EF.

Esta es una herramienta que permite comparar de manera efectiva las tarifas de los hidrocarburos, porque contiene el precio de los combustibles al final de cada mes y el Índice de Precios al Consumidor (IPC), un indicador que permite observar el efecto de la inflación a lo largo del tiempo.

En este contexto también hay que tomar en cuenta que desde el 22 de abril entró en vigencia la Ley de Protección a las Personas Trabajadoras Durante la Emergencia Nacional COVID-19 (N° 9.840), que congeló el precio de la gasolina y utilizó como referencia las tarifas estipuladas en la resolución RE-0049-1E-2020, publicada en La Gaceta el 27 de marzo del 2020.

Es decir, se basó en el último monto que había aprobado la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (Aresep) para los combustibles.

Esta legislación pretende destinar una porción de la tarifa pagada por los consumidores para financiar el bono proteger. Para eso se aprovechó el desequilibrio del mercado petrolero que tuvo una histórica caída en los precios internacionales.

Recope transferirá al Ministerio de Hacienda el diferencial entre la tarifa congelada y el ahorro que percibirá por la caída en los precios internacionales al comprar producto terminado. Gracias al aporte de los consumidores la refinadora ya realizó la primera transferencia por ¢1.400 millones, un monto que se recaudó en pocos días de abril.

¿Por qué no es el precio más bajo?

Antes de responder esta pregunta es importante hacer una explicación metodológica, el índice de precios de los combustibles de EF tiene como año base el 2015. Esto significa que el índice es equivalente a 100 puntos en junio del 2015, al igual que el IPC actual elaborado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos.

En otras palabras, podríamos decir que el valor de partida comparable de los combustibles equivale a 100 puntos en junio 2015 y sin importar el momento, si en otro mes vuelven a registrar un valor de 100 podemos decir que es exactamente el mismo.

Marzo de 2016 fue cuando los precios de los combustibles alcanzaron su nivel más bajo en los últimos seis años, según consta en el índice de precios de EF.

En ese mes el nivel de la gasolina súper era de 70 puntos, la regular alcanzaba 70,31 y el diésel registraba un valor de 67,89.

Al compararlos con marzo de este año los niveles son superiores. El valor de la gasolina súper era de 84,67 puntos, el de la regular 85,40 y el del diésel era de 84,73.

Al contrastar los niveles de la gasolina súper se puede afirmar que en el tercer mes del 2020 este hidrocarburo era 21% más caro que hace cuatro años.

Si se comparan los valores absolutos también hay grandes diferencias. Aunque no es del todo justo equiparar los valores nominales de hace cuatro años con los precios actuales, es importante aclarar que la inflación se ha mantenido relativamente baja y esto permite observar una diferencia evidente en el precio de los combustibles.

En marzo de 2016 los consumidores desembolsaban ¢445 por el litro de la gasolina súper, ¢424 por la regular y ¢345 por el diésel (cabe señalar que todas estas tarifas están en colones corrientes).

Mientras que en el tercer mes de este año los usuarios pagaron ¢580 por el litro de gasolina súper, ¢555 por la regular y ¢464 por el diésel.

¿Por qué las tarifas disminuyeron tanto en marzo de 2016? Esto ocurrió por una sobreoferta mundial de petróleo que repercutió en el costo de los productos terminados. De hecho en febrero de ese año la Agencia Internacional de Energía (AIE) informaba que el mundo iba a almacenar un exceso de petróleo durante la mayor parte de ese año.

Pero esa no fue la única ocasión en que los hidrocarburos tuvieron niveles más bajos que los actuales.

En enero de 2015 también se registraron niveles inferiores. En ese momento la gasolina súper tuvo un índice de 83,55 y la regular de 82,49.

Estos valores son inferiores si se comparan con abril del presente año, cuando la gasolina súper registró un índice de 85,07 puntos y la regular de 85,81.

Donde sí se registran diferencias es en el diésel, pues en enero de 2015 este tenía un valor de 92,25 puntos y en abril de este año su nivel era de 73,21 puntos. Esto se debe a que la ley 9.840 solo congeló las tarifas de las gasolinas súper y la regular, mientras que el diésel sigue a la baja por la caída en los precios internacionales.

Recursos que se destinan al bono proteger

El artículo 4 de ley 9.840 establece que Recope podrá transferir dinero de manera temporal al Ministerio de Hacienda por tres meses, proceso que se puede extender por una única vez mediante un decreto ejecutivo. De ser así, se podría aplicar por un periodo de tres meses adicionales.

El pasado 8 de mayo la refinadora hizo la primera transferencia por ¢1.400 millones, monto correspondiente a las ventas realizadas entre el 28 y el 30 de abril, según informó Recope a EF. En ese mes de los ¢517,22 que la ley establece como precio para el litro de gasolina súper en el plantel de distribución, ¢122,50 se destinaron al bono proteger; y de ¢492,18 de la gasolina regular ¢112,88 fueron al fondo.

Con el aporte de estos ¢122,50 se recaudaron ¢523,5 millones y con los ¢112,88 se obtuvieron ¢517,1 millones, según Recope.

En este primer mes de aplicación de la norma se contabilizan las ventas del 28 al 30 de abril porque la Aresep aprobó el ajuste correspondiente a la ley 9.840 el 26 de abril, que entró en vigencia un día después de publicarse en La Gaceta.

El diario oficial lo publicó el 27 de abril y por lo tanto el ajuste entró a regir un día más tarde.

En el segundo mes de aplicación de la ley, Recope informó a la Aresep el monto que se debe destinar al Ministerio de Hacienda.

Esto se hizo en la solicitud de ajuste tarifario, las cuales por el momento se transformaron. Al estar el precio fijo lo que se adoptó fue un esquema en donde Recope solo informa la diferencia o monto por litro que se destina al bono Proteger.

En la petición del 8 de mayo Recope indicó por primera vez el dinero que se debe destinar al subsidio. En esta ocasión de los ¢517,22 que establece la ley para el litro de gasolina súper, ¢103,07 serán para el bono proteger, y de los ¢492,18 por litro de gasolina regular, ¢92,92 irán a esa partida específica. Es decir hubo un aumento en el precio de la gasolina y por lo tanto se acorta el monto para el bono de ayuda.

Tras la solicitud habrá que esperar la aprobación por parte de la Aresep.

En este punto también es importante aclarar la diferencia que existe entre la tarifa que establece la ley 9.840 y el monto que paga el consumidor final.

El artículo 5 indica que el precio que se fija para la gasolina súper es de ¢517,22 y para la gasolina regular de ¢492,18. Sin embargo, el consumidor final paga ¢580 por la súper y ¢555 por la regular.

¿A qué se debe esta diferencia? A que los valores contemplados en la ley 9.840 se le deben sumar dos márgenes: el del transportista que es de ¢10 y el del distribuidor que es ¢52,34. Al sumarlos se obtiene el precio final que paga el consumidor.

El artículo 5 también explica que mientras esté en vigencia la ley 9.840 la Aresep no podrá realizar fijaciones en el precio de dichos márgenes.