La industria de servicios en Costa Rica mostró un desempeño sólido al cierre del primer trimestre de 2026, alcanzando un crecimiento interanual del 4,0% en marzo.
Este resultado se sustenta en una combinación de factores internos, como el mayor dinamismo del sistema financiero, y factores externos, representados por la aceleración de la actividad turística.
Dentro de este ecosistema, los servicios financieros y de seguros destacaron con una expansión del 6,0%. Según el Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE) del Banco Central, este comportamiento responde a un incremento en el uso de tarjetas de crédito y transferencias electrónicas, así como a una mayor captación en depósitos a la vista y cuentas de ahorro. Además, la mayor colocación de crédito tanto para hogares como para empresas ha sido un dinamizador clave para sostener el consumo.

Paralelamente, el sector de hotelería y restaurantes ha experimentado una notable recuperación, registrando un crecimiento del 5,0% en marzo de 2026.
Este dato es particularmente relevante si se considera que, en el mismo mes del año anterior, la actividad apenas creció un 0,2%.
La aceleración se explica principalmente por el auge en los servicios de alojamiento, con una demanda especialmente fuerte en los hoteles de playa, y por el dinamismo de los servicios de comidas rápidas.
Esta reactivación del consumo fuera del hogar se ve respaldada por las cifras del Instituto Costarricense de Turismo (ICT), que reportó un incremento del 12,9% en la llegada de turistas internacionales en comparación con marzo de 2025.
Este flujo constante de visitantes no solo ha beneficiado a los hoteles, sino que también ha permeado en el sector de transporte y almacenamiento, el cual registró un incremento del 4,3% interanual.
El Banco Central destaca que este aumento está vinculado tanto al transporte de mercancías asociado al comercio exterior como al traslado de personas por diversas vías, guardando una estrecha coherencia con el comportamiento de la demanda turística.
En conjunto, el peso del consumo y la actividad recreativa están logrando compensar la moderación vista en otras ramas de la economía, manteniendo el ritmo de la producción nacional en niveles positivos.
