El gabinete de Laura Fernández está compuesto por una veintena de ministros, pero quien haya seguido las primeras conferencias de prensa de su gobierno probablemente haya visto mucho más a unos que a otros.
El ministro de Seguridad, Gerald Campos, y el de Justicia, Gabriel Aguilar, han tomado recurrentemente el micrófono para hablar sobre homicidios, narcotráfico, cárceles y decisiones judiciales; el expresidente y ministro de Hacienda, Rodrigo Chaves, interviene sobre economía, política y controversias de todo tipo; mientras que el ministro de Obras Públicas, Efraim Zeledón, aparece con cierta regularidad para hablar sobre infraestructura.
Otros ministros, en cambio, apenas han aparecido en los primeros cuatro meses de administración. Jerarcas de áreas clave como Educación, Salud, Cultura o Comercio Exterior apenas han tenido algunos episodios de exposición en los principales actos del Ejecutivo.
Un análisis de las primeras 15 conferencias de prensa de la administración Fernández, realizadas entre el 20 de mayo y el 2 de septiembre, muestra un gabinete con niveles de exposición profundamente desiguales, en el que un pequeño grupo de jerarcas concentra buena parte del protagonismo.
Concentración del micrófono
Entre los ministros, Chaves registra la mayor cantidad de intervenciones sustantivas durante el período analizado: 28 bloques en 11 conferencias. Campos y Aguilar lo siguen, con 18 intervenciones cada uno, en 12 conferencias.
La diferencia está en lo que ocurre cuando toman el micrófono. Campos y Aguilar registran un promedio de 1,5 intervenciones por cada conferencia en la que hablan, mientras que Chaves alcanza hasta 2,5. El expresidente no es el ministro que aparece en más conferencias, pero sí el que más interviene cuando lo hace.
Parte de esa diferencia se explica por los dos cargos que ocupa. Como ministro de Hacienda, Chaves responde sobre presupuesto, impuestos, deuda, evasión y otros asuntos económicos; como ministro de la Presidencia, participa en discusiones legislativas y de coordinación política.
Pero sus 28 intervenciones también muestran un papel que va más allá de los asuntos directamente asociados con sus dos carteras. Durante las conferencias ha hablado extensamente sobre la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), el Poder Judicial, el régimen obligatorio de pensiones complementarias (ROP), sistemas de inteligencia y otras controversias políticas.
A veces lo hace por iniciativa propia, pero también es común que sea la propia presidenta Fernández quien le entregue ese espacio para que desarrolle planteamientos en nombre del Ejecutivo.
Esa transversalidad diferencia la exposición de Chaves de la que tienen Campos y Aguilar, cuyas intervenciones se concentran mucho más en sus respectivas áreas de trabajo. Ronald Alfaro, politólogo del Centro de Investigación y Estudios Políticos de la Universidad de Costa Rica (CIEP-UCR), define a Chaves como “el principal agitador” de la administración Fernández y considera que mantener el protagonismo puede contribuir a la consolidación del proyecto político chavista.
Después de esos tres jerarcas aparece el ministro de Obras Públicas y Transportes, Efraim Zeledón, con 12 bloques en nueve conferencias. A partir de ahí, la frecuencia cae considerablemente en el resto del gabinete.
Seguridad central
La presencia de Campos y Aguilar ayuda a identificar otra característica de las conferencias regulares del gobierno: la seguridad y la justicia se han convertido en dos de sus grandes focos.
Campos ha aparecido para presentar resultados policiales, operativos contra grupos criminales, decomisos de drogas, cifras de homicidios y problemas de la Fuerza Pública; mientras que Aguilar ha hecho lo propio con cárceles, restricciones a privados de libertad, el programa “Cero Ocio” —la promesa de hacer que los privados de libertad trabajen como parte de su condena— y decisiones similares.
Entre ambos acumularon 26 intervenciones sustantivas y participaron en 12 de las primeras 15 conferencias, cada uno.
Alfaro considera que la exposición de ambos está “muy asociada” a la inseguridad ciudadana, que es la principal preocupación de la población en la actualidad. Según la última encuesta del CIEP-UCR, publicada este 9 de septiembre, un 39,1% de la población considera ese el principal problema del país por encima de otras cuestiones como la corrupción (12,9%%), la mala gestión del gobierno (9,2%), las drogas y el narcotráfico (8,2%) o el costo de la vida, la situación económica (7,6%) o el desempleo (5,9%).
El análisis de EF solo contempló las 15 primeras conferencias de prensa regulares del gobierno, que se realizan cada miércoles.
Quedaron fuera conferencias dedicadas exclusivamente a seguridad, giras regionales y otros actos extraordinarios, por lo que el recuento no incorpora otros espacios en los que Chaves, Campos y Aguilar también han tenido una presencia recurrente.
Menor exposición
En el otro extremo, hay ministros que rara vez han tomado la palabra, incluidos algunos que dirigen carteras particularmente llamativas.
El titular de Educación, Leonardo Sánchez, y la ministra de Economía, Milagro Solórzano, solo intervinieron sustantivamente en cuatro de las primeras 15 conferencias, cada uno; mientras que el ministro de Salud, Alexander Sánchez; la ministra de Ciencia y Tecnología, Paula Bogantes; y la ministra de Ambiente, Mónica Navarro, solo participaron sustantivamente en dos.
La diferencia resulta llamativa porque se trata de carteras tradicionalmente relevantes dentro de cualquier administración, pero cuya presencia en el principal escenario semanal del Ejecutivo es considerablemente menor que Seguridad y Justicia.
Según Alfaro, la poca exposición de la mayoría de carteras es evidente y se observa en aspectos sencillos, como el simple reconocimiento ciudadano de los dirigentes. Han pasado cuatro meses de administración y “Salud, por ejemplo, yo no sé si la gente sabe cómo se llama el ministro”, aventuró.
El resto del gabinete tiene participaciones todavía más esporádicas que las mencionadas.
El recuento realizado por EF no equivale a la actividad real de cada ministerio. Las conferencias solo miden visibilidad política.
Por encima de muchos de los ministros, en las conferencias han aparecido otros funcionarios relacionados con el Poder Ejecutivo, como presidentes de instituciones públicas. Entre ellos, Marco Acuña, del Instituto Costarricense de Electricidad (siete conferencias); Mónica Taylor, de la CCSS (cinco); y Alejandro Picado, de la Comisión Nacional de Emergencias (cinco).
El papel presidencial
En el centro de esa dinámica siempre está la presidenta Fernández.
La mandataria participó sustantivamente en las 15 conferencias, con más de 200 bloques de intervenciones, muy por encima de cualquier otra figura. Pero su función no consiste únicamente en responder preguntas.
Fernández presenta temas, introduce jerarcas, les formula preguntas, les pide ampliar respuestas y luego retoma la palabra, de la misma forma que lo hacía el expresidente Chaves en el cuatrienio anterior. Una parte importante de la visibilidad de los miembros del gabinete ocurre, justamente, porque la mandataria les entrega el micrófono.
El patrón hasta ahora muestra cuatro niveles distintos de exposición. Fernández dirige las conferencias; Chaves ejerce como un vocero generalista y como un polemista; Campos y Aguilar aparecen recurrentemente alrededor de la agenda de seguridad y justicia; y el resto de los jerarcas tiene, en general, el micrófono cuando existen anuncios o asuntos específicos relacionados con sus instituciones.
El gabinete de Fernández es amplio. El gabinete que muestra cada semana, menos.
