Los últimos tres presidentes de la República ganaron las elecciones en segunda ronda y, para lograrlo, los apoyos que recibieron en territorios específicos del país fueron determinantes: sin esos respaldos concentrados, ninguno habría logrado siquiera llegar a la fase de ‘desempate’.
En la primera ronda, Luis Guillermo Solís apenas obtuvo el respaldo de uno de cada cinco costarricenses inscritos en el padrón; Carlos Alvarado, el de uno de cada siete; y Rodrigo Chaves, el de uno de cada diez. Aun así, esos porcentajes fueron suficientes para colocarlos entre los dos candidatos más votados de sus respectivas contiendas.
En este artículo analizamos cuáles cantones y regiones fueron clave para que Solís, Alvarado y Chaves avanzaran a segunda ronda en 2014, 2018 y 2022. Además, interpretamos qué revelan esos patrones de cara a las elecciones del próximo 1.° de febrero, en las que el oficialismo aspira a ganar en primera ronda y las candidaturas de oposición buscan forzar un nuevo balotaje en abril.
Los votos clave
— Las zonas clave de Solís
El triunfo de Luis Guillermo Solís en la primera ronda de 2014 fue una de las mayores sorpresas electorales de la historia reciente de Costa Rica. Para lograrlo, fueron fundamentales sus resultados en las provincias de Heredia y Cartago, así como en algunos cantones de Occidente y el anillo central de la Gran Área Metropolitana (GAM).
Hasta poco antes de los comicios, el entonces candidato del Partido Acción Ciudadana (PAC) figuraba en tercer o cuarto lugar en las encuestas, detrás del liberacionista Johnny Araya, el frenteamplista José María Villalta y el libertario Otto Guevara. Sin embargo, terminó superándolos a todos.
A nivel nacional, Solís alcanzó el respaldo de un 20,55% del padrón total; pero superó el 25% en cantones populosos como Montes de Oca, Moravia, Coronado, Santo Domingo, Barva, Curridabat, Heredia, Goicoechea, Tibás, San Rafael, Cartago, La Unión, Grecia, Santa Ana u Oreamuno, todos con más de 30.000 electores registrados para aquellos comicios.
Montes de Oca fue el cantón donde obtuvo su mayor desempeño relativo: un 34,75% de los 41.489 electores inscritos votó por el candidato rojiamarillo.

— Las zonas clave de Alvarado
Carlos Alvarado también avanzó a segunda ronda de forma inesperada en 2018, impulsado por su fortaleza en cantones de Heredia, el cantón central de Cartago, San Ramón y algunos otros territorios en el anillo central de la GAM.
Hasta enero de ese año, la contienda todavía la dominaban Juan Diego Castro y Antonio Álvarez Desanti, del PLN. Sin embargo, el fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos que habilitó el matrimonio igualitario en Costa Rica reconfiguró la campaña, polarizó al electorado e impulsó las candidaturas de Carlos Alvarado (quien asumió una postura más progresista) y el entonces diputado Fabricio Alvarado, quien asumió un discurso particularmente conservador.
Carlos Alvarado consiguió el respaldo de un 14,03% del padrón total en la primera ronda de febrero de 2018, pero logró superar el 20% en cantones densamente poblados como Montes de Oca, Barva, San Ramón, San Rafael, Heredia, Moravia, Cartago y Santo Domingo.
De nuevo, Montes de Oca también fue el cantón donde el candidato del PAC logró su mayor apoyo relativo: un 25,92% de los 42.391 electores inscritos.
El éxito de Alvarado en la GAM fue crítico y le permitió pasar a segunda ronda, pues apenas superó a Álvarez Desanti por unos 65.000 para entrar en el balotaje.
— Las zonas clave de Chaves
Por último, el actual presidente Rodrigo Chaves avanzó a segunda ronda con el menor respaldo jamás registrado por un presidente electo en Costa Rica: uno de cada 10 electores inscritos.
Para ello, fue clave su desempeño en cantones de la Zona Norte, de Occidente y en Pérez Zeledón, donde obtuvo resultados significativamente superiores a los registrados en otros territorios.
Chaves alcanzó el 9,92% del padrón nacional en febrero de 2022; pero superó el 13% en territorios con más de 30.000 electores inscritos como San Carlos, San Ramón, Grecia, Naranjo, Pérez Zeledón y Palmares.
Su mejor resultado se dio en San Carlos, donde un 17,43% de los 118.361 electores inscritos votó por él.
El actual mandatario no solo es el que avanzó a segunda ronda con un menor respaldo histórico, sino también con la menor ventaja frente al tercer lugar de la contienda. Fabricio Alvarado, que recién estrenaba su Partido Nueva República, quedó a menos de 40.000 votos de desplazarlo para disputar la segunda ronda contra el expresidente José María Figueres, del PLN, altamente impopular para gran parte de los votantes.

¿Y ahora?, ¿qué nos dicen los datos?
Para el politólogo Ronald Alfaro, del Centro de Investigación y Estudios Políticos de la Universidad de Costa Rica (CIEP-UCR), las elecciones recientes muestran un patrón común entre las fuerzas políticas que compiten por la Presidencia: “sus apoyos vienen de una concentración territorial importante”.
“El FA, el PAC, el PLN, el PUSC y otras opciones similares tienen un apoyo que suele ser más urbano, mientras que el respaldo al oficialismo suele ser más bien en la periferia”, explicó. Por eso, añadió, la clave para todos ellos será “consolidar lo que tienen donde ya son fuertes y ‘pescar’ un poco más donde enfrentan mayores debilidades”.
En el caso específico del oficialismo, que adelanta en las encuestas y aspira a triunfar en primera ronda, el principal reto será ampliar su respaldo en la región central del país, donde se concentran las ciudades más pobladas.
En el caso de los partidos opositores, en cambio, el desafío será despertar el voto de la población y convertirse en ‘la minoría más votada’, especialmente en esa GAM que se disputan entre sí.
“San José concentra cerca de un tercio del electorado y más de la mitad de las personas votantes están en el centro del país”, recordó Carolina Ovares Sánchez, profesora de la Escuela de Ciencias Políticas e investigadora del Centro de Investigación Observatorio del Desarrollo (CIOD) de la UCR.
Si utilizamos como referencia los antecedentes más recientes, los tres últimos presidentes necesitaron una segunda ronda porque quedaron lejos del 40% de los votos válidos que exige la Constitución Política para ganar en primera vuelta. Ese umbral podría alcanzarse con solo un 24% del padrón (unos 895.000 votos en este 2026) si el abstencionismo se mantiene cerca del 40%, como en 2022.
Sin embargo, también podría bajar significativamente si continúa decayendo la participación electoral, como ha sido constante en las últimas décadas.
“Hay que poner atención a la participación”, advirtió Alfaro. “Si el abstencionismo crece en el Valle Central, que es donde hay más indecisos, el umbral para ganar en primera ronda es mucho menor... Este es un factor importante para determinar cuánto respaldo es suficiente o cuánto respaldo podría hacer la diferencia”, puntualizó.
