Por: AFP .   20 febrero
El Reino Unido, un destino popular para los estudiantes extranjeros, es el país europeo más afectado por la pandemia (unos 120.000 muertos), pero también el que ha sufrido la peor crisis económica.
El Reino Unido, un destino popular para los estudiantes extranjeros, es el país europeo más afectado por la pandemia (unos 120.000 muertos), pero también el que ha sufrido la peor crisis económica.

“Es difícil comprar comida, los precios son mucho más altos que en India”, dice Jay Patel, que cómo muchos jóvenes estudiantes extranjeros vino al Reino Unido a cumplir su sueño pero ahora, sin trabajo ni ayudas estatales, se ve sumido en la pobreza a causa de la pandemia.

A pesar de la lluvia, decenas de jóvenes como Patel, con capuchas y con bolsas de la compra, se reúnen frente a la asociación Newham Community Project, en el este de Londres, para recoger arroz, verduras y otros alimentos.

"La condición para venir al Reino Unido era que no pidiera dinero a mis padres una vez que llegara", dice Jay Patel, de 19 años, estudiante de la Universidad de Greenwich.

"No le conté a mi padre mi situación porque la pandemia también es dura para ellos", agrega.

Sin la ayuda del banco de alimentos, que distribuye comida tres noches a la semana, "sería difícil" para él y sus compañeros sobrevivir, por el altísimo costo de la universidad y de la vida en Londres.

"Sin duda pasaríamos hambre", dice. "Realmente llegué en el momento equivocado", lamenta.

El Reino Unido, un destino popular para los estudiantes extranjeros, es el país europeo más afectado por la pandemia (unos 120.000 muertos), pero también el que ha sufrido la peor crisis económica.

Desde principios de año, Inglaterra está sometida a su tercer confinamiento, lo que hace casi imposible encontrar un trabajo de estudiante.

Enorme necesidad

A pesar del frío y la lluvia, la cola frente al local alcanza los 300 metros desde las 19h00 hasta las 23h00 horas. Los voluntarios saludan a los habituales.

En el interior, se esfuerzan por servir a los alumnos lo más rápidamente posible, lanzándose paquetes de arroz.

En el suelo, cientos de bolsas de comida, cuidadosamente preparadas de antemano, permiten preparar comidas vegetarianas o halal.

Esta asociación local, arraigada en la comunidad india del este de Londres, comenzó a repartir comida durante el primer confinamiento, cuando comenzó el Ramadán.

"Al principio, distribuíamos 20 paquetes al día", explica Elyas Ismail, su responsable. "¡En tres semanas, hemos crecido hasta superar los 800 estudiantes!", exclama.

"La necesidad es enorme. Llevamos diez meses haciéndolo y el número va en aumento", añade, y calcula que ahora ayuda a unos 2.000 hogares por semana.

A veces se trata de viviendas compartidos para hasta 15 estudiantes, ya que los alquileres son muy altos en Londres, aclara.

Los más afectados por la crisis son los jóvenes no europeos, que, según la Agencia de Estadísticas de Educación Superior, representaban más de 400.000 en 2020, principalmente de China e India.

En el distrito de Newham, el 99% de los que acuden a buscar comida son indios, "estudiantes pobres" cuyos "padres a veces han tenido que vender las joyas de la familia" para que se vayan, dice Elias.

"Por su tipo de visado, no tienen acceso a las ayudas económicas del gobierno ni de las universidades", apunta Aamena Ismail, una voluntaria de 21 años, que cree que "el gobierno debe hacer algo con esta política injusta".

“Es realmente desgarrador. Llegaron con la esperanza de una vida mejor y, de repente, llegó la COVID y lo destruyó todo”, añade.

Sueños” rotos

Este es el sentimiento de Alpef Shaik, de 23 años, que vino al Reino Unido para cumplir el "sueño" de sus padres de "recibir la verdadera educación" que ellos nunca tuvieron.

Seis meses después de su llegada, empezó el confinamiento. "Desde entonces todo ha ido de mal en peor", dice este estudiante de máster en la Universidad de East London.

Entre la falta de dinero, la falta de vida social y los cursos online, "no merece la pena" venir a estudiar al Reino Unido en estos momentos, dice. "Pago un Rolls Royce y me dan un Toyota viejo y básico", argumenta.

Mohammed Ahmed, de 25 años, lleva tres meses viniendo a buscar comida. Vino al país siguiendo a su mujer, que estudia en la Universidad BPP.

“Teníamos grandes expectativas cuando vinimos a vivir al Reino Unido y, debido a la pandemia, se han visto defraudadas”, suspira. “Si esto continúa, tendremos que volver a casa. No podemos sobrevivir así”, concluye.