Una nueva postura del presidente estadounidense Donald Trump en materia comercial vuelve a poner presión sobre las exportaciones costarricenses. La advertencia apunta a la posible imposición de un arancel punitivo de 25% a los envíos desde Costa Rica hacia Estados Unidos (EE. UU.).
Trump anunció que aplicará este gravamen a las naciones que mantengan intercambios comerciales con Irán. La medida se da en respuesta a las protestas en el país de Oriente Medio, provocadas por el deterioro económico y la fuerte depreciación de la moneda iraní.
Aunque Irán representa apenas el 0,002% de las exportaciones costarricenses, la advertencia de EE. UU. tendría un impacto directo en el país. Entre 2024 y 2025, los envíos hacia ese mercado crecieron 1931%, impulsados principalmente por las exportaciones de dispositivos médicos.
En este escenario, aún no hay claridad sobre si la advertencia se traducirá en una medida concreta ni sobre el alcance que tendría un eventual arancel para Costa Rica. Por ahora, el país enfrenta el gravamen del 15% impuesto por Washington desde 2025, con excepción del sector agropecuario, que fue exonerado de la política arancelaria.

Balance comercial con Irán
Las exportaciones costarricenses hacia Irán crecieron cerca de un 2000%, impulsadas por la industria de equipo de precisión y dispositivos médicos. Este sector pasó de facturar $17.300 en envíos durante 2024 a reportar $534.100 entre enero y noviembre de 2025, según datos del portal estadístico de la Promotora de Comercio Exterior (Procomer).
En total, las exportaciones hacia ese país de Oriente Medio cerraron el año pasado en $580.900, frente a los $28.600 registrados en 2024.
Las importaciones, por su parte, mostraron una tendencia a la baja. Pasaron de $103.300 en 2024 a $83.600 en 2025.
El Financiero consultó al Ministerio de Comercio Exterior (Comex) sobre la posibilidad de que un nuevo arancel afecte aún más las exportaciones nacionales y sobre la posición oficial del país ante ese escenario. No obstante, al cierre de esta edición, no se obtuvo respuesta.
Presión arancelaria
La política arancelaria impuesta por Washington reconfiguró la dinámica comercial internacional desde abril de 2025. Vanessa Gibson, directora de Clima de Inversión de la Coalición Costarricense de Iniciativas de Desarrollo (Cinde), comentó que estos gravámenes generan que las corporaciones redefinan las rutas de abastecimiento de los distintos mercados.
“La discusión de los aranceles hace que las corporaciones, particularmente en este punto las compañías de manufactura de dispositivos médicos, a nivel global estén revisando sus cadenas globales no solamente de lo que tiene que ver con proveedores sino también en dónde y cómo está llegando a sus mercados meta”, explicó Gibson.
A la situación vinculada con Irán se suma que Washington desarrolla actualmente una investigación para imponer un arancel adicional a las importaciones de dispositivos médicos, amparada en la Sección 232 de la Ley de Expansión Comercial de 1962, bajo el argumento de reforzar la seguridad nacional.
Mientras tanto, Costa Rica y el resto del mundo permanecen a la expectativa de la resolución de la Corte Suprema de EE. UU. sobre la legalidad de la política arancelaria impulsada por Trump. También está en curso una investigación, igualmente sustentada en la Sección 232, sobre los efectos de las importaciones de semiconductores, que por ahora impone un arancel del 25% a los chips informáticos avanzados. Esta medida no afecta aún a Costa Rica, dado que en el país se concentran actividades de diseño, ensamble y prueba, y no de fabricación.
El escenario refleja un contexto global marcado por mayor incertidumbre, donde la política arancelaria reaparece como una herramienta de presión con impactos que se extienden más allá de los países directamente involucrados.

