El Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) propuso aranceles adicionales sobre importaciones de 60 economías, incluida Costa Rica, tras concluir que no han prohibido ni hecho cumplir eficazmente la prohibición de bienes producidos con trabajo forzado.
Los gravámenes propuestos oscilan entre el 10% y el 12,5%, según un documento oficial, y se dan en un momento en que el gobierno del presidente Donald Trump busca reconstruir su agenda arancelaria tras reveses legales.
La propuesta abrió un período de comentarios públicos hasta el 6 de julio y una audiencia el 7 de julio.
La decisión está fundamentada en el informe “Actos, políticas y prácticas de diversas economías relacionados con la falta de imponer y aplicar de manera efectiva una prohibición a la importación de bienes producidos con trabajo forzoso”.

En este documento, Costa Rica es señalada directamente dentro del grupo de países que fallan en imponer y hacer cumplir una prohibición legal contra la importación de bienes producidos con trabajo forzado.
El reporte concluye de manera oficial que los actos, políticas y prácticas de Costa Rica con respecto a este tema son asimilables a medidas sancionables (actionable) bajo la legislación comercial de EE. UU. debido a tres factores:
- Falta de prohibición: Costa Rica no cuenta con una medida legal restrictiva que impida de forma inequívoca la entrada a su mercado de bienes que contengan insumos de trabajo forzado.
- Carácter “irrazonable”: El informe califica la inacción del país como irrazonable porque socava el objetivo internacional de erradicar el trabajo forzado, debilita la rentabilidad de las empresas que sí cumplen con las normas éticas y distorsiona las condiciones del mercado al permitir la competencia de bienes con costos artificialmente bajos.
- Perjuicio al comercio de EE. UU.: Se determina que la postura de Costa Rica restringe el comercio estadounidense, ya que expone a los productores de EE. UU. a una competencia desleal tanto en el mercado costarricense como en el global.
El anuncio de la medida estadounidense se produce meses después de que Washington abriera investigaciones sobre varios socios comerciales.
Las pesquisas analizaron si estos socios habían tomado medidas contra la importación de bienes producidos con trabajo forzoso, y si esa situación afectaba al comercio estadounidense.
El martes, el USTR afirmó que 54 de las economías “no lograron imponer ni aplicar de manera efectiva una prohibición de importación de productos elaborados con trabajo forzoso”.
Este grupo también incluye a China, Vietnam, Taiwán y Reino Unido. Otras seis economías -Canadá, Ecuador, la UE, Indonesia, México y Pakistán- fueron consideradas economías que no aplican de manera efectiva esas prohibiciones.
“El hecho de que nuestros socios comerciales más importantes no aborden la importación de bienes producidos con trabajo forzoso es inaceptable”, declaró en un comunicado el representante comercial estadounidense, Jamieson Greer.
“Esto crea una dinámica en la que los trabajadores estadounidenses se ven obligados a competir a nivel mundial en condiciones de desigualdad”, añadió.
Sin embargo, los aranceles propuestos incluyen diversas exenciones, como la carne de res, el café y determinadas frutas y frutos secos.
También quedarán exentos los bienes procedentes de Canadá y México que cumplan con el acuerdo de libre comercio norteamericano, así como ciertos productos textiles y prendas de vestir.

