Por: Laura Ávila.   16 marzo

Como dos polos opuestos, así son las propuestas en materia eléctrica de los candidatos presidenciales Carlos Alvarado del Partido Acción Ciudadana (PAC) y Fabricio Alvarado del Partido Restauración Nacional (RN).

La planta térmica del ICE en el sector de Garabito es una planta que consta de 11 motores, con una capacidad de 200 MW. La energía obtenida de los generadores es transferida a la Subestación Eléctrica Garabito, donde es transformada de un voltaje de generación de 13800 voltios.
La planta térmica del ICE en el sector de Garabito es una planta que consta de 11 motores, con una capacidad de 200 MW. La energía obtenida de los generadores es transferida a la Subestación Eléctrica Garabito, donde es transformada de un voltaje de generación de 13800 voltios.

En cuanto a las propuestas, el rojiamarillo plantea reducir las tarifas eléctricas mediante una mayor eficiencia del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE). Mientras que el evangélico no tiene propuestas en su plan de gobierno, aunque ha dejado entrever algunas ideas durante los debates a los que ha asistido.

Una de ellas fue en el debate del Colegio Federado de Ingenieros y Arquitectos (CFIA) habló del mercado eléctrico y aseguró que se debe aumentar la participación de los generadores privados a un 20 % ó 30%.

En Costa Rica el mercado eléctrico se rige por la ley 7.508 que estipula una participación del 15% para los generadores privados en el Sistema Eléctrico Nacional (SEN). A través de esta legislación las empresas son seleccionadas mediante un concurso o licitación para brindar el servicio energético a nivel nacional.

Mientras el sector productivo clama por electricidad más barata y presiona por espacios en este mercado, el ICE asegura que la generación privada no abarata el costo de la tarifa. Según datos del Instituto, la proyección del pago a los generadores privados será de ¢128.000 millones para este 2018.

Panorama del mercado eléctrico

Desde 1995 mercado eléctrico en Costa Rica se rige por la ley 7.508 que establece la participación de los generadores privados hasta en un 15% del total. A diciembre de 2017 el SEN tenía una capacidad instalada de 3.530 MW. El 15% que correspondería a los privados asciende a 530 MW.

La legislación cuenta con dos capítulos: uno que hace referencia a los proyectos que técnicamente se conocen como BOT (build, operate and transfer), es decir desarrollos que se hacen a través de generadores privados y que pasan a manos del ICE una vez que finaliza el plazo contractual, como por ejemplo La Joya, Torito o Chucás.

El otro capítulo se refiere a los BOO (build, own, and operate) o proyectos que mantienen su autonomía privada. Algunos desarrollos con estas características son El Embalse, Río Segundo II o Vara Blanca.

Para que los generadores privados puedan tener su participación en el SEN, el ICE abre una licitación, se reciben las ofertas y generalmente se adjudica a la más barata para atender la demanda nacional.

Aquí empiezan los criterios encontrados. Por un lado la institución alega que la participación de generadores privados no abarata las tarifas eléctricas y en la otra acera desean un mercado más moderno.

Sobre las tarifas y la participación de los privados la posición del ICE es ambigua. El pasado 12 de enero la institución remitió un comunicado donde informaba que la “generación privada no abarata las tarifas eléctricas”.

“Actualmente, el ICE genera el kilovatio promedio con agua y viento a la mitad de precio de los privados: 4,21 centavos de dólar frente a 8,6 centavos de dólar”, indica el comunicado.

EF consultó a Salvador López, director general del Centro Nacional de Control de Energía (Cence), quien sostiene que esa conclusión es equivocada.

La razón es sencilla. El ICE cuenta con plantas de generación eléctrica que se construyeron en la década de los cincuenta o sesenta que ya están pagadas. Mientras que los proyectos BOT (plantas nuevas) son instrumentos de pago -de los cuales se debe recuperar la inversión - por lo que a criterio de López, no tiene punto de comparación.

Por su parte, Mario Alvarado, director ejecutivo de la Asociación Costarricense de Productores de Energía (Acope), asegura que al usuario le interesa poco si la electricidad se produce de manera pública o privada, lo que interesa es que el servicio sea confiable y con el mejor precio posible.

“Consideramos necesario contar con un mercado eléctrico moderno en competencia, donde haya actores con roles definidos como los generadores, distribuidores, el responsable de la transmisión, los comercializadores, los consumidores, el rector, y un regulador técnico con reglas claras, con un marco normativo que brinde seguridad jurídica para las inversiones”, agregó Alvarado.

Propuestas

La igual que las posiciones entre el ICE y los generadores privados, los planes de los candidatos presidenciales para el futuro del mercado eléctrico son opuestas.

Por un lado el oficialista Carlos Alvarado cree que se deben de reducir las tarifas eléctricas mediante una mayor eficiencia del ICE. Esto lo lograría con incentivos para la generación distribuida de energías limpias, como por ejemplo la fotovoltáica y la eólica.

El Partido Acción Ciudadana además plantea la revisión de los proyectos e inversiones del Instituto para que los costos no se trasladen a las tarifas eléctricas de los consumidores y las empresas privadas. El otro aspecto que propone es ampliar los esquemas de generación distribuida.

Hasta el momento, la posibilidad de una mayor apertura del mercado eléctrico del sector privado ha estado fuera de los planes del candidato del PAC. Es un punto en el que no comparte posición con André Garnier, quien en un eventual gobierno sería ministro de coordinación con el sector empresarial privado, esto podría cambiar. El empresario afirma que cree en la libre competencia y que podría valorar como una alternativa la apertura del mercado eléctrico.

“Bueno si es la solución que nos garantice bajar las tarifas y repito, esto es una opinión mía, habría que valorarla a ver cuáles son los efectos. Pero no se vale que todos los costarricenses estén pagando de su bolsa un montón de plata de una tarifa que no se justifica”, indicó Garnier.

Por su parte Fabricio Alvarado, aspirante de Restauración Nacional, sí está de acuerdo con revisar el tope de generación privada -para aumentarlo a 20% ó 30%- y en favorecer contratos bilaterales para que los privados tengan una mayor participación. El exdiputado también valora implementar el mecanismo de Tarifa de Mediana Tensión B (TMTB).

Fortalecer la explotación de fuentes de energías limpias como la geotérmica, la eólica y la hidroeléctrica y potenciar la generación solar de la mano del sector privado, están entre las propuestas del PRN.

Entre ambos planes de gobierno hay un punto en común. Ambos candidatos consideran que se debe fortalecer el ICE. El aspirante rojiamarillo cree que se debe de apoyar el plan de expansión para que amplíe sus capacidades hacia nuevas fuentes de generación y también que se deben reducir los costos de la electricidad sin perder el modelo solidario.

Por su parte, el candidato evangélico asegura que para el fortalecimiento del ICE se tendría que realizar una discusión legislativa bastante extensa. Adicionalmente nombraría a jerarcas de experiencia en el área para potenciar las capacidades de la institución.

Las propuestas están sobre la mesa pero el futuro del sector eléctrico está en manos de los votantes: apertura del mercado eléctrico o continuismo. La decisión que tomen los costarricenses se sabrá el próximo 1.° de abril.