La inflación en Estados Unidos registró un repunte significativo durante el mes de marzo, alcanzando una tasa interanual del 3,3%, impulsada principalmente por el choque energético derivado del conflicto bélico en Oriente Medio.
Este incremento representa un salto de casi un punto porcentual respecto al 2,4% observado en febrero, según los datos oficiales publicados este viernes por la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS).
El factor energía: la gasolina se dispara un 21%
El principal motor de este aceleramiento inflacionario ha sido el costo de los combustibles. Tras el estallido de las hostilidades con Irán y el consecuente bloqueo del estrecho de Ormuz —punto de paso del 20% del petróleo y gas mundial—, los precios en las estaciones de servicio estadounidenses sufrieron una sacudida histórica.
Entre febrero y marzo, la gasolina se disparó un 21,2%, un incremento mensual que no se registraba en los registros del BLS desde 1967. Actualmente, el galón de gasolina regular en EE. UU. promedia los $4,15, un aumento considerable frente a los $3,00 que costaba antes del inicio del conflicto.
Por su parte, la inflación subyacente, que excluye los componentes más volátiles como alimentos y energía, mostró una mayor resiliencia pero también subió levemente, situándose en un 2,6% anual.

La Fed y el dilema de las tasas de interés
Este nuevo escenario complica los planes de la Reserva Federal (Fed). Su presidente, Jerome Powell, ya había advertido a mediados de marzo que el conflicto bélico podría retrasar el retorno a la meta inflacionaria del 2%, un objetivo que la economía estadounidense no alcanza desde hace un lustro debido a choques sucesivos: la pandemia, la guerra en Ucrania y la reciente política arancelaria.
Aunque el gobierno de Donald Trump sostiene que las perturbaciones serán temporales, economistas de instituciones como el Navy Federal Credit Union advierten que el alza en el diésel y los boletos de avión es “solo el principio” de un efecto dominó que encarecerá el transporte de alimentos en abril.
¿Cuál es el impacto para Costa Rica?
Para la economía costarricense, este incremento en la inflación en Estados Unidos no es una noticia menor, dada nuestra estrecha dependencia comercial y financiera con ese mercado. El impacto se prevé en tres frentes críticos:
- Combustibles locales: Dado que Costa Rica es importador neto de producto terminado, el alza del 21% en los precios internacionales de la gasolina se trasladará inevitablemente a las tarifas de Recope en las próximas semanas, presionando el índice de precios al consumidor (IPC) local.
- Tasas de interés: Si la Fed decide mantener sus tasas altas por más tiempo para frenar este rebrote inflacionario, el Banco Central de Costa Rica (BCCR) tendrá menos margen de maniobra para reducir la Tasa de Política Monetaria (TPM) sin arriesgar una fuga de capitales o una volatilidad excesiva en el tipo de cambio.
- Costo de importaciones: Estados Unidos es nuestro principal socio comercial. Un aumento en los costos de transporte y producción allá significa que los bienes intermedios y de consumo que importamos vendrán con “inflación importada”, afectando la competitividad de las empresas ticas.
Preguntas frecuentes
¿Por qué subió tanto la inflación en EE. UU. en marzo? Principalmente por el aumento del 21,2% en los precios de la gasolina, derivado del conflicto militar con Irán y el cierre logístico en el estrecho de Ormuz.
¿Cómo afecta esto al precio del dólar en Costa Rica? Si la inflación en EE. UU. obliga a la Fed a mantener tasas de interés altas, el dólar tiende a fortalecerse globalmente, lo que podría generar presiones al alza en el tipo de cambio frente al colón.
¿Qué es la inflación subyacente y por qué es importante? Es el indicador que elimina los precios de energía y alimentos por ser volátiles. Ayuda a los analistas a ver la tendencia real de los precios a largo plazo. En marzo, esta se situó en 2,6%.

