Por: .   14 octubre, 2017

Los árboles de la Colección Internacional de Cacao crecen en una asombrosa diversidad de formas, ya sea con sus estrechas vainas en forma de aguijones de escorpión, con las vainas esféricas y verdes que podrían confundirse con tomatillos o con vainas oblongas de cáscara irregular que se parecen al lagarto cornudo, todas de colores que van desde el púrpura hasta el amarillo brillante.

Dentro de cada vaina se encuentran los granos con los que se elabora un producto que es adorado por miles de millones de personas: el chocolate.

Pero, a pesar de esta diversidad, pocas variedades de cacao se cultivan ampliamente y eso es un problema: el cacao se halla bajo la amenaza constante de enfermedades y desafíos ambientales exacerbados por nuestra tendencia a cultivar solo unas cuantas variedades con rasgos y defectos genéticos idénticos o similares.

 Semillas de diferentes variedades de cacao en el Catie, Turrialba, Costa Rica. El cacao está bajo amenaza constante de enfermedades y desafíos ambientales exacerbados por nuestra tendencia a cultivar solo unas pocas variedades con rasgos genéticos similares o idénticos.
Semillas de diferentes variedades de cacao en el Catie, Turrialba, Costa Rica. El cacao está bajo amenaza constante de enfermedades y desafíos ambientales exacerbados por nuestra tendencia a cultivar solo unas pocas variedades con rasgos genéticos similares o idénticos.

En el Catie

“La mayoría de las variedades que se producen en el mundo pertenecen a un reducido juego de clones seleccionados en los años cuarenta”, explicó Wilbert Phillips-Mora, quien supervisa este conjunto de 1.235 tipos de árboles de cacao y dirige el Programa de Mejoramiento Genético del Cacao en el Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza (Catie) de Costa Rica.

Un grupo reducido de genes significa que las variedades que se cultivan con más frecuencia son propensas a contraer las mismas enfermedades y estas plagas pueden propagarse rápido.

La producción de cacao hizo prosperar a la costa caribeña de Costa Rica hasta fines de la década de 1970, cuando los agricultores comenzaron a darse cuenta de que las vainas de sus árboles desarrollaban una capa blanquecina de hongos y que, con el tiempo, el árbol se momificaba.

El hongo ( Moniliophthora roreri , también llamado monilia) se expandió pronto por todo el país y, para 1983, las exportaciones de Costa Rica de granos secos de cacao habían bajado un 96 %. La industria jamás se recuperó.

Walter Ferguson

El cantante de calipso Walter Ferguson compuso sobre esta plaga: “Monilia, viniste para quedarte”, dice la letra, “y solo trajiste el hambre/dices que no te irás y que en la pobreza me dejarás”.

Las canciones sobre los hongos son pocas pero la devastación que provocaron en la industria más importante de la región fue extensa. Y aunque el brote costarricense ya es historia, el hongo sigue propagándose.

“La industria del cacao está en riesgo permanente pues esta enfermedad puede propagarse en un solo vuelo, sea de manera intencional o no”, dijo Phillips-Mora. Los continuos viajes y el comercio en los países en desarrollo han generado nuevas formas de infección.

Phillips-Mora cree que el brote que se confirmó en Jamaica, en septiembre de 2016, podría deberse a los traficantes de marihuana que se mueven clandestinamente por Costa Rica y Jamaica, quienes ingieren vainas de cacao como refrigerio durante sus viajes.

Ese brote fue el primero que se confirmó fuera de América Latina y ha comprobado la capacidad del hongo de sobrevivir viajes más largos de lo que se pensaba. Otras regiones productoras de cacao como África Occidental (la fuente de prácticamente todo el cacao que termina en producciones en masa como Kisses de Hershey’s y M&M’s), podrían enfrentar males similares.

Incluso sin contar la monilia, el cacao es un cultivo problemático. Otras enfermedades como la escoba de bruja, la mazorca negra y el virus del brote hinchado, también afectan al árbol. El cambio climático promete exacerbar aún más los problemas con los patógenos de las plantas tropicales.

Estas dificultades hacen que el cacao resulte menos atractivo para los agricultores; tanto la producción como las ganancias son bajas y los agricultores están envejeciendo. La próxima generación parece estar abandonando el negocio familiar.

La batalla por el futuro del chocolate
La batalla por el futuro del chocolate

Posible desabastecimiento

Sin embargo, la demanda de chocolate sigue en aumento, en especial mientras mercados gigantescos como China e India se dan el gusto de consumir lo que antes era, en su mayoría, un dulce para los consumidores de América y Europa. Es probable que estemos a las puertas un desabastecimiento de chocolate.

Ahí es donde interviene el proyecto de Phillips-Mora. La diversidad genética del cacao, expuesta en su totalidad en la Colección Internacional de Cacao en el Catie, podría evitar una crisis del chocolate.

A principios de los años ochentas, Phillips-Mora trabajaba en la identificación de los árboles de cacao naturalmente tolerantes y productivos, para después hibridar meticulosamente a los candidatos y crear nuevas variedades.

Reproducir los clones híbridos de cacao es un proceso prolongado y expertos a nivel mundial han fracasado por completo en su intento. Pero en 2006, Phillips-Mora dio a conocer su primer lote de variedades de cacao híbrido.

En términos de resistencia a las enfermedades y de producción, las diferencias fueron extraordinarias. Los seis híbridos de Phillips-Mora produjeron en promedio aproximadamente tres veces más cacao que las variedades estándar; en condiciones ideales, los híbridos más prolíficos pueden producir hasta seis veces más cacao.

Tras 11 años de pruebas, un híbrido llamado Catie-R6 experimentó un 5% de infecciones por monilia, comparado con el 75% de infecciones en una variedad de control. “Nuestro objetivo no es sólo producir cacao”, apuntó Phillips-Mora, “sino también proporcionar a los agricultores las condiciones de vida básicas.