La economía costarricense registró un crecimiento interanual del 4,6% en marzo de 2026, según la serie tendencia ciclo del Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE).
No obstante, detrás de esta cifra se observa un cambio estructural en los motores del dinamismo nacional: el régimen definitivo (RD) se ha consolidado como el principal impulsor de la producción, aportando el 76,9% de la variación general del índice durante este mes.
Este resultado marca un giro significativo respecto al año anterior, pues el régimen local alcanzó una tasa de expansión del 3,8%, lo que representa una aceleración de 1,5 puntos porcentuales en comparación con marzo de 2025.
Este despertar de la economía local se sustenta en el desempeño positivo de actividades clave que han logrado compensar la menor fuerza de los sectores exportadores tradicionales de servicios.

La aceleración del régimen definitivo está estrechamente vinculada al auge en la industria de la construcción, tanto pública como privada, y a un incremento en la producción de servicios de alojamiento y comidas.
Asimismo, el sector agropecuario mostró señales de alivio con una recuperación en los cultivos de ciclo corto, tales como hortalizas, raíces y tubérculos.
En términos trimestrales, el peso del régimen local es evidente: durante los primeros tres meses de 2026, el RD contribuyó en promedio con el 73,7% del crecimiento total de la economía, una cifra muy superior al 47,2% registrado en el mismo periodo del año previo.
En la otra acera, los regímenes especiales (RE), que incluyen a las zonas francas, experimentaron una marcada desaceleración en su ritmo de crecimiento.
Si bien este sector aumentó un 5,3% en marzo de 2026, esta cifra es 10 puntos porcentuales inferior a la observada en marzo de 2025.
Esta moderación se explica primordialmente por un “efecto base”, debido a que en el 2025 el sector reportó un crecimiento medio anual excepcional del 14,3%.
Además de la alta base de comparación, el sector se vio afectado por un menor dinamismo en la exportación de implementos médicos —que pasó de crecer un 32,1% a un 7,8%— y por las secuelas de la salida de diversas empresas durante el año anterior.
Pese al enfriamiento de las zonas francas, la producción nacional logró cerrar el primer trimestre de 2026 con un crecimiento medio del 4,7%.
La resiliencia del régimen definitivo sugiere que la economía doméstica está logrando absorber el impacto de la normalización en los regímenes especiales, manteniendo el dinamismo del Producto Interno Bruto (PIB) a través de sectores tradicionales y de servicios locales.
