Por: Laura Ávila.   8 noviembre
Ahora las autoridades de cultura dan la lucha para que el Poder Legislativo revierta el recorte y envía cartas a diputados y realiza reuniones multisectoriales. Foto: José Cordero
Ahora las autoridades de cultura dan la lucha para que el Poder Legislativo revierta el recorte y envía cartas a diputados y realiza reuniones multisectoriales. Foto: José Cordero

El Ministerio de Cultura y Juventud (MCJ) está en campaña y su objetivo es que los diputados reconsideren el recorte de ¢255 millones a la propuesta de plan de gastos planteada para el 2020.

De concretarse lo aprobado hasta el momento en Cuesta de Moras, el ministerio contaría el próximo año con ¢46.921 millones. Es un monto mayor que el registrado en este 2019, pero que las autoridades de cultura aseguran es insuficiente para cumplir el mandato del Poder Ejecutivo de expandir su alcance a todo el territorio nacional.

EF conversó con la ministra de Cultura para conocer cómo logró que el presupuesto inicial creciera en una coyuntura donde se debe cumplir con la regla fiscal y para saber si explora otras opciones para garantizar la oferta cultural ante la amenaza de recortes. Una de ellas es con el decreto ejecutivo 30.451, que permite hacer coproducciones con el sector privado y que data del 2002.

Para el 2020 el MCJ presupuestó ¢47.176 millones lo que implicaba un crecimiento del 7,54%. ¿Por qué ese aumento en momentos de austeridad fiscal obligada?

Este año tuvimos un decrecimiento porque se firmó un decreto para dotar de recursos a la Comisión Nacional de Emergencia con fondos que se le restaron al Consejo de la Persona Joven (CPJ), el Museo Histórico Cultural Juan Santamaría y el Museo de Arte Costarricense (MAC) y a otras entidades públicas. Eso es algo que no podíamos repetir.

Había un crecimiento orgánico y consistente con la intención de estar más presente en el territorio. Cuando los diputados reclaman que necesitamos tener una inversión en cultura mejor distribuida territorialmente y estamos totalmente de acuerdo.

La cultura es un factor de desarrollo, de dinamización y reactivación económica en lugares que tienen vocación turística o en las zonas más vulnerables, porque le permite a la gente joven y a las mujeres encontrar razones de proyecto de vida, de trabajo y demás. Es una paradoja que en este momento tengamos un recorte porque la intención y toda la lógica del presupuesto era expandirse en el territorio.

Los recortes podrían convertirse en la norma ¿Está buscando junto al Centro Costarricense de Producción Cinematográfica (CCPC) otras fuentes de recursos?

Desde hace rato venimos haciendo coordinaciones público privadas, eso es una aspiración del sector pero necesita de una plataforma normativa que el país no tiene. Las alianzas público privadas son muy recientes.

Este es un sistema que hay que desarrollar con cuidado porque también puede prestarse a muchas distorsiones. Muchas empresas apoyan a la cultura pero aún no alcanza una musculatura que traduzca de una vez lo que es inversión pública en inversión privada.

Vamos ir para allá, sin duda, pero hay que esperar que pasen otras cosas antes.

El decreto 30.451 permite hacer coproducciones con el sector privado ¿Este instrumento tiene alcance para que el CCPC pueda hacer alianzas?

Estamos haciendo el proceso de bajada de ese reglamento, el proceso que lleva aquí es de socialización interna, con (la parte) legal, de cómo se habilita o se concreta. Estamos en ese proceso porque esto implica nuevas formas de relación, la idea es cómo nos hacemos responsables del proceso de una coparticipación.

Igualmente con una película, como se supone que está dirigida al mercado tiene un retorno, hay que saber si eso tiene alguna consecuencia o si es un patrocinio. El ministerio ha tendido a hacer relaciones de patrocinios y colaboración, la idea es que este reglamento permita hacerlos de una manera más clara.

¿Es el MCJ un facilitador de actividades recreativas? Porque creo que hay una confusión con el negocio, en el caso del cine, que se financia con recursos públicos.

Imaginate con la música, la Orquesta Filarmónica, la Orquesta de Heredia, la Banda de Lubín Barahona, Malpaís, Los Ajenos y una banda de covers de merengue. En la música vos tenés distintos modelos de gestión, algunos son totalmente de negocio empresarial, tenés esquemas mixtos, esquemas subsidiados y en los subsidiados también hay mixtos.

Por ejemplo la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN) que cobra la entrada, si vos vas a Barcelona a escuchar la orquesta o al cine de Hollywood vas a encontrar una plataforma de subsidios que es como del 30%. Es decir, la industria creativa y cultural es singular y tiene esquemas de gestión y de monetización muy variados.

Pese a que el presupuesto de este año crece la cartera deberá de enfrentar el IVA más el alza en el costo de la vida ¿Cómo el MCJ puede garantizar la oferta cultural a largo plazo?

Creo que la situación que estamos viviendo del saneamiento de las finanzas públicas no es una situación ad perpetuam, estamos viviendo este rigor para salir de una situación de finanzas insostenibles, pero (hay que) pasar a un momento en que eso tenga una dinámica más saludable donde tengamos un equilibrio de las finanzas públicas.

Si seguimos siendo disciplinados y haciendo políticas correctas en el marco económico vamos a volver a pensar que mejoren los presupuestos.

En el ámbito político se han dado señales adversas para el MCJ: el recorte al presupuesto y enviar al congelador el crédito del Teatro Nacional. Un proyecto que podría dar empleo cuando la economía camina en adaggio ¿Están conscientes las esferas políticas del aporte que hace el sector?

Bueno las esferas políticas son muchas el Ejecutivo sí, 100%, en la Asamblea Legislativa hay mucha sensibilidad y hemos tenido experiencias de proyectos con el Sinem.

Pero ¿cuando se votan proyectos sustantivos realmente tienen apoyo? Las señales que da el legislativo es que no. Se rescata el crédito del Teatro Nacional pero está en pausa.

Porque hay que habilitar una situación nueva para que los diputados tramiten el crédito. Nos mandaron hacer más tareas y estamos siendo diligentes, y toma un ratito hacer la tarea. (...)

En parte lo que no está tan claro es qué implica invertir en cultura, eso nos pesa hasta nosotros. ¿Qué implica el Sistema Nacional de Educación Nacional (Sinem) por dar un ejemplo? ¿Qué implicaba prometer un Sistema Nacional de Educación Musical (Sinem) por cantón? Cuando nos abrimos a esas demandas justificadas y expectativas de servicios públicos, no necesariamente hay la claridad financiera, este es el empeño que estamos asumiendo.