Susana Chaves descubrió que los productores de artículos de cuero enfrentaban problemas en la comercialización y dedicó 16 años a desarrollar una solución.
Ella es de San Ramón de Alajuela. Su padre, Pablo, se dedicaba a la agricultura del café y su madre, Claudia Villalobos, al trabajo en el hogar y la costura.
A los 14 años, Susana ingresó al colegio nocturno y durante el día trabajó en una tienda debido a las dificultades familiares causadas por la caída de los precios del café. El local estaba en el segundo piso del mercado municipal, al que volvería más tarde con su propio proyecto.
Estudió agronomía en la Universidad Earth, en Guácimo, y con el título de ingeniera trabajó 10 años con agricultores a través del Programa de Apoyo a Mercados Orgánicos (Proamo), hasta que la cooperación internacional decidió no financiar más la iniciativa.
Durante sus años en el proyecto, ella compraba bolsos en los lugares donde viajaba y observó que también los artesanos enfrentaban problemas para venderlos y una alta vulnerabilidad ante los intermediarios. Además, en el sector predominaban los tonos tradicionales (café, beige, caoba y negro).
En 2010 creó una página en Facebook, que en ese momento crecía sin pausa, con el nombre de Cuero, Hilo y Más, pues también traía productos textiles de Guatemala. Su objetivo: generar estabilidad económica a los productores y sus familias.
“Primero nació el propósito y después nació el negocio,” dice Susana.
“Un negocio debe ser no solo rentable y tener un impacto social”, recalca Boris Pérez, su esposo, quien se unió a tiempo completo dos años después.
Los pedidos llegaron poco a poco y ella impulsó algunas medidas para elevar la calidad.
En la segunda planta
Los artesanos mantenían sus talleres dentro de las viviendas y utilizaban prácticas tradicionales con múltiples desafíos.
—Si no le gusta así como lo hago, busque a otro— le respondían cuando ella sugería mejoras.
La resistencia terminaba cuando la buscaban, pues tenían dificultades en sus ventas.
Atraídos por la variedad de colores, más clientes acudieron y pidieron un lugar donde probar los artículos.
En 2012, alquilaron un local que ocupaba la hermana de Susana, Martha, el mismo en el que trabajó cuando estaba en el Nocturno, ubicado en la planta alta del mercado municipal de San Ramón.
Los clientes subían dejando atrás los olores a chicharrón, pescado y carne y se encontraban con un local dominado por el olor del cuero, con productos de Costa Rica, Guatemala, Honduras y Nicaragua.
Ese año, le dijo a Boris que era necesario que se incorporara a la empresa. Él es de Totonicapán, Guatemala, a 200 kilómetros de la capital. También es agrónomo graduado en la Earth, donde conoció a Susana. Luego obtuvo una maestría en administración de empresas en el INCAE y trabajó ocho años en el área agrícola.
Se hizo cargo del área financiera y administrativa y entre sus primeras medidas estableció el pago por adelantado de seis meses de alquiler del local. Así le daría solvencia al negocio.
Ambos establecieron, además, acuerdos con los productores de suministro durante 50 semanas. Así garantizan la compra —los proveedores mantienen su independencia y dedican dos semanas a vacaciones y al mantenimiento de equipos— y el abastecimiento de las tiendas.
Poco a poco, la oferta se concentró en artículos confeccionados en Costa Rica, pues era lo que pedían los clientes.
Susana, por su parte, se enfocó en la relación con los artesanos y estudió diseño e innovación. Ahora era necesario dar un nuevo salto.
Cambio de marca
Con una base de clientes consolidada, abastecimiento garantizado, variedad y calidad estandarizadas, así como el ordenamiento gerencial, en 2015 cambiaron la marca.
La empresa pasó a llamarse Mítica, una referencia al origen de la actividad artesanal. Este rebranding se basó en estudios de marca, diseño y mercadeo y una asesoría de imagen.
Con la nueva imagen abrieron un punto de venta en Santo Domingo de Heredia, que luego lo trasladaron cerca de la Contraloría General de la República, en Sabana Sur. También reubicaron la de San Ramón en las cercanías de la Sede de Occidente de la Universidad de Costa Rica. Además, registraron tres líneas de producto: Esencial, Fashion y Atelier.
También empezaron una iniciativa denominada Mítica por un día. Viajaban a Limón, San Carlos o Pérez Zeledón, instalaban un stand en un hotel y se reunían con los clientes de esos sitios. La pandemia del Covid-19, en 2020, impidió que continuara y los consumidores aceleraron la adopción de la virtualidad.
Al ver ese cambio, impulsaron un grupo en WhatsApp denominado La Tribu Mítica, que todavía agrupa a 360 mujeres para diversas actividades y, en especial, para apoyo mutuo. Así identifican nuevas necesidades.
“Trabajamos mucho creando comunidad”, explica Susana. “Ellas aman a la marca, pero es un contacto que va más allá del negocio”.
El incremento de las compras en línea en sitios originarios de China y la expansión de los outlets afectaron, entre otras actividades, a las costureras dedicadas a la confección y reparación de ropa.
Por esa razón, Mítica empezó otra iniciativa con costureras de la Región de Occidente —algunas de ellas, adultas mayores, que ya confeccionan las bolsas de empaque— para ofrecer ropa de mujer con tallas únicas y telas fluidas, las cuales se integran a las presentaciones que se mantienen en Limón y Guápiles.
No es suficiente. Es necesario ver más allá del horizonte. Lo primero que hicieron fue resaltar la variedad de colores y tonos. “Desafiamos al sector con el color”, afirmó Boris. “Ese es nuestro lenguaje”.
Lo segundo fue fijarse en nuevas posibilidades de mercado para consolidar la presencia local y comercializar en el exterior.
Una empresa europea los contactó para proponer una colaboración internacional. Revisaron el contrato y se dieron cuenta de que era necesario prepararse.
De hecho, diseñaron un plan para buscar capital de inversión ángel y fondos de riesgo, así como recurrieron a la Promotora de Comercio Exterior (Procomer) para obtener asesoría.
En septiembre de 2024, Mítica presentó su colección de marroquinería, calzado y vestuario en la pasarela de CR Moda. Además, anunció una alianza con el diseñador Fabricio Berrocal para desarrollar una línea ejecutiva con maletines y accesorios.
Le suman productos para regalos corporativos (como tarjeteros) o diseños a pedido de empresas, asociaciones solidaristas, colegios profesionales y tiendas de souvenirs de hoteles.
Las nuevas líneas se unen a los 400 diseños con 150 colores, que promueven a través de diferentes colecciones de temporada, creados por más de 150 productores independientes.
“Nos salimos de la caja”, recalca Susana.
Datos claves
Empresa: Mítica.
Socios fundadores: Susana Chaves y Boris Pérez.
Colaboradores: seis directos.
Proveedores: 150 productores de cuero y textil.
Tiendas: San Ramón (Alajuela) y Sabana Sur (San José).
Productos: 400 diseños de cuero y textil.
Precios: desde ¢3.700 (organizador de cables) hasta ¢145.700 (mochila convertible).
