Alonso Herrera es de Vargas Araya, Montes de Oca. Ahí hizo la escuela. Luego salió del Colegio Salesiano Don Bosco, Zapote, e ingresó a arquitectura en la Universidad Veritas, mientras trabajaba en un centro de llamadas, motivado por sus habilidades en el dibujo y una conversación con un amigo que iba adelantado en la carrera. Pronto descubrió su vocación.
Al graduarse, se dio cuenta de que le gustaba crear mobiliario a escala. Aprendió aprovechando que su padre, Rolando Herrera, tenía un taller detrás de la casa donde practicaba ebanistería en sus horas libres.
“Con mi papá, empecé a entender cómo se construían las cosas con madera”, dice Alonso.
Su primera pieza fue una mesa de centro, para la cual le solicitó apoyo a su padre y a un soldador, Jorge Perón, para los soportes de metal. La vendió a un consultorio de psicología infantil. Los pedidos empezaron a llegar y contrató a un soldador más.
Cuando los familiares y las amistades lo buscaban, preguntaban si estaba “en la bodega”. Uno de los contratos abrió nuevas posibilidades.
El arquitecto Jean Paul Garnier, integrante de Garnier Arquitectos, lo contactó para que fabricara las puertas y el mobiliario para 40 personas (incluyendo archiveros y mesas de trabajo) de sus oficinas en el Centro Corporativo Lindora.
Así surgieron otros proyectos con presupuestos de mayor escala. Uno de ellos fue la fabricación de mostradores y mobiliario para una cadena de tiendas de té. El mayor desafío fue ganar la confianza de las compañías.
Fue cuando buscó ayuda para la producción de contenidos que promovieran la empresa, a la que bautizó como Bodega Design, y conoció a Ann Alfaro.
Ann es de Candelaria de Naranjo, ubicada en la antigua ruta a San Ramón. Cumplió la primaria en la escuela República de Colombia y la secundaria en el Colegio Experimental de Naranjo. Quería estudiar comunicación en la Universidad de Costa Rica (UCR), pero le faltó un punto para ser admitida.
Como le encanta la literatura, ingresó a esta carrera en la Universidad Nacional, en Heredia, hasta que se trasladó a la UCR, siguió y se graduó en producción audiovisual.
Junto con una compañera, creó una productora de videoclips y documentales experimentales, y a finales de 2017 participaron en un evento en el Cine Magaly.
Alonso, que presentaba ahí sus productos, se acercó y le solicitó producir un vídeo para Bodega Design. Se hicieron novios.
Durante el año siguiente, ella trabajó en la agencia publicitaria Noice como copywriter para la cuenta de la firma tecnológica china Huawei. Cuando Double Digits absorbió a Noice, aceptó integrarse a Bodega Design.
Crecimiento
El reto mutuo era vivir del diseño con una empresa rentable y sostenible. La propuesta era enfocarse en la fabricación de mobiliario con identidad propia, basado en un proceso que iniciaba en la investigación y la creatividad local.
Optaron por una estética contemporánea con colores vibrantes (más de 15 opciones), formas depuradas y elementos simples, centrándose en lo esencial y eliminando lo superfluo. Su enfoque es generar espacios interiores a partir del mobiliario.
Es su fórmula para distinguirse en un mercado dominado por lo convencional. “Hemos trabajado para construir una marca capaz de competir en mercados internacionales”, dice Ann.
Alonso creó la colección de muebles; Ann creó la tienda en Internet, la presencia en Instagram y el catálogo comercial; y trasladaron el taller a San Antonio de Desamparados. La empresa quedó estructurada en el momento justo.
Al año siguiente, en 2020, aumentó la demanda de mobiliario entre personas que pasaron de la noche a la mañana al trabajo remoto. Los pedidos llegaban de Tres Ríos, Curridabat, Barrio Dent, Escazú, Lindora, Nunciatura y Rohrmoser, entre otros sitios.
La demanda se mantuvo y, en 2022, se abrió una sala de exhibición en Barrio Lourdes, Montes de Oca, donde se instaló un estudio y se realizaron talleres gratuitos.
El equipo se fortaleció con un diseñador de planta, un ingeniero y una asistente. Pero hubo que dar un paso atrás. El local quedaba escondido. Tuvieron que cerrarlo y reducir la planilla. La reestructuración dio resultados.
Afinaron el mobiliario, adquirieron maquinaria y mantuvieron una atención de estilo boutique, más personalizada, y cumplieron con las fechas de entrega, un hábito poco común en el gremio.
Con seis operarios en la producción, entre ellos Jorge, con Ann y Alonso en la gerencia y en la definición de los proyectos, y con la contratación externa de diversos servicios, como la contabilidad, la empresa aprovechó la demanda a nivel residencial y corporativo, incluyendo centros comerciales, restaurantes y hoteles.
Así surgieron los proyectos con el hotel Four Seasons (en la Península de Papagayo), Avenida Escazú y Plaza Real, Alajuela, para ofrecer espacios atractivos, una respuesta ante el cambio de hábitos de los consumidores por los hospedajes de lujo y los servicios de delivery.
Ahora la mirada está puesta en mercados que viven el auge inmobiliario, tanto en el país (Guanacaste) como en el exterior (Panamá), en este caso con el apoyo de la Promotora de Comercio Exterior (Procomer). No son los únicos cambios ante los cuales se preparan.
El ingreso de la cadena Ikea aumentará la competencia e impulsará también la demanda de mobiliario, tanto entre quienes se inclinan por precios asequibles como entre quienes prefieren lo artístico.
Ann y Alonso tienen la confianza generada por la respuesta de los clientes en Costa Rica, la capacidad de adaptación y la participación en eventos internacionales.
Bodega Design participó en el Milan Design Week (invitada por los organizadores en dos ocasiones seguidas) y en el Abierto del Diseño de México, como parte de la delegación del país convocada por la plataforma Design Week Costa Rica.
En agosto pasado, realizaron una exposición en el Museo de Arte y Diseño Contemporáneo en San José.
Ambos reconocen que una empresa, consolidada como un estudio-taller, debe reinventarse en forma constante, mantener su propósito y cumplir tres principios básicos: la constancia, el compromiso y la pasión.
“Nos encanta lo que hemos logrado desde cero colones”, destaca Ann. “Nos encanta lo que logramos hacer en los lugares donde llevamos nuestras piezas. Vivir del diseño es retador, porque somos creativos y tuvimos que desarrollar las habilidades de negocio”.
“La gente cada vez más acepta que el diseño importa”, dice Alonso. “Lo que ofrecemos es muy personalizado (a pedido, no trabajamos con stock), con la idea de aportar a los espacios y al estilo de vida de las personas”.
Datos vitales
Empresa: Bodega Design.
Emprendedores: Ann Alfaro y Alonso Herrera.
Fundación: 2017.
Ubicación: taller en San Antonio de Desamparados.
Colaboradores: 6 internos y 9 externos (contabilidad, redes sociales y otros).
Categoría: mobiliario residencial y corporativo (tiendas, restaurantes, hoteles, oficinas y desarrolladoras inmobiliarias).
Catálogo: 50 productos que incluyen sillas, mesas, escritorios, estanterías, lámparas, percheros, camas, accesorios, objetos de decoración y mobiliario personalizado.
Precios: desde ¢25.000 (un toolbox) hasta ¢700.000 (una consola).
