La experiencia acumulada en multinacionales es, para algunos profesionales, el punto de partida de una nueva etapa empresarial. Tras reestructuraciones, despidos o decisiones personales de dejar un empleo estable, exejecutivas de compañías de renombre como Walmart, Cargill y PwC trasladan conocimientos, redes y especialización técnica hacia consultorías y negocios propios.
Los casos no describen una salida generalizada de multinacionales ni una caída uniforme del empleo formal. Sin embargo, la desaceleración reciente de algunas actividades de zona franca, la presión cambiaria sobre negocios que reciben ingresos en dólares y la incorporación de inteligencia artificial y automatización están modificando equipos, tareas y habilidades demandadas. En ese entorno, la experiencia corporativa puede convertirse en un activo para emprender.
“Siempre fui súper entregada al trabajo, más de la cuenta a veces“, dijo Alejandra Sibaja, quien estuvo en Walmart y fundó AS Food Consulting para asesorar a restaurantes, hoteles y servicios de alimentos en inocuidad y gestión de alérgenos (productos que provocan alergias).
Ella es de Alajuela, tiene 45 años de edad y vive en La Guácima. Estudió en el Colegio Marista, donde jugó baloncesto y le tomó gusto al ejercicio. Un problema en la rodilla la alejó de ese deporte y del atletismo, donde hasta corrió una media maratón. Eligió después el ciclismo, más noble con ese tipo de lesiones.
En 2005 se graduó de tecnóloga de alimentos en la Universidad de Costa Rica (UCR) y al año siguiente ingresó a Walmart. Durante casi 19 años pasó de inspectora de calidad e inocuidad a subgerente de seguridad alimentaria.
Estuvo en las plantas de proceso y en el centro de distribución, siempre en gestión de riesgos e incluso de proveedores. Siempre activa, realizó un programa del Incae sobre liderazgo de mujeres. Pero enfrentó una dura prueba de salud.
En 2022, sintió fuertes dolores de cabeza. Fueron causados por 37 microinfartos cerebrales. Le descubrieron un foramen oval permeable, una pequeña abertura en forma de solapa entre las dos cavidades superiores del corazón.
Al año de la operación, una resonancia mostró un incremento de los microinfartos, producto de la enfermedad de los vasos pequeños cerebrales. “Ya estoy bien, con todo muy controlado” afirmó. “Estoy anticoagulada (con medicamentos)”. Fueron dos años complicados.
Poco a poco, retomó sus actividades, incluyendo el ciclismo. En julio de 2024, a dos meses de lanzar un proyecto en Walmart, recibió un correo electrónico donde su jefa la convocó a una reunión. El email venía con copia a una persona del departamento de recursos humanos.
Se lo anunció a sus compañeros y confirmó que tenían acceso a las carpetas. También se lo contó a su esposo, el médico Marco Quesada.
El viernes 26 de julio llegó a las 8:00 a.m. y una hora más tarde pasó a la reunión. Su jefa le dijo que ya no contaban con ella. Se quedó con la persona de recursos humanos para los trámites finales, quienes le indicaron que tenían que acompañarla al parqueo.
En el auto, lloró. “Fue horrible. Todo sucede por algo”, dijo Alejandra. Pasó por sus padres y los llevó a desayunar.

Marco le aconsejó realizar un curso en Argentina sobre los alimentos alérgenos (como las semillas de maní o los mariscos). Lo pensó durante una semana y se matriculó.
El viaje y el tiempo que se tomó al regreso, que incluyó escapadas a la finca de la familia de Marco en San Carlos, le permitieron ver opciones.
Realizó un curso de especialización y un máster en dirección y administración de empresas, siguió sus investigaciones e hizo contactos con especialistas. Las oportunidades llegaron.
En el segundo semestre de 2025, la invitaron para que diera conferencias en la UCR, en unas asociaciones de la República Dominicana y en la feria de restaurantes y hoteles de Costa Rica. Aquí se le acercaron los representantes de dos hoteles y de un servicio de catering para eventos. Fue el inicio.
En la actualidad, su cartera de clientes incluye a seis hoteles y a cuatro pequeñas empresas de alimentos, a los que ayuda con asesoría, capacitaciones y herramientas para la gestión segura de los productos que ofrecen, incluyendo alimentos aptos para celíacos. Además, desarrolla una metodología y un sello que visibiliza sus esfuerzos.
La vida tomó su ritmo. En julio pasado, con parte de su grupo de ciclismo, viajó por Francia, estuvo en Los Pirineos y hasta pudo ver una de las competencias del Tour de París.
“Vamos caminando. Estoy muy motivada, fascinada”, dice Alejandra.
Empezando nueva ruta
Los recientes movimientos en multinacionales, considerados como “normales” por quienes los vienen sufriendo, y la búsqueda de salud y bienestar provocan que muchas personas se replanteen su futuro con emprendimientos en áreas donde identifican oportunidades. Es también el caso de María Fe Palacios.
A María Fe (51 años), que también vive en Alajuela, la llamaron para despedirla el Miércoles Santo de este 2026, exactamente una hora antes de terminar la jornada de ese día.
Ella proviene de Lima, Perú. Forma parte de una exigente familia compuesta por seis hermanas y un hermano. En 1993 ingresó a la carrera de zootecnia en la Universidad Nacional Agraria. Tras graduarse, viajó a Costa Rica para asistir a un curso en el Instituto Centroamericano de Ganadería, ubicado en Atenas, impartido por profesores de la Universidad de Illinois, Estados Unidos.
Al regresar a Lima, esos profesores le escribieron y le ofrecieron una beca para una maestría en ciencias en esa universidad, la cual concluyó cuatro años más tarde.
Regresó a Perú y trabajó 11 años en la compañía local Montana. Sin embargo, surgió una oportunidad que no podía rechazar. La división farmacéutica veterinaria de Pfizer, que posteriormente se separó mediante un spin-off llamado Zoetis, la contrató como directora comercial para la región. Tuvo a su cargo 35 personas.
Pronto ella vivió la primera reestructuración corporativa. En diciembre de 2015 se despidió a casi todo el equipo. Al poco tiempo María Fe, que se casó con un costarricense, aceptó un empleo en Trouw Nutrition, enfocada en nutrición animal, como gerente de varios países de la región.

Doce meses después, la llamaron para un puesto regional de Hipra, una firma catalana dedicada a la salud animal y que en el año 2020 ingresó en la salud humana con una vacuna contra el Covid-19. Estuvo ocho años, al cabo de los cuales la llamaron de otra firma catalana, Calier, como gerente para América Central, Perú y Chile.
Era una compañía más pequeña, con procesos y una cultura corporativa distinta a las firmas anteriores. Aquí estuvo hasta el Miércoles Santo de este 2026.
Estaba ordenando sus documentos para una presentación el siguiente lunes, pues tenía una cirugía de un hombro debido a un tendón roto y estaría incapacitada durante un mes. En la llamada le dijeron que ya no contaban más con ella. Sintió una fuerte decepción. “Decidí, Carlos, ya no buscar trabajo”, cuenta María Fe. Ya tenía camino avanzado.
Desde hacía 10 años estaba inscrita en el Ministerio de Hacienda para los pagos de las compañías (les emitía una factura electrónica de exportación) y desde mediados de 2025 publicaba contenido en LinkedIn, cuyos resultados mejoraron tras una asesoría con una especialista al punto de que se ubicó en el top de un ranking de Costa Rica en esa red social.
Hace dos meses fundó su agencia Agro Latam, dedicada al entrenamiento de fuerzas de ventas, al fortalecimiento de áreas comerciales y a la inteligencia de mercados para la industria farmacéutica veterinaria y de nutrición animal.
Con dos empresas distribuidoras en la industria farmacéutica veterinaria, se están rediseñando las áreas comerciales; con otra, se revisan distintos procesos; y con una productora de proteína animal, se analizan los requerimientos de formación del equipo de ventas.
“Uno no empieza de cero”, recalcó María Fe. La experiencia cuenta.
Apoyo mutuo
Eso lo tienen claro las hermanas Noelia (31 años) y Daniela Tenorio (33 años), fundadoras de Humanía, una consultora boutique especializada en búsqueda de talento ejecutivo y empleabilidad.
Son de Moravia y también provienen de una familia numerosa, encabezada por Luis Tenorio (q.e.p.d.) y Sandra Álvarez (de quien ellas siempre recuerdan su sentencia: “las cosas se hacen bien o no se hacen”) y en la que las seis hermanas estudiaron gracias a becas universitarias debido a las limitaciones económicas.
Al salir de secundaria, Noelia estudió inglés y portugués y luego ingresó a administración en la Universidad Nacional, donde se graduó en 2017.
Tres años después, realizó un técnico en talento humano en la UCR, que complementó con una licenciatura en la Universidad Autónoma de Monterrey, pues su trabajo se fue enfocando en el reclutamiento, en particular en el área de tecnología de la información.
Estuvo en Pertec Global Services, Encora y Cargill. “Tenía acceso a posiciones estratégicas”, cuenta Noelia.
En Cargill encabezó un equipo de reclutamiento para 16 sedes y le correspondió revisar los procesos para acortar los tiempos de selección. Pero la situación cambió en 2024.
Ese año la firma no alcanzaba las utilidades proyectadas y aplicó diferentes medidas operativas, como la congelación de las contrataciones. El equipo de Noelia se quedó sin hacer nada, con excepción de los reportes rutinarios sobre la cantidad de procesos pausados. “Íbamos a la oficina a vernos”, cuenta Noelia. Al final, hubo un recorte global de 8.000 puestos.
La supervisora la llamó en la noche y le indicó que al día siguiente se enviaría un correo electrónico global del corporativo. Las personas que lo recibían estaban despedidas. Ese día Noelia y su esposo habían recogido un nuevo automóvil que acababan de comprar.
Al día siguiente, el correo anunciado estaba en la bandeja de entrada del correo de Noelia. “También tengo el mismo correo”, le dijo la supervisora. Estaban convocadas, además, a una reunión virtual junto con otras 15 personas y una ejecutiva ubicada en Argentina.
Salió de Cargill en diciembre de 2024, exactamente a los dos años de haber ingresado. No estuvo desempleada mucho tiempo. Fue seleccionada por una startup internacional ubicada en el país, pero renunció en setiembre de 2025 debido a lo que calificó como el ambiente tóxico de la firma.
Solo su esposo y su hermana gemela, Melissa, conocían que iba a renunciar. “Llego a su casa en la noche”, le dijo Daniela cuando la llamó por casualidad ese mismo día.

Daniela trabajaba en PwC también en el área de recursos humanos. Tenía un título técnico de la UCR en esa área y una licenciatura en psicología industrial y organizacional de la Universidad Americana.
Trabajó en el centro de llamadas Gestionadora Internacional, primero como recepcionista y después en recursos humanos; en Panther Global Holding, a cargo de 350 personas que brindaban servicios a Procter & Gamble; y en BAC Credomatic, donde fue especialista sénior de recursos humanos, especialmente en atracción de talento en puestos estratégicos.
Esta experiencia, en especial el reclutamiento de altos ejecutivos, le permitió pasar a PwC en 2023.
Al año empezó a generar contenido y a desarrollar su marca personal en LinkedIn, pensando que de esa forma le daba visibilidad a lo que hacía en PwC. Pero ella dice que hubo diferencias sobre el tipo de contenido que publicaba.
Fue cuando Noelia renunció a su último trabajo. Esa noche, Daniela le dijo que era la oportunidad para ofrecer servicios de empleabilidad, reclutamiento de altos ejecutivos y procesos de salida (outplacement). “Existe este otro mundo. Hay un montón de empresas que contratan consultorías”, le dijo Daniela.
A los tres días, Noelia tenía el primer cliente. Siguiendo el consejo de su mamá de hacer las cosas bien, empezó a diseñar y registrar la marca, proceso que se completó en enero de 2026.
Daniela empezó a publicar en LinkedIn lo que Noelia hacía. Otra vez en la empresa en la cual trabajaba hubo una reacción, según narra, por lo cual ella prefirió salir de la firma en marzo pasado.
Unirse a Noelia era el paso lógico. Tres años atrás pensaron en crear una firma de servicios en diferentes áreas, incluyendo a sus demás hermanas. Al tener trabajos estables, no lo hicieron antes. Ahora era el momento.
Daniela y Noelia se dieron un mes para definir los procesos de Humanía. Los resultados se dieron con rapidez: ya tienen dos personas colaboradoras, invirtieron en un sistema de reclutamiento, sumaron $30.000 en ingresos en tres meses y tienen 48 clientes individuales y 14 corporativos.
“Somos expertas y, en lo que no lo somos, nos rodeamos de expertos”, dijo Daniela. “Es apostar a hacer bien las cosas”.
Sibaja, Palacios y las hermanas Tenorio no iniciaron sus empresas desde cero: trasladaron conocimiento técnico, redes y comprensión de las necesidades de los sectores donde habían trabajado. Eso no elimina los riesgos de emprender —conseguir clientes, sostener flujo de caja, competir y crecer—, pero sí puede reducir la curva de aprendizaje. En un mercado corporativo donde se reorganizan equipos, se automatizan tareas y crece la demanda por especialización, esa experiencia se convierte en un activo que puede abrir nuevas rutas empresariales.
