La nueva ruta directa de Southwest entre San José y Las Vegas, que empieza a operar en octubre de 2026, no solo acorta tiempos de vuelo: abre una ventana para que más costarricenses descubran que la “ciudad del pecado” es también la puerta de entrada a algunos de los paisajes más espectaculares del oeste de Estados Unidos.
Southwest operará un vuelo diario sin escalas entre el Juan Santamaría y el aeropuerto Harry Reid de Las Vegas a partir del 1.º de octubre de 2026, siendo la primera vez que habrá una conexión aérea directa entre ambos destinos. El servicio, de unas siete horas, saldrá de Las Vegas en horario nocturno y aterrizará en San José a primera hora de la mañana, mientras que el tramo hacia Nevada despegará a mediodía, lo que facilita aprovechar el primer y el último día de viaje.
Las autoridades turísticas han destacado que la ruta no solo atraerá más visitantes desde el oeste de Estados Unidos hacia Costa Rica, sino que también ofrecerá a los viajeros locales acceso directo a uno de los mayores hubs de entretenimiento del país norteamericano.
En cuanto a los precios de los boletos, EF cotizó del 7 al 14 de octubre de este año. El vuelo de ida sale del Juan Santamaría a las 12.35 y llega a Nevada a las 17.35; los precios van desde los $490 hasta los $697 dependiendo de las extras que el pasajero elija. Mientras tanto, el vuelo de regreso sale de territorio norteamericano a las 23.20 para llegar a Costa Rica a las 6.20 del día siguiente, con precios entre los $412 y $560.
¿Qué hacer en Las Vegas?
Para quienes aprovechen el nuevo vuelo, el primer contacto con Las Vegas seguirá pasando, inevitablemente, por el Strip: la principal avenida concentra hoteles temáticos, casinos, réplicas de monumentos y buena parte de los espectáculos. Caminar entre resorts como Bellagio, The Venetian, Paris Las Vegas o el área del LINQ permite entender por qué la ciudad se vende como “capital del entretenimiento”.
En las noches, la oferta va mucho más allá del juego: Las Vegas concentra residencias de artistas internacionales, shows permanentes de compañías como Cirque du Soleil, grandes producciones de magia y comedia y experiencias inmersivas en espacios como AREA15. Incluso el centro histórico, en Fremont Street, se ha reinventado con un techo de pantallas LED, conciertos gratuitos y la tirolesa SlotZilla, que permite sobrevolar el corredor peatonal entre rótulos clásicos de neón.

Museos, historia y cultura pop
La ciudad también ofrece una robusta agenda cultural que desafía su estereotipo de “capital del juego”. Un ejemplo es el Mob Museum, ubicado en un antiguo edificio federal, que narra la evolución del crimen organizado en Estados Unidos y el papel crucial de Las Vegas en esa historia. A pocos metros, el Neon Museum rescata letreros icónicos de casinos y moteles del siglo pasado, convertidos hoy en piezas de arte histórico y en uno de los puntos más fotografiados por los turistas.

Asimismo, la cultura pop tiene un lugar privilegiado con el museo de cera Madame Tussauds y exhibiciones permanentes sobre el Titanic o la tumba de Tutankamón dentro de los hoteles del Strip. Estos espacios están diseñados para atraer a un perfil de viajero que busca experiencias culturales y educativas entre las sesiones de entretenimiento, consolidando una faceta de la ciudad mucho más integral y familiar.
El horizonte de la ciudad ha sido transformado por The Sphere, una proeza de la ingeniería y el entretenimiento que ostenta el título de la estructura esférica más grande del mundo. Con una altura de 112 metros y un ancho de 157 metros, su exterior está recubierto por una pantalla LED de 54,000 m² que proyecta imágenes hiperrealistas visibles desde el espacio. En su interior, la esfera redefine la experiencia sensorial mediante una pantalla envolvente de resolución 16K, sonido holofónico y efectos táctiles, estableciendo un nuevo estándar global para conciertos y proyecciones cinematográficas inmersivas que trascienden el espectáculo tradicional.
Las Vegas también es un excelente “campamento base” para explorar naturaleza y ciudades cercanas durante uno o dos días. A solo 20–25 minutos del Strip, Red Rock Canyon ofrece un paisaje de rocas rojizas, rutas escénicas en auto y senderos que permiten probar el desierto sin grandes exigencias físicas. Un poco más lejos, Valley of Fire State Park, a menos de una hora, es considerado por muchos tan impactante como un parque nacional, con formaciones rocosas intensas y fauna desértica, incluidos borregos cimarrones.

Desde Las Vegas también parten excursiones hacia el icónico Grand Canyon, ya sea por carretera hasta la zona oeste o sur, o en vuelos panorámicos en avioneta o helicóptero sobre el río Colorado. Otras opciones, para quienes se animen a manejar más, incluyen Zion y Bryce Canyon en Utah, e incluso el remoto Great Basin National Park en Nevada, con bosques de pinos milenarios y uno de los mejores cielos para ver estrellas en la región.
Además, desde el 2023, Las Vegas se convirtió en una parada más del campeonato mundial de Fórmula 1, lo cual la coloca en la agenda para quienes gustan del deporte y no quieren viajar largas distancias desde Costa Rica. En 2026, el Gran Premio de Las Vegas se llevará a cabo del 19 al 21 de noviembre.
En un contexto en el que Costa Rica busca diversificar sus conexiones aéreas con Estados Unidos, la apuesta de Southwest por unir San José con Las Vegas no solo amplía la oferta de rutas: abre un abanico de experiencias para un público que cada vez viaja más, pero que ahora podrá hacerlo con acceso directo a una de las vitrinas más intensas —y diversas— del turismo global.

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