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"Jacques Sagot"

Elogio de la imperfección

El genio en control de todos los parámetros de su obra será capaz de perfección. ¡Pero las catedrales góticas fueron erigidas por los siglos! Los incendios, los saqueos, las reconstrucciones… criaturas hechas de retazos, de remiendos operados por miles de artistas anónimos, realmente, la obra de una comunidad a través de muchas generaciones.

El conmovedor pietismo de don Hipócrates

Don Hipócrates (no, mi querido lector, no estoy fabulando: tal era, en efecto, su nombre) era un “hombre de carros”, como yo soy un “hombre de letras”. Todo lo sabía, sobre el tema en cuestión.

La crueldad de “ser feliz”

Dos soledades en una. Disfrazadas de unión profunda. Ya lo dijo Machado: “No puede ser amor de tanta fortuna: dos soledades en una, ni aun de varón y mujer”. Pronto se encargará la vida de separarlos. Violenta o inadvertidamente.

Mozart asesinado

Generaciones de orientales viven en la inmundicia y la aceptan como tal. Lo que me atormenta no es algo que las sopas populares puedan remediar. Lo que me atormenta no es ese vacío, ni esas jorobas, ni esa fealdad.

¿Qué amamos, al amar?

La criatura humana se constituye a partir de los incontables epítetos que lo caracterizan. Empecemos a quitarle a un hombre -a cualquier ser viviente o inanimado- uno por uno todos sus adjetivos: ¡nos quedaremos con una voluta de humo en la mano, nuestro ente habrá sido completamente desustanciado!

Soteriología del amor

¡El príncipe azul! ¡El alma gemela! ¡La media naranja! ¡El pájaro azul de la felicidad! ¡El hombre o la mujer “que habían de venir”! ¡El ser providencial destinado desde siempre a conferirle sentido a mi existencia! ¡Ay, ay, ay: es tan estúpida la criatura humana! Nada tan absurdo como esta concepción jansenista del amor erótico: la Gracia, la Salvación tienen que provenir de un agente exógeno, sin él no tenemos recursos internos para forjar nuestra propia felicidad, así sea la vivencia del éxtasis supremo o la más discreta forma del bienestar.

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