Por: María Fernanda Cisneros.  17 febrero

El año pasado, el sobresalto que mostró el precio del dólar y la presión en las tasas de interés impactaron a la baja el dinamismo de la toma de préstamos para financiar vehículos en el sistema financiero.

El saldo de los préstamos registró un ritmo 17 puntos porcentuales menor en 2017, respecto al año previo. Este comportamiento de las carteras prendarias estuvo acompañada de una menor aceleración de la venta e importación de autos.

Un consumidor con aversión al riesgo tomó la decisión de posponer la compra de un bien que suele adquirirse por impulso.

¿Qué se puede esperar este año? La incertidumbre no cesará pronto. El consumidor está a la espera del resultado de una segunda ronda que dictará quién será el próximo presidente del país, así como de cuál será la visión que traerá el equipo económico en el manejo del tipo de cambio, tasas de interés e inflación.

A lo anterior se suma la llegada de la posible –aunque por ahora ausente– solución al déficit fiscal, para lo que se analiza la apuesta de gravar los servicios al pasar de un impuesto de ventas a un impuesto al valor agregado e inclusive subir la carga impositiva de un 13% a un 15%.

En medio de un ambiente electoral inesperado por muchos y de unas finanzas públicas agotadas, es muy posible que al menos en el primer semestre del 2018 también exista una desaceleración o un menor dinamismo de los préstamos de autos.

Las cifras del año pasado

El 2017 no fue el año para los vehículos desde la importación hasta el financiamiento.

La importación de automóviles fue de $660 millones en 2017 (a noviembre), una caída de 32% respecto a la cifra del año previo, según datos de la Promotora de Comercio Exterior (Procomer).

Otro impacto llegó a las arcas del Ministerio de Hacienda, que registró una caída de 8% en la recaudación del Impuesto Selectivo de Consumo (ISC) sobre los vehículos.

Las entidades financieras consideran que la menor venta de autos –impulsada por el comportamiento del tipo de cambio y las tasas de interés en el país– impactó a la baja el dinamismo de sus carteras de crédito.

El saldo de los créditos de vehículos llegó a ¢863.264 millones en 2017, tras un dinamismo de 7%. Un año antes, esta cartera creció al ritmo de dos dígitos (24%), muestran datos proporcionados por la Superintendencia General de Entidades Financieras (Sugef).

La dinámica de préstamos en ambas monedas aportó a ese menor repunte, pero la caída de 3% del saldo de los préstamos en dólares generó el mayor impacto. Aunque la cuenta de colones no cayó, sí redujo las revoluciones en cinco puntos porcentuales.

Factores tanto financieros como comerciales hacen que los préstamos en dólares sean los más impactados.

Por un lado, el 68% del saldo de las deudas de autos pertenecen a operaciones en dólares por lo que cualquier movimiento en el tipo de cambio impacta la decisión de compra y mueve principalmente la cuenta en moneda extranjera.

Además, en Costa Rica, las agencias de autos fijan los precios de estos bienes en dólares y si el precio del dólar sube, también lo hace el costo final del vehículo.

A noviembre, el 66% de la población consideraba que eran malos tiempos para comprar carro. Esta cifra pasó de 62,5% a 66% en los dos últimos años, según la Encuesta de Confianza de los Consumidores, de la Escuela de Estadística de la Universidad de Costa Rica (UCR).

¿Qué pasó en 2017 y qué viene en 2018?

En mayo del año pasado el tipo de cambio llegó a ¢595, una cifra no vista desde 2009 y que por tanto alertó a los consumidores sobre los incrementos que puede tener este precio.

El valor del dólar asustó a los compradores y estos se mantuvieron alertas por el resto del 2017, aunque el tipo de cambio bajó y tendió a estabilizarse.

Asimismo, la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) subió los tipos de interés en varias ocasiones y esto sube las tasas de referencia que utilizan los créditos en moneda extranjera que se otorgan en Costa Rica.

"Lo que siento es que, un poco, la desaceleración en sí del país en general y el tema en mayo (2017) –que tuvimos una devaluación acelerada y después bajó–, creó un poquito de ambiente de aversión al riesgo", afirmó Arturo Giacomin, presidente ejecutivo de Davivienda.

Un factor adicional que impactó la dinámica del mercado de autos llegó de las manos del Ministerio de Hacienda.

La ExpoMóvil 2017, feria de autos nuevos que se realiza cada año, se vio afectada por la ausente oferte de vehículos del año siguiente (2018), explicó el Banco de Costa Rica (BCR).

Una disposición de Hacienda restringió la importación de los modelos de vehículos para evitar la caída en el valor fiscal, lo que afectó la acogida de la feria que se lleva a cabo en marzo y que suele catapultar los resultados de estas carteras de crédito.

El decreto prohibió la importación de carros del año siguiente, entre enero y agosto. Es a partir de setiembre de cada año que las agencias pueden ingresar esos autos al país.

Por el lado de los colones, las tasas de interés presentaron alzas y esto impacta directamente los préstamos y las cuotas mensuales que deben cancelar los deudores. Una mayor cuota aleja al posible comprador.

"Las empresas han detenido las inversiones y las personas físicas se han visto afectadas por el desempleo y la baja en sus ingresos, lo que hace que detengan la posibilidad de compra o cambio de su actual vehículo", afirmó Laura Mejía, gerente de Leasing de Financiera Desyfin.

¿Qué se espera para este 2018? Respecto al comportamiento de las tasas ligadas a préstamos en dólares, se espera que la Fed realice al menos dos nuevas alzas en 2018.

Más recientemente, se han evidenciado algunas presiones pero el precio del dólar gira alrededor de los ¢570 y el Banco Central ha ejecutado intervenciones que acumulan alrededor de $60 millones.

Además, la autoridad monetaria anunció la adopción explícita de las metas de inflación flexibles lo que podría generar una mayor volatilidad del dólar. Queda esperar el equipo económico que llegará a tomar las riendas de este y otros temas macroeconómicos en mayo.

Por lo pronto, el mercado financiero se traza metas un tanto menos optimistas, con algunas excepciones.

Aunque algunos bancos afirman que cumplieron sus metas de crecimiento de la cartera de créditos de autos en 2017, ese objetivo era menor al resultado obtenido en 2016, de igual forma por la coyuntura macroeconómica y electoral.

En adelante, la coyuntura electoral y la presión fiscal dan para pensar que el mercado se estancará o desacelerará al término de los primeros seis meses del año.

La expectativa de crecimiento es nuevamente menor para este año, pero varía según entidad financiera. Mientras el Banco Nacional estima un repunte de 15%, Banco de Costa Rica 10%, BAC Credomatic espera un dinamismo de dos dígitos, Cafsa 3% y Lafise 2,59%, por dar algunos ejemplos puntuales.

“Creo que en 2018 habrá desaceleración sobre todo en el primer semestre, hasta que ya todos tengamos claridad”, explicó Arturo Giacomin, presidente ejecutivo de Davivienda, a EF en noviembre de 2017.

Giacomin, inclusive, explicó que en ese momento habían dudas de si era necesario modificar la fecha de la ExpoMóvil 2018, para que no se realizara en marzo si no después.