La tendencia es clara: el precio del dólar en Costa Rica se desploma. Este 25 de febrero se podía conseguir en los bancos o cooperativas a ₡480, un valor nunca visto en las últimas dos décadas.
En el Mercado de Monedas Extranjeras (Monex) el precio ponderado llegó a ₡472,50. Hasta parece un descuento especial de un supermercado.
Lo curioso es que en el Monex para este 25 de febrero el valor mínimo ofrecido por algún participante fue de ₡470,50, mientras que el más alto fue de ₡473,50. Pareciera, entonces, que lo están jalando hacia abajo.
Aunque siempre existe la posibilidad, por ahora es poco probable que la tendencia cambie de manera abrupta, repito: de manera abrupta.
Otro buen indicio de que la presión a la baja es fuerte y contundente en estos días es la participación del Banco Central de Costa Rica en varios sentidos: primero para robustecer aún más las reservas y luego para estabilizar el mercado y hacer compras para tratar de calmar los ánimos.
Este 25 de febrero hubo una negociación abultada, en total se transaron $140,6 millones. Solo el monto es llamativo, es inusual que se negocie esa cantidad en un solo día en el Monex.
Se hace más extraño cuando observamos las operaciones para estabilización. Ahí es cuando el BCCR entra a comprar al mercado para evitar los famosos movimientos “violentos” o “abruptos”. Solo hoy el Central sacó su billetera y compró $119,17 millones.
Eso me lleva a pensar que durante la sesión del Monex, que es de una hora entre 12 y 1 de la tarde, hubo uno o más de un participante poniendo ofertas de venta en la pantalla del sistema a precios muy bajos; o bien, uno que otro comprador quizás conoce bien la tendencia y ofrecía comprar a precios de tristeza para los vendedores, más de los que el BCCR consideraría normales.
Recordemos algo crucial: en una tendencia bajista, como la que tenemos estos días, quien tiene dólares y necesita venderlos por colones se estresa porque mañana podría bajar más el precio y obtener menos por su venta. Por el otro lado, quien apetezca dólares puede que intente presionar más y más para lograr un precio más bajo. No les urge y, de cierta manera, se aprovechan de la desesperación del vendedor. Está claro, nadie quiere perder y eso es lo normal.
Más fácil así: el lunes 2 de febrero los bancos, cooperativas y otras entidades financieras vendían los billetes verdes por encima de los ₡500 por unidad y hoy el valor bajó cerca de ₡20. Está claro, si usted está entre los compradores porque es de los que necesita dólares porque se va a ir a pasear en Semana Santa a Miami o Nueva York, entonces probablemente sea de los que se esperan para ver hasta dónde bajará.

Más y más reservas
Otra de las cosas llamativas en este momento es el nivel de las reservas. Con el BCCR comprando dólares por temor o porque, al igual que todos, considera que están baratos, las reservas internacionales están algo llenas.
Para el 23 de febrero, las cuentas del BCCR indican casi $19.000 millones. No recuerdo ese nivel de reservas en los últimos años. Me lleva a pensar de manera exagerada y por chiste que en los sótanos del Central los billetes con la cara de Benjamín Franklin se salen por los pocos espacios que dejan las puertas de las bóvedas.
Por ahora no hay razones nuevas o fuera de lo esperable sobre ese comportamiento del tipo de cambio.
En un comentario emitido por la economista Roxana Morales de la Universidad Nacional, se atribuye la apreciación del colón a varias razones, las cuales agrupa en estructurales y coyunturales.
Una buena parte de esas razones no están bajo el control de un sector o una entidad en específico como para que la tendencia cambie. Un ejemplo de eso es que no podemos controlar el precio de los combustibles que el país importa.
Así como en otros años la gasolina ha sido un dolor de cabeza, en este momento no es una parte importante de las presiones al alza.
Lamentablemente con el tipo de cambio la incertidumbre es la que manda. Es difícil saber hasta dónde llegará en ese descenso. Tampoco le crea a alguien que le diga un valor exacto si es que sube.
Tenemos elementos que nos dicen la dirección que debería llevar por algunos meses, pero eso es todo. En este momento no existen señales para que pensemos en un incremento violento del valor del dólar.