Por: María Fernanda Cisneros.   16 julio, 2018

La desaceleración que ha experimentado la banca en Costa Rica no es un patrón aislado. El crecimiento de los activos bancarios en Centroamérica se ralentizó en 2017.

¿Qué sucedió el año pasado? Tres realidades explican, principalmente, la desaceleración bancaria de la que solo se escabulló Panamá.

Primero, la proporción de los activos en moneda extranjera para los países con moneda propia disminuyó. Luego, el crédito al sector privado bajó el ritmo de crecimiento. En tercer lugar, algunos países muestran un rezago entre el crédito y la economía, esto quiere decir que producen por debajo de su plena capacidad y su coyuntura económica podría verse impactada negativamente en el mediano plazo.

Estos factores comparten una cruda realidad: las tasas de interés en dólares aumentaron y redujeron el ingreso disponible de los hogares, impactando así la demanda del crédito y el consumo.

Así lo muestra el informe anual del sistema bancario de la región del Consejo Monetario Centroamericano (CMC), publicado en junio del 2018.

Entre tanto, la cara positiva de la moneda es que, a pesar de la ralentización, la mayoría de los bancos de la región no ha descuidado la calidad de los créditos que otorga con tal de dinamizar su negocio.

Los bancos han sido más prudentes al asignar préstamos a clientes con mejores perfiles de riesgo y esto a la vez explica la contracción del crédito.

Sin embargo, los depósitos muestran una buena dinámica y ante la menor colocación existe más liquidez. El año en curso muestra una realidad similar a la registrada al término del 2017.

En el caso de Costa Rica, las tasas en colones también han subido, la economía se desacelera cada vez más y esta realidad se extenderá por más tiempo a la espera de una inyección o elementos que brinden certidumbre sobre el panorama fiscal.

“El consumo de los hogares se ha deteriorado a lo largo de los últimos trimestres si lo comparamos con los niveles observados hacia el año 2015, de esta forma el menor consumo, la menor inversión y la incertidumbre fiscal han quedado plasmados en la mínima expansión crediticia observada en el último año”, dijo Adriana Rodríguez, gerente senior de Estudios Económicos de Scotiabank.

A lo largo del 2018 el menor dinamismo de la actividad económica ha impactado la colocación de créditos.

Si la economía toma impulso lo haría en el último trimestre del 2018, momento en el que se tendría más claridad -al menos eso espera el mercado- de las decisiones tomadas con respecto al déficit y esto se sumaría a la estacionalidad comercial típica de este periodo.

Cinco particularidades de la banca costarricense
  1. En Costa Rica es donde la banca regional privada acapara menos de la industria, porque la banca estatal toma una gran porción del mercado. 
  2. Tanto el crédito como en los depósitos en moneda extranjera (dólares) se contraen, mucho por la política monetaria de premiar los depósitos en colones.
  3. Costa Rica es, después de Panamá, el país con mayor profundización financiera en Centroamérica.
  4. El principal destino del crédito en Costa Rica es hacia hogares (consumo o vivienda), particularidad que comparte con El Salvador.
  5. El sistema bancario en Costa Rica, desde el 2009, ha experimentado un proceso de desdolarización de sus depósitos.
  • Fuente: Consejo Monetario Centroamericano
El porqué de la ralentización en el istmo

Al 2017, un total de 137 bancos conformaban el sistema bancario regional. De ese grupo, 71 de estas entidades es de capital extranjero.

Tras un periodo de fusiones y adquisiciones, la actividad bancaria se concentra en menos manos, pero Panamá al ser un centro financiero muestra más competencia. Su mayor profundidad también explica el que se haya librado de una desaceleración.

La realidad es que el mercado vive un periodo de incertidumbre ante el anuncio de incrementos de tasas de interés por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed).

La aceleración de la política monetaria estadounidense ha ocasionado presiones a la apreciación del dólar, junto a subidas en las tasas activas.

Esto impacta directamente el dinamismo de los créditos, más en países en donde la moneda principal no es el dólar.

Así, los activos y el saldo del crédito el moneda extranjera se reducen. Los activos de la banca redujeron su ritmo de crecimiento en dos puntos porcentuales (p.p.) o más, exceptuando Panamá.

Costa Rica registró un crecimiento de 5,9%, luego de un 2016 donde había registrado cerca del 9%. Sin embargo, Honduras y República Dominicana fueron los países de la región que experimentaron la desaceleración más alta, de 70% y 50%, respectivamente.

Ese menor dinamismo se debió principalmente a la caída de activos en dólares y por tanto, la proporción de los activos en esta moneda se redujo.

El ritmo de crecimiento del crédito al sector privado bajó en todos los países, siempre con la excepción de Panamá.

En Costa Rica y Nicaragua, entre diciembre 2016 y 2017, el crecimiento anual real de estos préstamos bajaron su ritmo en 6,5 p.p. y 5,7 p.p., respectivamente. Ambos países fueron los más golpeados de la región.

A modo de defensa, por la subida de las tasas en dólares, los consumidores e inversionistas han optado por un comportamiento “defensivo” al endeudarse más en colones e invertir en dólares, explicó Esteban Bonilla, gerente financiero de BAC Credomatic.

Los bancos han asumido una mayor prudencia al prestar en dólares, más que todo impulsada por medidas impuestas por las superintendencias.

Los órganos reguladores obligaron a los bancos a constituir más provisiones al financiar en moneda extranjera a personas que no sean generadoras de dólares, es decir, su ingreso es en la moneda nacional, dijo Luis Ortiz, economista de la secretaría ejecutiva del CMC.

En el caso de Costa Rica, este tipo regulación llegó a través de la normativa Sugef 1–05, Reglamento para la Calificación de Deudores que se publicó desde diciembre del 2016 y surtió efectos a partir del año pasado.

Los cambios en la normativa prudencial de la administración del riesgo crediticio desestimularon la colocación de préstamos en dólares, a través de mayores estimaciones y requerimientos de capital para créditos en esta moneda y la porción de estos que se otorgan a no generadores, afirmó Bonilla, de BAC Credomatic.

Llama la atención que el crecimiento de la economía de los países centroamericanos en 2017 fue mayor al de América Latina, a pesar de que el aumento de Costa Rica, República Dominicana y Guatemala se desaceleró en ese año.

Aun así, el mismo Fondo Monetario Internacional (FMI) espera que el dinamismo de estas economías se recupere en el mediano plazo.

¿Por qué la economía de algunos de estos países se recupera, pero el crédito se desacelera? De entrada, muchos enfrentan situaciones fiscales complejas.

Además, el déficit de cuenta corriente contó con un contexto favorable por la caída del precio de las materias primas, en particular el petróleo, pero este revierte su comportamiento.

Ante este panorama, “se esperaría que la tendencia a reducir los déficits en cuenta corriente se ralentice, haciendo a la región más dependiente del financiamiento externo en un entorno en el que las tasas de interés se incrementen”, afirma el informe del CMC.

Otro factor pone en tela de duda el comportamiento que tendrá la economía en el futuro.

La brecha entre el dinamismo del crédito y el Producto Interno Bruto (PIB) mostró un comportamiento a la baja, lo que se traduciría en un mediano plazo en una afectación en la coyuntura económica, explicó Ortiz.

En general, todo este panorama ha llevado a los bancos a tener un perfil de riesgo más bajo.