Por: María Esther Abissi.   11 septiembre

Para lo que resta de este año, se espera que los fondos prestables en el sistema financiero tengan un menor crecimiento del esperado, comportamiento que también continuará durante algunos meses del 2020.

Esa es una de las previsiones que incluyó el Banco Central de Costa Rica (BCCR) en la revisión de su Programa Macroeconómico. Este tipo de recursos constituye uno de los engranajes con lento movimiento, debido a la desaceleración económica.

Las expectativas de crecimiento de los recursos disponibles para créditos fueron revisadas a la baja de 4,9% a 4%, para el 2019, y de 5,5% a 4,9% para el próximo año.

Esto implica que –además de menos dinamismo de crédito– existiría una menor cantidad de ahorros que son utilizados por las entidades financieras.

Según datos del Banco Central, el ahorro nacional crecería a un ritmo del 6,4% este año, un porcentaje menor del 8,5% previsto en enero en la presentación del Programa Macroeconómico. Foto: Gabriela Tellez
Según datos del Banco Central, el ahorro nacional crecería a un ritmo del 6,4% este año, un porcentaje menor del 8,5% previsto en enero en la presentación del Programa Macroeconómico. Foto: Gabriela Tellez

Si las condiciones fueran inversas, es decir, si existiera mayor disponibilidad de los fondos prestables para la economía, sería posible que el crédito al sector privado tuviera mayor crecimiento, de acuerdo con información de la autoridad monetaria en el programa macroeconómico del año pasado.

De acuerdo con Amedeo Gaggion, director de Tesorería de Scotiabank, posiblemente la revisión a la baja responde al menor dinamismo esperado para la economía en general y la incertidumbre relacionada con la reforma fiscal.

En esta coyuntura, un menor crecimiento del ahorro nacional disponible se trajo abajo el crecimiento de los fondos prestables.

Según datos del Banco Central, el ahorro nacional crecería a un ritmo del 6,4% este año, un porcentaje menor del 8,5% que habían previsto en enero en la presentación del plan de la entidad.

El comportamiento del ahorro se evidencia, además, en los datos del crecimiento de los depósitos a plazo del sistema. Mientras que en enero del 2018 estos evolucionaban a un ritmo del 21,17%, este año lo hicieron al -2,89%.

Lo mismo sucedió durante el mes más reciente contabilizado por el Central. A julio, el crecimiento fue de 1,90%, mientras que el año pasado el ritmo era del 6,75%.

Pérdida de recursos

Los fondos prestables del sistema financiero han pasado por varios años de inestabilidad.

Recientemente, el Central dio cuenta de cambios importantes en el volumen de recursos, producto del estrujamiento del Ministerio de Hacienda hacia el resto del mercado.

Uno de estos episodios sucedió en el 2017. En ese entonces, la autoridad aseguró que el estrujamiento y la competencia por la captación de recursos podría presionar al alza las tasas de interés y reducir las oportunidades de financiamiento del sector privado.

Para Mauricio Hernández Quirós, gerente de Prival Securities, el Central fue demasiado optimista en la previsión de crecimiento que se planteó en enero. Esto provocó que el pronóstico fuera consecuentemente alto.

“Un menor dinamismo económico implica menores posibilidades de ahorro y, por ende, una rebaja en el nivel de fondos”, explicó Hernández.

Según Hernández, los principales componentes que definen el nivel de los recursos son la meta de inflación, el comportamiento de la producción y el financiamiento que requiera el Gobierno. Otro factor que afecta directamente los fondos disponibles es el nivel de las tasas de interés, que hacen atractiva –o no– la posibilidad de ahorro.

"Las expectactivas internas y externas hacen prever que tendremos menores niveles de tasas de interés y eso cambia el destino de los ingresos personales, entre consumo y ahorro”, comentó Hernández.

Entre este y el próximo año, el hecho de que las tasas estén a la baja aporta pocos incentivos para que las personas se inclinen por ahorrar o incrementar sus cuentas.

La tendencia se confirma, dado que el BCCR aplicó rebajas a la tasa de política monetaria y también porque se produjo un descenso en la tasa básica pasiva.

A pesar de esto, no se espera que la demanda de crédito sea exacerbada, pues en los últimos meses ha mostrado un comportamiento a la baja.

Para el economista Luis Mesalles, mientras los bancos no encuentren demanda para prestar, usarán los fondos para invertir, sobre todo en bonos de Gobierno, que pagan una mejor tasa y tienen un costo administrativo más bajo que otorgar crédito.