Por: María Esther Abissi.   1 febrero

La autoridad monetaria costarricense proyectó una recuperación del crédito para este año, aunque la previsión es solo para el crédito en moneda nacional.

Lo anterior se desprende de la proyección del Programa Macroeconómico presentado por el Banco Central el pasado 29 de enero, donde se mostró el resultado del 2018 y la perspectiva para los dos años siguientes.

La inversión y el ligero crecimiento del consumo son factores a los que se atribuye el crecimiento. (Foto: Albert Marín).
La inversión y el ligero crecimiento del consumo son factores a los que se atribuye el crecimiento. (Foto: Albert Marín).

Para este año se espera que el crédito al sector privado, es decir, a empresas y hogares, tenga un incremento general de 4,9% y de 5,5% para el 2020.

Ambas proyecciones son superiores a las del año previo, pero más bajas que el resultado del 2017, cuando el crédito creció 6,7%.

La previsión se le atribuye principalmente al crecimiento del crédito en moneda nacional, que se espera que sea de 7,5%, mientras que, en moneda extranjera, el incremento sería 1%.

La inversión y el ligero crecimiento del consumo son algunos factores que estarían detrás de ese crecimiento.

En cuanto al crédito en moneda extranjera, la expectativa de desaceleración se da en parte por la incorporación del mayor riesgo cambiario por parte de los hogares y empresas, así como por las nuevas regulaciones en las que está trabajando el BCCR con el Consejo Nacional de Supervisión del Sistema Financiero para limitar aún más el crédito a no generadores de divisas.

Un año de desaceleración

El crédito sufrió en el 2018 una desaceleración no vista en los últimos ocho años, tanto en las carteras en dólares como en colones.

En el primer trimestre, el crédito en dólares creció 0%, y 1,5% en el segundo trimestre.

Con respecto a la moneda nacional, el incremento fue sustancialmente más alto. En el primer semestre fue de 5,9%, y de 7,4% en el segundo semestre.

Según el Central, los agregados crediticios se desaceleraron con respecto a las proyecciones estimadas en julio, cuando se publicó la revisión del Programa Macroeconómico.

La autoridad monetaria aseguró que el comportamiento se le atribuye a factores que se evidenciaron en la economía durante el año pasado, como el menor ritmo de algunas actividades y la incertidumbre atribuida a la deteriorada situación fiscal.

También incidió el alza en las tasas de interés para los usuarios de crédito debido a la presión del Gobierno en el mercado de fondos prestables.

“Cerca del 70% del crédito en moneda extranjera ha sido canalizado a deudores cuya principal fuente de ingresos es en colones, lo que introduce riesgos de crédito y liquidez para el sistema financiero por las variaciones en el tipo de cambio”, reconoció el Central en la redacción del Programa dado a conocer el pasado 29 de enero.

¿Por qué se espera crecimiento?

Para la autoridad monetaria y para el sistema financiero, hay varios elementos que podrían explicar por qué este año sería diferente.

Primero, la incertidumbre en cuanto al futuro de la economía por la situación fiscal se ha disipado relativamente.

Según Hernán Varela, gerente de administración de portafolios de Banco Lafise, la expectativa de crecimiento en general responde a que los consumidores tienen más tranquilidad con respecto al plan fiscal, algo que hace que las personas se sientan más cómodas para tomar un crédito.

Además de esto, el Central augura una aceleración ligera del consumo.

En el Programa se explica que la aceleración del consumo sería impulsada por el aporte del consumo público y privado y la inversión.

El consumo de los hogares sería a su vez estimulado por la ganancia en los términos de intercambio.

Empero, para algunos, los agentes económicos no están aún preparados para asumir créditos, especialmente cuando se trata de créditos en dólares.

Según explicó Karla Arguedas, gerente de Prival Advisory & Strategy, las condiciones de la economía no generan aún confianza en los consumidores, ni en los empresarios para solicitar créditos.

De ahí que la expectativa de crecimiento en dólares sea más baja.

Además de la desconfianza de los agentes económicos, otros factores podrían desacelerar el crédito en dólares.

“Es probable que el BCCR esté viendo que las medidas que han implementado ellos, como las de la Superintendencia de Entidades Financieras, den como resultado que las personas busquen créditos en su propia moneda”, admitió Varela.

Esta intención de desdolarizar el crédito es un plan que ha venido ejecutando el Central por varios años.

“Cuando el mercado decide tomar créditos o ahorros en dólares, el Banco pierde efectividad en su política monetaria. Ya desde hace algunos años el regulador ha puesto trabas administrativas para que sea más difícil colocar créditos”, explicó Arguedas.

Además de las regulaciones, sigue latente la depreciación del colón, un elemento que se ha exacerbado desde la llegada de Cubero a la presidencia del Banco Central.