Por: Andrea Hidalgo.   29 marzo
Con un marco institucional adecuado, la tecnología puede aumentar la competencia en la región. Foto: Shutterstock
Con un marco institucional adecuado, la tecnología puede aumentar la competencia en la región. Foto: Shutterstock

Según el informe ‘Volver a Crecer’ del Banco Mundial, Costa Rica crecerá a un ritmo de 2,6%, 3,3% y 3,1% en el 2021 y los próximos dos años. Sin embargo, aún hay varios factores presentes en la región que pueden complicar el desarrollo económico del país y de América Latina.

La vacunación, por ejemplo, avanza con lentitud en la región y la inmunidad de rebaño apenas podría alcanzarse para fines de 2021. Esto hace que las perspectivas para el 2021 sigan siendo inciertas debido a la posibilidad de que se den nuevas oleadas de infecciones a medida que surgen nuevas variantes del virus.

De acuerdo con el comunicado compartido por el Banco Mundial (BM) este lunes 29 de marzo, América Latina y el Caribe sufrió más daños a la salud y la economía a causa de la pandemia de COVID-19 que cualquier otra región, pero conforme comienza a repuntar se abre la oportunidad de llevar a cabo una transformación significativa en sectores clave como el desarrollo de tecnologías de la información, las finanzas y los servicios de logística.

Además, la tecnología también supone una oportunidad para transformar el sector energético. De acuerdo con el informe del BM, en la región se posee la matriz de generación eléctrica más limpia de todas las zonas en desarrollo, fundamentalmente debido a la abundancia de plantas hidroeléctricas.

América Latina y el Caribe deberían tener la electricidad más barata del mundo en desarrollo, pero en su lugar tiene la más cara, esencialmente debido a las ineficiencias. Las empresas y los hogares de la región pagan mucho más por la electricidad que consumen de lo que costaría generarla.

Sin embargo, el impacto causado por la pandemia podría sentar las bases para una mayor productividad mediante la reestructuración económica y la digitalización.

Por otra parte, una mayor transformación puede resultar de la digitalización acelerada, que podría conducir a un dinamismo en la intermediación financiera, el comercio internacional y los mercados laborales.

El daño es severo y estamos viendo mucho sufrimiento, en particular entre los más vulnerables, pero siempre hay que mirar hacia adelante y aprovechar esta oportunidad para realizar las transformaciones necesarias que aseguren un futuro mejor”, explicó Carlos Felipe Jaramillo, vicepresidente del Banco Mundial para la región de América Latina y el Caribe.

Factores de recuperación

“A medida que las economías repuntan este año, algunos sectores y empresas ganarán y otros perderán. Esta pandemia dio lugar a un proceso de destrucción creativa que puede resultar en un crecimiento más acelerado pero que también puede agrandar la desigualdad dentro y entre países de la región”, aseguró Martín Rama, economista en jefe del Banco Mundial para la región de América Latina y el Caribe

El comercio internacional de bienes se mantuvo en un nivel relativamente bueno, a pesar de la fuerte caída en los servicios, en específico el de turismo.

La mayoría de los precios de las materias primas son más altos que antes de la crisis de COVID-19, en parte gracias a la pronta recuperación de China. Esto es algo bueno para los exportadores de productos agropecuarios y mineros.

Las remesas hacia la región subieron en comparación con el período previo a la pandemia, un tema muy importante para varios países del Caribe y América Central.

Asimismo, los mercados de capital permanecieron abiertos para la mayoría de los países de la región. De hecho, la toma de deuda en el exterior aumentó, ayudando a mitigar el impacto económico y social de la crisis de COVID-19.

No obstante casi todos los países de la región incurrieron en déficits presupuestarios significativos desde comienzos de la pandemia. El gasto adicional se destinó a fortalecer los sistemas sanitarios, proporcionar transferencias a los hogares y ayuda a las empresas. Paralelamente, la implementación de medidas proactivas ayudó a los deudores y redujo el riesgo de crisis financieras.

“A medida que las economías repuntan este año, algunos sectores y empresas ganarán y otros perderán”, dijo Martín Rama, economista en jefe del Banco Mundial para la región de América Latina y el Caribe. “Esta pandemia dio lugar a un proceso de destrucción creativa que puede resultar en un crecimiento más acelerado pero que también puede agrandar la desigualdad dentro y entre países de la región”.

Impacto en la región

Debido a la pandemia, el Producto Interno Bruto (PIB) en la región de América Latina y el Caribe (excepto Venezuela) cayó un 6,7% en 2020. Se prevé una vuelta al crecimiento de 4,4% para 2021. En comparación con las proyecciones del Banco a fines de 2020 de una caída de 7,9% y una expansión del PIB de 4% para el 2021.

La fuerte contracción causada por la pandemia el año pasado tuvo costos económicos y sociales enormes. La tasa de desempleo en general aumentó y la pobreza se disparó, si bien en algunos países el uso masivo de transferencias sociales hizo mucho para amortiguar el impacto social de la crisis.

La crisis de la COVID-19 tendrá un impacto a largo plazo sobre las economías de la región. Es probable que los menores niveles de aprendizaje y de empleo reduzcan los ingresos futuros, mientras que el elevado nivel de endeudamiento público y privado puede causar tensión en el sector financiero y frenar la recuperación.