Desde 2024, las cooperativas sufren las secuelas de la intervención de la que fue la segunda entidad con más peso dentro de su sector en ese momento: Coopeservidores. Poco más de dos años después, el sector se mantiene sin movimientos bruscos y entró en una etapa de estabilidad.
Al cierre del primer semestre de 2026, las cifras de varios indicadores que permiten cuantificar cómo le va a las cooperativas confirman dicho panorama; no obstante, hay atisbos al alza en algunos casos.
Los impactos que vivió el sector cooperativo financiero afectaron la confianza de los clientes, especialmente con los recursos depositados, lo que disminuye la fortaleza financiera para seguir creciendo en el negocio de la intermediación. Sin embargo, la mayoría de estas agrupaciones también demostraron tener la solidez necesaria para enfrentar el mal momento.
Para ilustrar el comportamiento en este periodo semestral de 2026, utilizamos los datos disponibles en la Superintendencia General de Entidades Financieras (Sugef). Además, lo contrastamos con los primeros seis meses de los dos años previos (2024 y 2025).
A continuación, los resultados.
Activos y cartera
La salida de Coopeservidores del sector generó varias sacudidas a los valores que, históricamente, posicionaron a las cooperativas en un auge de crecimiento casi ininterrumpido años atrás.
Los efectos de ese cambio se reflejaron con mayor fuerza hacia finales de 2024, es decir, el primer semestre posiblemente no muestre en su totalidad dicho golpe.
Durante el primer semestre de 2026, hay una cantidad de activos más grande en comparación con el mismo periodo 2025 para la mayoría de cooperativas, pero no más que en 2024.
Las entidades que concentran la mayor parte de activos continúan en el mismo ranking, con Coopenae encabezando la lista por sus ¢946.700 millones.
La cartera de crédito no presenta variaciones relevantes, congruente con la estrategia de cautela que ha tomado el sector, que valoran como prioritaria por encima de un potencial reinicio del crecimiento.
“En el corto y mediano plazo (los próximos dos años probablemente) no vamos a estar viendo crecimientos fuertes en el sector. Y eso nos ha obligado a repensar cuál debe ser la estrategia de crecimiento hacia futuro”, dijo al respecto Adrián Álvarez, gerente de Coopenae, a El Financiero en una entrevista el pasado 6 de mayo.
Además, el cambio en la tendencia de crecimiento que caracterizó al sistema cooperativo en los últimos años sugiere un ajuste de ciclo caracterizado por un comportamiento prudencial en busca de recuperación de confianza.
“Más que el fin de una era, estamos ante un cambio de ciclo...El sector cooperativo sigue teniendo un rol clave en la inclusión financiera, pero ahora con un enfoque más estratégico, donde la calidad de la cartera y la eficiencia operativa pesan más que el volumen”, afirmó Elizabeth Morales, subgerente de Coopecaja.
En la extensa lista de las cooperativas en funcionamiento a la fecha, salta a la vista una serie de pequeñas entidades que concentran una pequeña cantidad de la totalidad de la cartera. Hay dos extremos: mientras unas poseen una parte considerablemente grande, otras recogen algunos cuantos miles de millones.
También en mayo, Luis Liberman, actual socio de Consejeros Económicos y Financieros (Cefsa), consideró que algunas entidades de las cooperativas más pequeñas “podrían fusionarse para conformar otras más grandes o desaparecer debido a limitaciones para sostener costos regulatorios, tecnológicos y operativos”.
Este hecho no sería una novedad; ya ha sucedido: a finales de 2024 se dio a conocer que Coopelecheros y Coopeamistad dejaban el negocio de intermediación financiera. Sus operaciones fueron adquiridas por Coopealianza y Coopenae.
Morosidad y utilidades crecieron
La morosidad, sin embargo, no entra en la lista de “progresos” del sector. En los últimos meses, hubo un alza en la mayoría de entidades.
Entre los primeros semestres de 2025 y 2026, 11 de las 18 entidades registraron un aumento en el porcentaje de su cartera con atrasos a 90 días y en cobro judicial, una señal que apunta a mayores dificultades de pago entre sus deudores.
Ahora bien, siete cooperativas lograron reducir este indicador durante el mismo periodo.
Los casos más llamativos en lo que respecta a aumentos aparecen con Coopeuna y Coopegrecia. La primera pasó de una morosidad de 5,47% en 2025 a 7,37% en 2026, mientras la segunda subió de 4,63% a 6,85%.
También sobresalen Coopecar, cuya morosidad casi se cuadruplicó, y Coopebanpo, que alcanzó 4,23%. En contraste, Coopejudicial, Coopemep y Coopenae lograron mejorar el indicador.
A pesar de estos comportamientos en esos renglones, las utilidades del sector cooperativo se movieron al alza para la mayoría. Coopenae fue la que registró un aumento más pronunciado: en junio de 2025 contaba con ¢5.635 millones, pero ese mismo mes de 2026 subió a ¢6.112 millones. Es decir, creció un 8,5%.
Ahora bien, este primer semestre el Índice de Suficiencia Patrimonial (ISP), que sirve para comparar los riesgos asumidos por las entidades con su capital propio y así determinar su solidez y capacidad de protección de los ahorros ante pérdidas o crisis, tuvo valores más altos que los de 2024 a nivel general, pero más bajos que el año pasado.
Al revisar las cooperativas de forma individual, se observa que Coope San Marcos aumentó su ISP en 6,53 puntos porcentuales entre 2024 y 2026, Coopenae en 1,53 puntos y Coopemédicos en 0,63.
En contraste, Coopejudicial redujo su indicador en 3,31 puntos porcentuales, Coopegrecia en 5,41 puntos y Coope San Ramón en 3,99 puntos en el mismo periodo.
A grandes rasgos, el comportamiento deja al caso de Coopeservidores más bien como un episodio aislado y del pasado dentro de la evolución reciente del sector y no como un punto de quiebre del esquema cooperativo, que refleja una estabilidad con ligeras fluctuaciones, pero no pérdidas significativas.

