El crecimiento del consumo de los hogares perderá velocidad durante el 2026.
Este indicador pasará de un crecimiento del 3,8% en el 2025 a un 2,5% este año, lo que representa una desaceleración de 1,3 puntos porcentuales, así lo evidenció el informe de política monetaria presentado por el Banco Central de Costa Rica este viernes 30 de octubre.
La principal explicación está relacionada con la moderación del crecimiento de la economía nacional, afectada por un menor dinamismo de las exportaciones y los efectos provocados por el fenómeno de El Niño, según explicó Róger Madrigal, presidente del Banco Central.

El jerarca hizo una precisión sobre el comportamiento del gasto de las familias: no se trata de una contracción del consumo, sino de una reducción en su ritmo de crecimiento.
Al consultarle si existe una vinculación directa entre la disminución de los ingresos familiares y la moderación del consumo, Madrigal respondió:
“El consumo no está bajando, se desaceleró y con respecto a que haya una incidencia de si uno (consumo) y el otro (ingreso familiar), eso no es lo que está ocurriendo”, aseguró.
Una desaceleración significa que el consumo continúa creciendo, pero a una velocidad menor que la registrada anteriormente.
Sin embargo, la caída en los ingresos de los hogares quedaron plasmados en la Encuesta Nacional de Hogares (Enaho) 2026, publicada por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC).
El ingreso promedio mensual por hogar pasó de ₡1.209.825 en 2025 a ₡1.163.728 en 2026. Esto representa una disminución del 3,8%, equivalente a ₡46.097 menos al mes.
La reducción también se observa en el ingreso promedio por persona.
Este indicador pasó de ₡485.792 a ₡467.197 mensuales, lo que representa igualmente una caída del 3,8%.
En términos económicos, el ingreso constituye uno de los principales determinantes del consumo de los hogares.
Cuando las familias reciben menos dinero, pueden modificar sus decisiones de gasto, posponer compras, reducir gastos discrecionales o recurrir a sus ahorros y al crédito para sostener determinados niveles de vida.
Por eso, aunque técnicamente el consumo todavía mantiene una tasa de crecimiento positiva, la disminución de los ingresos introduce una presión adicional sobre las posibilidades de gasto de los hogares.
Banco Central espera una recuperación para 2027 y 2028
Las perspectivas del Banco Central apuntan a una recuperación gradual del consumo durante los próximos dos años.
Para 2027, el crecimiento de este indicador llegaría al 3,6%, mientras que para 2028 rondaría el 4%.
Madrigal explicó que esta recuperación estaría vinculada con un repunte esperado en el crecimiento económico y una aceleración de los ingresos durante ese período.
No obstante, las proyecciones dependerán de que se materialicen las condiciones económicas previstas y de cómo evolucionen los factores internos y externos que inciden sobre la actividad productiva.
Precisamente, el entorno internacional se convirtió en uno de los elementos de incertidumbre durante el tercer trimestre de 2026.
La economía mundial enfrentó una elevada incertidumbre por la expansión del conflicto en Oriente Medio, el recrudecimiento de la guerra entre Rusia y Ucrania y las tensiones comerciales.
Los ataques en Bab el-Mandeb, por donde transita cerca del 12% del petróleo transportado por vía marítima, y el cierre temporal del oleoducto Este-Oeste en Arabia Saudita, ruta alterna al estrecho de Ormuz, agravaron este contexto.
Estos acontecimientos reactivaron las presiones alcistas sobre los precios del crudo, sus derivados y los granos básicos.
Las presiones se moderaron transitoriamente por el anuncio del G7 de liberar reservas estratégicas de petróleo y combustibles, la restauración gradual del oleoducto Este-Oeste y la decisión de la Organización de Países Exportadores de Petróleo y sus aliados (OPEP+) de mantener su producción.
Este escenario puede tener repercusiones sobre los costos de producción, el transporte y los precios que enfrentan los consumidores, por lo que representa un elemento adicional de incertidumbre para las perspectivas económicas.
Menores ingresos y poder adquisitivo preocupan a economistas
La evolución del consumo también genera preocupación entre otros economistas, particularmente por el comportamiento de los ingresos y la capacidad de compra de los hogares.
Fernando Rodríguez, economista de la Universidad Nacional (UNA), aseguró que el consumo de los hogares viene disminuyendo por una caída en el ingreso y el poder de compra que obligan a las familias a reducir su consumo diario, posponer gastos esenciales o recurrir al endeudamiento para mantener su nivel de vida.
“Este freno en el consumo privado repercute negativamente en la actividad económica nacional y en las ventas del comercio interno”, destacó.
Esta interpretación introduce otra perspectiva sobre el comportamiento de la demanda interna: cuando los hogares pierden capacidad adquisitiva, las consecuencias no se limitan a sus presupuestos, sino que también pueden trasladarse a las empresas y al comercio.
Una reducción del gasto de las familias puede afectar las ventas de los negocios, limitar sus posibilidades de expansión y moderar las decisiones de inversión y contratación.
A esta discusión se suma un estudio del Observatorio Económico y Social (OES) de la Escuela de Economía de la UNA, que determinó que el valor del salario de los funcionarios públicos podría reducirse hasta un 30% en 2033, de acuerdo con sus proyecciones.
En un ejemplo hipotético, una persona con un salario mensual de ₡500.000 podría experimentar una pérdida de valor de ₡146.800 dentro de siete años, si no se realiza ningún ajuste a su remuneración durante ese período.
Si el salario es de ₡1 millón mensual, la pérdida de valor alcanzaría los ₡293.620, bajo el mismo supuesto.
Se trata de una proyección sobre el valor de las remuneraciones y no de una reducción nominal del salario. Sin embargo, permite ilustrar cómo la pérdida de poder adquisitivo puede afectar las posibilidades de consumo de los trabajadores.
Aunque el Banco Central espera que el gasto de los hogares recupere dinamismo en 2027 y 2028, el comportamiento de los ingresos familiares constituye otro elemento que deberá observarse para determinar si esa recuperación económica también se traducirá en una mejora de la capacidad de compra de la población.
