Por: María Fernanda Cisneros.   20 mayo
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La "guerra comercial" con China se mantiene como uno de los riesgos para la economía estadounidense, al lado del Brexit. Foto: AFP.

Estados Unidos experimenta un buen momento en términos de generación de empleo y demanda interna, pero el ímpetu con el que crecía se atenúa.

La producción de esta nación repuntó 2,9 % en 2018, luego de dos años menos prometedores. Ese brinco se disiparía unos puntos al término del año en curso (2,3 %) y unos cuantos más el período siguiente (1,9 %).

¿Qué hay detrás de ese menor dinamismo? La reforma fiscal, que llegó para inyectar adrenalina a Estados Unidos bajo el mando de Donald Trump, tiende a desvanecerse. Esta sería la principal explicación de por qué el crecimiento de este país se inclina hacia un nivel más modesto.

Sería erróneo decir que el latido de la economía estadounidense es débil, ya que, aun bajando su frecuencia, estaría por encima de su tasa de crecimiento potencial, según el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Estados Unidos crece menos, pero a un ritmo sólido. Eso sí, enfrenta retos importantes, encabezados por las políticas comerciales, principalmente con China, y la coyuntura geopolítica ante el Brexit.

El lado positivo es que la confianza se recupera en torno a un giro de la política monetaria más acomodaticia, luego de que la Reserva Federal (Fed) pausara las subidas de la tasa de interés de referencia.

La política monetaria es más restrictiva que hace un año, por las subidas de tasas que realizó la Fed meses atrás, pero la pausa en la escalonada de los intereses redujo los riesgos de la recesión que preveían los economistas alrededor del mundo para la nación norteamericana.

En adelante, la Fed podría tener incentivos para subir su tasa de referencia, pues su decisión de mantener inmóvil el indicador no está garantizada.

Por ahora, la pausa del alza en las tasas representa un estímulo para la confianza de los consumidores y la demanda interna.

Esta última crece a un ritmo sólido, lo que se traduce en un incentivo para las importaciones.

Al ser Estados Unidos el principal destino de las exportaciones de Costa Rica, este panorama es un aliciente para la balanza comercial costarricense.

Indicadores bajo la lupa

El 22 de diciembre del 2017, Trump firmó el mayor cambio fiscal desde los 80 para Estados Unidos: le apostó a dinamizar el crecimiento económico mediante la reducción de impuestos.

La promesa del estímulo fue cambiar el horizonte de la economía, empujar la inversión empresarial y la generación de empleo, y dotar de más dinero a las familias de la clase media.

La tasa de desempleo pasó de 9,6 % en 2010 a 3,8 % en 2018, tras una reducción consecutiva en cada año. Sin embargo, a inicios del 2019 llegó al 4 %.

La generación de empleos caminaba bien, pero la población activa aumentó y esto llevó a que la tasa, consecuentemente, incrementara.

A marzo el indicador bajó a 3,8 %, ya que se generaron 196.000 empleos y el promedio salarial aumentó 3,2 % respecto al mismo mes del 2018 (por encima de la inflación). También ayudó el hecho de que la fuerza laboral se redujera.

Así, si bien la economía repuntó más de lo esperado en 2018, ese impulso, aunque baje, se ubicará por encima del potencial.

Por ahora, la Fed apenas consigue su interés de llevar la inflación anual al 2 % (a abril fue de 2%), pero esto puede cambiar según la tendencia que sigan la producción y el mercado laboral.

Lo anterior puede llevar a que la inflación subyacente supere la meta a mediano plazo del 2 % y que, posteriormente, se reduzca hasta situarse en la meta, afirma el Reporte de Perspectivas Económicas (WEO, por sus siglas en inglés) del FMI.

Si a esto se suma el continuo incremento de los salarios, la presión en la inflación se mantendrá al punto de llevar a la Fed a volver a subir las tasas de interés.

El FMI afirma que es probable que “aumente más la estrechez en los mercados del trabajo y que repunte el crecimiento de los salarios, lo cual probablemente justificaría una nueva subida de la tasa de interés en el segundo semestre del año”.

Esta afirmación la citó en su informe de abril del 2019, a pesar de que tan solo un mes antes la misma Fed dijera que no habría más alzas en el año.

Otro gran reto para esta avanzada economía es su déficit fiscal. El perfil de la deuda pública, por su lado, ya era insostenible, pero se agravó tras los incrementos en el gasto y la reforma tributaria del 2017.

La deuda, como porción del PIB, pasaría del 80,7 % en 2017 a 86 % en 2020, según las estimaciones del FMI.

Parte de los riesgos son externos. Las tensiones comerciales con China, Europa y otras naciones podrían eventualmente tener un impacto sobre el consumo generado por los estadounidenses, ante mayor incertidumbre y encarecimiento de los productos importados, así como una afectación enlos mercados bursátiles, explicó Alejandro Gómez, tesorero de Scotiabank.

En adelante, la dinámica de la producción, la inflación, el consumo y la tasa de desempleo definirán cuál será el rumbo de esta economía, de sus socios comerciales y de las medidas que adopte la Fed.