El alza en el precio del crudo durante el último mes, que llegó a superar los $100 por el conflicto en Medio Oriente, tendría la posibilidad de cambiar la tendencia a la baja del tipo de cambio.

En consecuencia, el dólar abandonaría los mínimos históricos y podría comenzar a subir a partir de mayo, según anticipan algunos economistas consultados por El Financiero.
Esta presión externa hará que se gasten más dólares para pagar la factura petrolera, lo cual provocaría un impacto considerable en el mercado cambiario.
Dado que Costa Rica no produce ni refina petróleo, el país se ve obligado a comprar en el extranjero toda la gasolina, el diésel y el gas que consume.
Al ser importador neto, el país se convierte en un rehén del precio internacional.
Por ende, la situación se torna complicada debido a la incertidumbre y los cierres que se viven en el Estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el tránsito mundial de crudo.
Por este paso transita el 20% del petróleo mundial, también se ve afectado parte del comercio de fertilizantes y un gran número de materias primas como el maíz, el trigo y el arroz.
Bajo este panorama, si el barril de petróleo se vuelve más caro, Costa Rica deberá salir a comprar muchos más dólares para pagar la factura energética.
Esta necesidad urgente y masiva hace que la divisa se vuelva más cotizada (aumento de demanda), elevando su precio y provocando que el tipo de cambio suba, lo que se traduce en una pérdida de valor para el colón.
Para detallar con un ejemplo, este 21 de abril, la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos aprobó un nuevo aumento solicitado por Recope.

Esto quiere decir que el litro de gasolina súper aumentará ₡82, el de gasolina regular subirá ₡122, el litro de diésel subirá ₡134 y el cilindro de gas de 25 libras aumentará ₡396, de acuerdo con los precios propuestos por Recope. Estos nuevos precios entrarán en vigencia en mayo.
El intendente de Energía de la Aresep, Mario Mora, confirmó que este segundo aumento —porque el otro se aprobó el 17 de abril— es un efecto directo del conflicto bélico en Medio Oriente, que ha generado el alza en el precio del petróleo, así como en los productos terminados que importa Costa Rica.
El fantasma del 2022 y el impacto en cascada
Históricamente, existe una correlación directa entre ambos indicadores. Así se evidenció durante el estallido de la guerra entre Rusia y Ucrania en el primer semestre del 2022, cuando el precio del petróleo superó los $120 y el dólar rozó los ¢700 en medio de la incertidumbre global y las presiones importadas.
Un escenario similar podría repetirse en la actualidad.
El escalamiento y la prolongación de la guerra en Irán no solo representan una crisis geopolítica global, sino también el detonante principal de un inminente encarecimiento del crudo.
Asimismo, funcionaría como una fuerza externa capaz de quebrar la tendencia a la baja del dólar y empujar al colón hacia la depreciación, aseguró Rodrigo Cubero, expresidente del Banco Central y economista de la firma Consejeros Económicos y Financieros S.A. (Cefsa).
En sintonía con esta postura, Gerardo Corrales, economista de Economía Hoy, advirtió que la prolongación del conflicto y la ausencia de un acuerdo de paz mantendrían al alza las cotizaciones internacionales, generando nuevas presiones sobre el mercado cambiario nacional.
“Si la guerra se prolonga y no hay un acuerdo de paz, el precio del petróleo seguirá subiendo y Recope empezará a demandar más dólares. Ahí va a depender mucho del Banco Central, que tiene suficientes reservas, si lleva o no esa demanda al Monex”, señaló Corrales.
A criterio del especialista, lo recomendable sería permitir que parte de esa presión se refleje de manera natural en el mercado cambiario.
“En mi criterio, debería llevarla y reflejar algún incremento, aunque sea leve, en el tipo de cambio para romper la tendencia a la apreciación que hemos tenido en los últimos meses”, agregó.
Además, Corrales explicó que un barril por encima de los $100 encarecería no solo los combustibles, sino también materias primas, fertilizantes, materiales de construcción, alimentos y otros bienes importados.
“Eso incrementaría las importaciones y metería una demanda adicional de divisas, superior a la estimada por el Banco Central, que rondaría el 30% ($600 millones extra), cifra que yo veo muy conservadora”, aseveró.
Dicho escenario empujaría al alza el tipo de cambio, aunque el economista reconoce que la autoridad monetaria posee capacidad de contención.
“No creo que el Banco Central lo deje pasar más allá de los ¢500 por dólar, nivel que tuvo por mucho tiempo, porque cuenta con reservas monetarias internacionales suficientes para sostener el tipo de cambio”, manifestó, destacando la estrecha relación entre el crudo y la divisa en el país.
Por su parte, Malberth Cerdas, docente de Administración de Negocios y Economía de la Universidad Fidélitas, aterrizó el impacto directo al consumidor.
“En un escenario en el que el precio del petróleo sube a $100 por barril, la gasolina en Costa Rica podría subir entre ¢200 y ¢300 por litro. Esto afectará el tipo de cambio, ya que la Refinadora Costarricense de Petróleo (Recope) debe comprar dólares en los mercados internacionales para pagar esas importaciones”, detalló.
Cerdas añadió que, ante esta mayor necesidad de compra de la refinadora, la demanda adicional presionaría el mercado, generando un aumento moderado.
Cuánto subirá, aseguró, dependerá del equilibrio entre la entrada de divisas por exportaciones, turismo e Inversión Extranjera Directa (IED), frente a los requerimientos energéticos.
Postura del Banco Central y abundancia de dólares
Existe un elemento que podría frenar el alza: la resistencia del Banco Central a que el dólar aumente de precio.
“Esta lectura sugiere que la autoridad monetaria se siente más cómoda con un colón fuerte, posiblemente como ancla para contener las expectativas de inflación, a pesar de los costos para el sector productivo”, analizó Cubero.
En ese sentido, el Banco Central ha reiterado en múltiples ocasiones que “continuará su participación en el mercado cambiario con el fin de atender los requerimientos propios y del Sector Público no Bancario, así como para mitigar fluctuaciones violentas. En la medida en que las condiciones del mercado cambiario lo permitan, continuará con el fortalecimiento del blindaje financiero del país”.
Como prueba de ello, desde el 19 de febrero al 14 de abril de 2026, el ente emisor compró $575 millones en operaciones de estabilización para evitar una mayor caída del dólar debido al exceso de divisas.
Sin embargo, esta intervención no impidió que el precio cayera ¢42 en el último año, pasando de ¢497 el 2 de enero de 2026 a ¢455 el 21 de abril de 2026.
Esta sostenida baja responde, principalmente, al aumento de exportaciones (con liderazgo de dispositivos médicos), una fuerte Inversión Extranjera Directa (IED) y una depreciación internacional de la moneda estadounidense.
Posición más conservadora frente al mercado
Frente a los pronósticos alcistas, Luis Gómez, analista económico y bursátil de Grupo Financiero Acobo, considera que el impacto del crudo sería limitado en el contexto actual del país.
“Algunos analistas insisten en que el alza en el precio del petróleo que se aprobó para mayo provocará que el precio del dólar suba. No obstante, desde mi punto de vista, el tipo de cambio se ve afectado por diversos factores, y el incremento internacional del crudo es solamente uno de ellos”, explicó.
Gómez profundizó en su análisis señalando que, frente a un tipo de cambio con disminuciones tan significativas en los últimos meses, es probable que la factura petrolera se absorba sin grandes sobresaltos, acotando la presión sobre el mercado cambiario.
En concordancia con esta visión, Daniel Ortiz, economista de la firma Cefsa, mencionó que el efecto no será automático ni proporcional, precisamente porque el volumen de dólares circulando empuja la balanza hacia la apreciación del colón.
“Además, el tipo de cambio depende de varios factores de oferta y demanda, y las importaciones de combustibles son solo un elemento. Me parece que, si la política monetaria se sigue manejando igual, es posible que la demanda de dólares de las personas para otros fines no cambie. Es importante tener en cuenta que Costa Rica hoy tiene tres veces más reservas internacionales que las que tuvo en 2022; por lo tanto, es posible que no se repita una situación como la de ese entonces”, argumentó Ortiz.
Finalmente, la proyección de Ortiz anticipa que el tipo de cambio se mantendrá por debajo de los ¢500, aunque su evolución definitiva dependerá del desenvolvimiento de estos múltiples determinantes.
