Por: Andrea Hidalgo.   6 abril
En esta foto de archivo tomada el 15 de abril de 2020 se ve un letrero afuera de la sede del Fondo Monetario Internacional. Fotografía: AFP.
En esta foto de archivo tomada el 15 de abril de 2020 se ve un letrero afuera de la sede del Fondo Monetario Internacional. Fotografía: AFP.

Pese a la incertidumbre aún presente en muchas economías, el avance en términos de vacunas y la adaptabilidad de las personas permite que los países retomen sus estructuras económicas previas a la pandemia. Sin embargo, no todos al mismo ritmo.

Las repercuciones de la pandemia son desiguales en los países, algunos se recuperan a un ritmo más pausado que otros, principalmente aquellos que tuvieron un lanzamiento de vacunas tardío, un apoyo político más limitado y las dependientes del turismo como principal fuente de ingreso.

Estos datos se desprenden del documento Perspectivas de la economía mundial (WEO en inglés) del Fondo Monetario Internacional (FMI) publicado este 6 de abril.

Gita Gopinath, Consejera Económica y Directora del Departamento de Estudios del Fondo Monetario Internacional, aseguró en la conferencia de prensa de este martes, que proyecta una recuperación más sólida para la economía mundial en comparación con el pronóstico de enero. Proyectan un crecimiento mundial de 6% en 2021 (aumento de 0,5 puntos porcentuales) y 4,4% en 2022 (aumento de 0,2 puntos porcentuales). Estas cifras después de la contracción histórica estimada de -3,3% en 2020.

Las mejoras en el crecimiento global para 2021 y 2022 se deben principalmente a repuntes de las economías avanzadas, en particular a una mejora considerable para Estados Unidos.

Sobre el avance en términos de recuperación económica, los países emergentes son los que reciben el mayor impacto. Por ejemplo, en el caso de Asia, aquellas naciones que están en vías de desarrollo tendrán un crecimiento de 8,6% para el 2021 y 6% para el 2022.

En América Latina y el Caribe, por el contrario, el crecimiento será mucho menor de manera que para el 2021 se espera un crecimiento de 4,6% mientras que para el 2022 sería de 3,6%.

Para Estados Unidos el escenario es totalmente diferente, de acuerdo con Gopinath, este es el país que evidencia una mayor recuperación. Las proyecciones de crecimiento son de 6,4% para 2021 y 3,5% para 2022, es decir 1,3 y 3,5% puntos porcentuales para cada año respectivamente.

Esto convierte a Estados Unidos en la única gran economía proyectada para superar el nivel de PIB que se pronosticó para 2022 en ausencia de esta pandemia. Otras economías avanzadas, incluida la zona del euro, también se recuperarán este año, pero a un ritmo más lento.

Entre los mercados emergentes y las economías en desarrollo, se prevé que China crezca este año en un 8,4%. Si bien la economía de China ya había regresado al PIB anterior de la pandemia en 2020, no se espera que muchos otros países lo hagan hasta 2023.

La rápida actuación de las políticas en todo el mundo, incluidos $16 billones en apoyo fiscal, impidió resultados mucho peores. Las estimaciones del FMI sugieren que el severo colapso del 2020 podría haber sido tres veces peor si no hubiera sido por ese apoyo.

Dedido a que se evitó una crisis financiera, se espera que las pérdidas a mediano plazo sean menores que después de la crisis financiera mundial de 2008, alrededor del 3%. Sin embargo, a diferencia de la crisis de 2008, se espera que sean los mercados emergentes y los países de bajos ingresos los que sufran más cicatrices dado su espacio político más limitado.

Retos 2021

Es probable que las diferentes trayectorias de recuperación creen brechas más amplias en los niveles y estilos de vida en comparación con las expectativas previas a la pandemia.

El informe prevé que el promedio de pérdida anual del PIB per cápita durante 2020-2024, en relación con las previsiones prepandémicas, sea del 5,7% en los países de bajos ingresos y del 4,7% en los mercados emergentes.

Por su parte, en las economías avanzadas se proyecta que las pérdidas sean menores en 2,3%. Tales pérdidas están revirtiendo los avances en la reducción de la pobreza de manera que se espera que 95 millones de personas más hayan ingresado en las filas de pobreza extrema en 2020.

Por otra parte el desarrollo desigual no es solamente entre países sino a nivel interno de los mismos, de manera que los trabajdores jóvenes y menos calificados siguen siendo los más afectados. Las mujeres también han sufrido más, especialmente en las economías de mercados emergentes y en desarrollo.

Adicionalmente debido a que la crisis ha acelerado la digitalización y la automatización, es poco probable que regresen muchos de los trabajos perdidos, lo que requiere la reasignación de trabajadores en sectores con bajos ingresos.

Caso de Estados Unidos

Además de ser la economía que se recupera a un ritmo más rápido, el país trabaja en nuevas legislaciones que le permitan recuperar las pérdidas de empleo e ingresos del 2020.

La secretaria del Tesoro, Janet Yellen, aseguró que impulsará en el G20 un acuerdo global sobre un impuesto a la renta empresarial. Esta declaración una semana después de que el gobierno de Joe Biden presentara un plan de infraestructura financiado mediante un alza de la tributación para las corporaciones.

Por su parte el Fondo Monetario Internacional (FMI) se declaró “muy a favor” de imponer un impuesto mínimo global a la renta empresarial.

Gopinath, señaló que los gobiernos enfrentan “gran cantidad” de evasión fiscal y de dinero transferido hacia paraísos fiscales.

Indicó que esto es un motivo de “gran preocupación” para el FMI porque disminuye la base impositiva sobre la que los gobiernos pueden recaudar ingresos y gastar en las necesidades sociales y económicas.

El mundo empresarial y los republicanos se oponen fuertemente a esta propuesta que creen reducirá la capacidad inversora de las empresas.

La economista jefe del FMI indicó que, por el contrario, la drástica reducción de este impuesto durante el gobierno de Donald Trump (del 35% al 21%), no llevó a un salto significativo en las inversiones.