Por: María Fernanda Cisneros.   21 febrero

El déficit fiscal del Gobierno Central inició el 2020 con la cifra más baja de la última década. Este resultado es apoyado por el decrecimiento de las transferencias y el mayor dinamismo de los ingresos provenientes del Impuesto al Valor Agregado (IVA).

Sin embargo, otros gastos como los intereses y las cargas sociales siguen creciendo a cifras de dos dígitos. Además, los ingresos se contraen.

Al final de enero, la diferencia entre los ingresos y los gastos representó el 0,4% del Producto Interno Bruto (PIB), por debajo de las cifras de entre 0,6% y 0,8% registradas en los diez años previos.

El déficit primario, que no considera los intereses de la deuda, se ubicó en 0,2% del PIB.

Esta cifra es tan solo el primer paso firme que se anota el Gobierno en el primer mes del año, pero faltan once meses más para que el Gobierno demuestre que sí puede detener el crecimiento del déficit.

El trago amargo del 2019, año en el que se cerró con el déficit financiero de 7% y más alto que el estimado, significó por ahora la baja en la calificación por parte de la agencia Moody’s.

Primeros resultados del año

En enero del 2020 el gasto total decreció 14%, una contracción al menos no vista en la última década. Esto se traduce en un ahorro de ¢35.062 millones de gasto corriente.

Las transferencias mostraron una contracción del 18,9% en general, pero la cifra es aún más positiva al solo mirar el sector público.

Los movimientos de dinero hacia las arcas de instituciones públicas se recortaron en ¢49.200 millones.

Sin embargo, los sueldos y salarios, por su parte, no mostraron una contracción enero. Al no reflejar un recorte de gasto por lo que mostraron la cifra más alta de la década. Lo positivo es que sí crecen menos que hace un año.

Además, un punto negativo adicional es que las cargas sociales crecieron 15,8%.

El gasto por intereses se mantiene como uno de los lastres para el saneamiento de las finanzas públicas. Aunque creció dos cifras, no es el repunte más alto que ha registrado el Gobierno.

¿Y la inversión? Esta se mide a través del gasto de capital. En 2019 este rubro creció de manera exponencial, pero a enero muestra una caída importante.

Por el lado de los ingresos, la entrada de dinero a las arcas estatales subió 17,6%. El impacto provino de la recaudación del IVA, que mostró la cifra más alta en once años.

El Gobierno percibió ¢176.147 millones en tan solo un mes, por concepto de IVA. Es un 21,8% más que lo visto hace un año.