Por: María Esther Abissi.   8 enero, 2018

La inflación del 2017, determinada por el Índice de Precios al Consumidor calculado por el INEC, se ubicó en 2,57%, la más alta registrada en los últimos tres años.

A pesar de que el resultado aún se encuentra dentro de la meta del Banco Central, que está entre 2% y 4%, es la más alta desde el 2015.

En el 2015, la variación de precios cerró el año en -0,81% y en el 2016, se ubicó en 0,77%.

Solo en el mes de diciembre, el grupo que tuvo mayor variación fueron los alimentos y bebidas no alcohólicas y el transporte.

El primer grupo registró una variación de 1,19%, mientras que el transporte tuvo una variación de 0,78%.

Durante ese mismo mes, el 50% de los bienes y servicios que integran la canasta de consumo aumentaron de precio, entre ellos, la papa, la cebolla, los paquetes turísticos, el aguacate, la papaya, los huevos y los servicios de alojamiento.

Entre tanto, 37% disminuyeron, entre los que se encuentran el tomate, la vainica, el repollo y el culantro.

El resto no registró ninguna variación.

Si se observa mensualmente la variación en la inflación, la de diciembre no es la más alta del 2017.

En ese año, la variación de precios mensual más alta se registró en enero, de 0,57%, precedida por la inflación de octubre, que fue de 0,56%. En diciembre, la inflación mensual fue de 0,47%.

Sin embargo, otros meses como marzo y agosto registraron variaciones negativas.

El comportamiento de la inflación durante este año estuvo influenciado por varios factores, entre ellos, el crecimiento acelerado del tipo de cambio del dólar entre la segunda quincena de abril y la cuarta semana de mayo de 2017, que alcanzó un 6,1% en el tipo de cambio promedio del mercado de monedas extranjeras (Monex)

Antes de este episodio, el tipo de cambio mostraba una tenencia al alza, coherente con el mercado.

Sin embargo, el rápido ajuste en el período comprendido entre el 17 de abril y el 24 de mayo, no era coherente a la evolución de los determinantes del tipo de cambio a mediano y largo plazo, por lo que, para contener los efectos, el Banco Central decidió incrementar la Tasa de Política Monetaria en 100 puntos base a partir de esda fecha, para evitar presiones inflacionarias adicionales.

Además de esto, hubo un incremento en la dolarización del ahorrof inanciero, que tuvo implicaciones en el mercado cambiario y motivó al Central a aumentar las tasas de interés locales, un hecho que tuvo sus efectos en el comportamiento de la inflación.