Por: Andrea Hidalgo.   5 noviembre, 2020

El pasado lunes 26 el Banco Central de Costa Rica (BCCR) realizó una compra de bonos del Gobierno en el mercado secundario de valores, la entidad aseguró que corresponde a un movimiento para frenar presiones en los precios que pudieran afectar a otros instrumentos.

La Junta Directiva del BCCR aprobó, el 13 de abril, la compra de hasta un máximo de ¢250.000 millones en bonos de deuda del Gobierno, en dicho mercado bursátil, que es donde los inversionistas negocian los bonos entre sí, luego de haber sido adquiridos en las subastas o colocaciones del emisor. Foto: Rafael Pacheco
La Junta Directiva del BCCR aprobó, el 13 de abril, la compra de hasta un máximo de ¢250.000 millones en bonos de deuda del Gobierno, en dicho mercado bursátil, que es donde los inversionistas negocian los bonos entre sí, luego de haber sido adquiridos en las subastas o colocaciones del emisor. Foto: Rafael Pacheco

La entidad adquirió dos series de bonos distintas del Ministerio de Hacienda, por un total de ¢1.678 millones (un 21% del total negociado ese día en dicha plataforma), con vencimiento al 2029 y 2030.

“Con esta acción, el BCCR procuró evitar que ciertas presiones que se empezaban a observar en ese sector de la curva pudieran afectar el comportamiento de otros instrumentos y repercutieran en el resto del mercado”, indicó el ente emisor en un comunicado de prensa el 27 de octubre.

EF conversó con varios especialistas del mercado de valores y economistas para conocer cuáles son algunas de las presiones en el mercado e implicaciones que tiene este movimiento para el Central.

Desde Costa Rica se emiten señales confusas a los mercados que han alterado los rendimientos de los bonos, tanto en mercados nacionales como internacionales, con la reciente participación del BCCR en el mercado bursátil, la entidad no solo hizo una compra de bonos, también transmitió un mensaje con el fin de que los distintos participantes noten que hay un participante importante en el mercado secundario.

El monto de su participación en el mercado secundario fue relativamente pequeño, pero le permitió brindar el mensaje y a la vez inyectar liquidez para estabilizar el mercado de valores y evitar la volatilidad en los precios de ciertos activos.

El temor e incertidumbre está presente. El economista Douglas Montero explicó que el comportamiento del Central en el mercado de valores responde a la necesidad de apaciguar las tensiones e inyectar liquidez para evitar cambios abruptos en los macroprecios.

El director general de la Bolsa Nacional de Valores (BNV), José Rafael Brenes, manifestó que el sentimiento o la posición predominante del mercado secundario es cada vez “más vendedor” debido a los eventos recientes.

Por su parte, Vidal Villalobos, economista y analista económico de Prival Bank, aseguró que dos momentos claves en los últimos meses han sido la fallida mesa de negociación y el retiro de la primera propuesta para acceder al préstamo del Fondo Monetario Internacional.

Ambos eventos —de acuerdo con el analista— marcaron un antes y un después en el comportamiento de los mercados, el cual es una de las principales razones por las que los tenedores de bonos tienen una fuerte presión por vender sus títulos mientras que los compradores se alejan.

Adicionalmente el refugio en dólares no solo ocurre en las cuentas corrientes, sino que en las inversiones también, lo que ocasiona un cambio de portafolio en los grandes inversionistas, agregó Villalobos.

“Empieza a sentirse en el mercado una preferencia para refugiar inversiones y el refugio natural es también invertir en dólares. Esto produce que los precios empiecen a caer porque no aparecen compradores que le den soporte al mercado”, dijo.

En el momento en que la dudas se transforman en miedo se provoca un fenómeno de venta en los mercados, como el que vive Costa Rica.

La intervención del Central viene a amortiguar un posible riesgo sistemático de liquidez.

“El Central tiene las herramientas para evitar que el miedo se transforme en una crisis de todo el sistema” advirtió Villalobos.

Asimismo, los especialistas también concluyen que máximo de compra que tiene habilitado el BCCR (¢250.000 millones), es un instrumento relativamente pequeño. Este dinero no le permite a la entidad solventar toda la deuda del país, por el contrario es apenas suficiente para estabilizar temporalmente, y cuando sea necesario, los precios.

Freddy Quesada, gerente general de INS Valores, explicó que el monto invertido en bonos es relativamente pequeño con respecto a lo que se mueve en otros mercados, por lo que difiere de que esta intervención obedezca a una situación de liquidez o de cambios abruptos en los precios, sino que considera que es una forma del BCCR de decir que está presente y reafirmar su compromiso a participar.

“Me parece que era una forma de decir aquí estoy, ya tengo capacidad operativa y ya puedo participar”, inquirió Quesada.

Impacto de la compra

Dentro de los posibles riesgos de una alta participación del BCCR en el mercado de valores, existe la posibilidad de que al poner a circular el dinero entre las personas se incrementen los precios de los productos y por ende aumente la inflación.

Sin embargo, tanto Douglas Montero como José Rafael Brenes coincidieron en que debido a que esta intervención es relativamente pequeña, es improbable que esto ocurra.

“Es probable que los riesgos que tiene un instrumento de este tipo no se materialicen, primero por el monto (que es pequeño) y segundo por la coyuntura (situación fiscal)”, explicó Brenes.

De esta manera, con intervenciones modestas por sesión y un monto total autorizado relativamente bajo, la acción del ente emisor es asociada a lo que sería una especie de vigilante del mercado que al mismo tiempo emite algunos mensajes que alertan de su presencia al resto de participantes.

Melvin Garita, gerente general de BN Valores, aseguró que el monto adquirido por el Central es relativamente pequeño por lo que no es una operación que tenga un impacto significativo en los agregados monetarios, pero sí una señal de que el emisor está dispuesto a hacer este tipo de operaciones.

“Con este tipo de intervenciones el Central busca tener un determinado nivel de tasas de interés en la curva soberana, además de influir en las expectativas de inflación (su principal objetivo) y depreciación del tipo de cambio”, explicó Garita.

Villalobos destacó que en esta ocasión como el emisor salió al mercado con los precios que ya se manejaban, la curva de rendimiento no se vio afectada.

Respuesta de los mercados

Las intervenciones de Banco Central de Costa Rica, tanto en el mercado de valores como en el de Monedas Extranjeras (Monex), ayudan a estabilizar para que situaciones coyunturales no distorsionen la toma de decisión de los participantes.

De acuerdo con los especialistas, desde la aparición del Central en el mercado de valores el pasado 26 de octubre se ha observado una leve estabilización en los mercados nacionales.

“La intervención logró su objetivo que era dar una señal de que el Central está preocupado por garantizar un mínimo de liquidez cuando se dan temas como el que se presentó esta semana”, agregó Brenes.

El nuevo reto del emisor es calibrar las intervenciones para que este recurso no se convierta en un mecanismo para equilibrar constantemente los precios y salvaguardar las finanzas del Gobierno Central. Pero a la vez debe hacer suficientes apariciones que le permitan manejar la volatilidad de los mercados.