Adquirir un crédito prendario para financiar el vehículo nuevo que desea comprar no es la única alternativa que los bancos ofrecen, especialmente si le gusta cambiar de modelo con frecuencia o desea proteger su patrimonio de posibles embargos.
El leasing es una modalidad de financiamiento que le permite pagar de forma mensual la cuota de un carro sin que este aparezca a su nombre; además, según la entidad con la que cierre el trato, puede obtener cuotas más bajas.
Una vez saldado el monto total, puede elegir entre dos opciones: pasar el bien a su nombre o cambiarlo por un modelo más nuevo que desee, sin mucho papeleo.
Por el contrario, una prenda vehicular le otorga un plazo similar, con precio ligeramente más elevado, pero inscrito como su propiedad.
Si se pregunta cómo se utilizan, en la práctica, estas dos opciones y hasta dónde pueden llegar las diferencias entre cuotas para decidir cuál le resulta más conveniente, El Financiero consultó a siete entidades financieras presentes en la Expomóvil 2026 para brindarle los detalles a continuación.
Lo que debe considerar
Que el bien esté registrado como de su propiedad o la de una entidad financiera no se trata solo de quién es el dueño oficial.
Mari José Acuña, gerente senior de productos de crédito de DAVIbank, explica que el leasing funciona como una alternativa al crédito tradicional en la que el cliente no adquiere el vehículo de inmediato, sino que paga por su uso durante un plazo definido.
Las condiciones tradicionales de pago se mantienen: el plazo lo acuerdan ambas partes y el total se paga mes a mes, generalmente durante ocho años. La diferencia radica en lo que sucede al terminar de pagar.
Con una prenda crediticia, una persona que llega hasta el octavo año y realiza el último pago queda libre de la deuda y con su vehículo. En el caso del leasing, llegado ese momento, y según la agencia de automóviles con la que se haya involucrado, puede elegir si seguir bajo esta figura pero con uno nuevo o pedir que se le traspase la propiedad.
“Los mayores usuarios de esta modalidad son empresas que requieren cambiar su flota de vehículos con regularidad. Sin embargo, es ideal para quienes desean tener el vehículo del año con frecuencia o gustan tomarlo como medida de protección patrimonial. Además, no se registra como pasivo en los estados financieros, lo que lo convierte en una herramienta útil para empresas o trabajadores independientes”, comenta.
Cristina Alarcón, gerente comercial de Davivienda, coincide en que esta figura es recomendable para trabajadores independientes, pues las cuotas “se pueden reportar como parte de los gastos a la hora de la declaración de renta y en la contabilidad de quienes reciben este tipo de ingresos”.
En otras palabras, permite que el pago del vehículo se registre como un gasto del negocio, lo que en la práctica reduce la base sobre la que se calcula el impuesto sobre la renta y mejora cómo se ven los estados financieros, sin dejar de tener acceso al vehículo.
Ahora bien, proteger el patrimonio no es una característica implícita de esta figura, sino que legalmente puede utilizarse de esta manera; al estar a nombre del banco, no se puede embargar. Es decir, si por alguna circunstancia usted se ve obligado a entregar sus bienes para saldar un monto obligatorio, no le pueden quitar el carro.
Esto no significa que se le exima de enfrentar responsabilidades legales ante accidentes o descuidos de uso en carretera. De llegar a presentarse alguna de estas situaciones y se comprueba que fue su responsabilidad, las sanciones continúan su curso normal.

Cuotas más bajas
En un crédito prendario tradicional, la póliza se emite a nombre de la persona propietaria del carro, mientras que en el leasing el dueño registral es la arrendadora y la póliza se maneja como un seguro colectivo.
De acuerdo con Mayid Sauma, vicepresidente de Banca de Personas, Medios de Pago y Pyme de BAC, esto funciona como una bonificación constante.
“Los siniestros de un cliente se diluyen dentro de toda la cartera asegurada y, por esa razón, la prima no se encarece con la misma facilidad que en una póliza individual cuando el conductor acumula choques. El resultado es que en la modalidad de leasing normalmente es una prima un poco más baja, además, el costo del seguro tiende a fluctuar menos que en un crédito prendario clásico”, asegura.
Si bien es cierto que algunas entidades pueden ofrecer cuotas mensuales y deducciones en la prima cuando se gestiona un préstamo con leasing, es importante aclarar que no todas lo hacen.
Por ejemplo, de las entidades consultadas, Davivienda manifestó no contar con beneficios exclusivos para esta modalidad, sino que los montos se gestionan igual que si fuese una prenda.
Ahora bien, siendo que la mayoría sí lo hacen, es posible encontrarse con diferencias relevantes.
José Paulo Martínez, gerente de operaciones de Cafsa, explica cómo lo aborda esta entidad con algunos de los modelos de vehículos disponibles en Grupo Purdy.
Un Toyota Raize High Line 2026, a un precio de $25.590 en Expomóvil, que se financie con una prenda a ocho años da una mensualidad desde los $387. En cambio, de tratarse de leasing, al mismo plazo parte desde los $369. En ambos casos la cuota incluye el componente del seguro.
Aunque la diferencia es de $18, en un año puede transformarse en $216 de diferencia.
Utilicemos otro modelo, ejemplificado por Martínez. La cuota mensual para un crédito prendario a ocho años de un Toyota RAV4 LE 2026, por un precio total de $39.900, es de $595; en leasing, de $549. Esto representa un margen de $46 mensuales, o $552 al año.
“Ahora bien, si una persona pactó un leasing financiero a 96 meses (ocho años) y en el mes 60 (cinco años) quiere cambiar de vehículo siendo cliente de Grupo Purdy y de Cafsa, puede hacerlo: entrega el carro actual, corta el contrato y se formaliza una nueva operación de arrendamiento para el vehículo nuevo”.
En caso de esta entidad específica, no se “arrastran” los meses pendientes del contrato anterior; se liquida esa relación y se abre una nueva, con las condiciones vigentes (tasa, comisión, promociones) al momento del cambio.
Todo funciona como un alquiler, con la facilidad de cambiar más rápido el vehículo con la agencia que utilice sin necesidad de tener que salir a buscar un comprador.
En cuanto al pago de revisiones vehiculares y marchamo, también depende de la entidad. Por ejemplo, Cafsa sí pone a disposición esta cobertura, mientras que DAVIbank traslada esta responsabilidad al cliente como si de una prenda se tratase.
La elección entre un crédito prendario y el leasing dependerá enteramente de su perfil financiero y sus objetivos a largo plazo.
Si usted es un profesional independiente o empresario que busca optimizar su carga tributaria mediante la deducción de gastos, y además prefiere renovar su vehículo cada cierto tiempo sin complicaciones de reventa, el leasing se perfila como la herramienta ideal.
Por el contrario, si su prioridad es poseer la propiedad registral del bien desde el primer día y planea conservar el automóvil mucho más allá de la vida del préstamo, la prenda tradicional es una opción sólida.
