En el 2021 y 2022, época en la que las restricciones de movilidad por la pandemia eran la norma, se incentivó el comercio digital y había un tema que monopolizaba las conversaciones sobre inversiones: los NFT. Estos activos digitales que se compraban por miles de dólares en búsqueda de tener un retorno de inversión hoy perdieron su valor en más de un 80%. Analizamos el ascenso y caída de estos criptoactivos.
Probablemente usted recuerda que en esos años abundaban en los perfiles de celebridades imágenes de ilustraciones de monos o de íconos de píxel, en publicaciones donde esas personalidades públicas presumían que habían adquirido esos NFT por valores astronómicos a través de la criptomoneda Ethereum (ETH).
Justin Bieber, cantante de pop canadiense, llegó a pagar más de $1,2 millones por tener uno. Hoy apenas vale $22.000, lo que representa una pérdida del 98% por el descenso en el interés de estos activos.
Neymar, futbolista brasileño, obtuvo un NFT por $517.000 y otro por $613.000. Hoy el primero vale apenas $22.000 y el otro $35.000. La inversión inicial fue mayor a un millón de dólares y en la actualidad su precio ha disminuido en un 94%.
Muchos influencers de alcance internacional intentaban convencer a los usuarios de que pagar millones por una imagen con un certificado era una inversión segura. Tiempo después, la caída en el valor de los tokens no fungibles ha sido estrepitosa.

Un NFT (siglas de Non-Fungible Token) se refiere a un identificador único, es decir, corresponde a un sistema para certificar la propiedad sobre un activo mediante la tecnología blockchain. La novedad y su alta popularidad radicaba en que no son sustituibles y el sistema permite identificar a su propietario y trazar la cadena de dueños anteriores. Eso, en teoría, aporta un nivel mayor de seguridad a las transacciones que se realicen con ellos.
Esa prueba de autenticidad, exclusividad y propiedad hizo que estos activos, relacionados con el mercado de las criptomonedas, ganasen popularidad de manera vertiginosa. Su relación con el mercado de las artes visuales contemporáneas también le dio alas para que fuese un tema de conversación recurrente en línea.
A pesar de que algunos de los NFT más populares, en su momento de apogeo, eran concebidos por algunos usuarios como “arte”, estos no pueden calificarse como una tipología o disciplina del arte, menos como una herramienta creativa. Esto porque, siempre que algo pueda representarse digitalmente, puede convertirse en un NFT.
Un factor común era que la mayoría de las obras tenían una escasa calidad artística. Algunas eran simples “memes” o ilustraciones muy sencillas.
No obstante, esto no implica que todos los NFT encuentren un comprador y tampoco es una garantía de que su valor aumente con el tiempo.
Incluso, el perfil de personas que adquiría este tipo de activos digitales no se relacionaba tanto con quienes coleccionan arte, sino más bien con el mercado de las criptomonedas y los especuladores financieros.

Con ello, el ascenso que tuvieron estos activos en la conversación digital fue notable. Una encuesta de DexterLab, una plataforma de desarrollo de blockchain y de aplicaciones Web3, mencionó que el 64,3% de las personas que compraban NFT en 2022 lo realizaban para obtener un retorno de inversión. Un 14,7% lo hacía para formar parte de una comunidad y apenas un 12,4% se declaraba coleccionista.
Hoy, ese deseo de ganar dinero con NFT no se cumplió, dado que un 95% de esas colecciones ya no vale nada.
Un informe realizado en el 2023 por dappGambl, plataforma especializada en el estudio de criptomonedas, analizó 73.257 colecciones de NFT y 69.795 tenían un valor de mercado de 0 Ethereum.
“Tras analizar estas cifras, estimamos que ese 95% incluye a más de 23 millones de personas cuyas inversiones ahora carecen de valor”, señala el reporte.
En esta situación también perdieron diferentes empresas emergentes que querían aprovechar la popularidad de estos tokens no fungibles. Una de ellas fue OpenSea, un mercado descentralizado para comprar, vender y crear nuevas colecciones de NFT para su venta en Ethereum.
En 2023, según la revista Fortune, OpenSea tuvo que despedir al 50% de sus empleados por la caída del mercado de los NFT.
Razones de su continuo descenso
La volatilidad propia del mercado de las criptomonedas es un detalle que no puede obviarse y que tuvo incidencia en su caída. No se puede hablar de NFT sin mencionar al cripto, caracterizado por su incertidumbre relacionada con la especulación del mercado, su baja liquidez y la falta de normativa clara y explícita en algunos territorios.
“¿Qué valor tiene un NFT? El que la gente quiera ponerle. No hay un valor específico, entonces no hay nadie que controle y regule los valores. Por ejemplo, en los países hay un Banco Central que regula ciertos valores monetarios, en los NFT nadie lo controla, por eso es una inversión de alto riesgo: cero garantía, cero regulada y cero verificada”, señaló Ernesto Vargas Azofeifa, director de tecnología (CTO) especializado en la industria fintech.
Esa falta de regulación creó el ambiente propicio para que se desarrollara una especulación mayor en relación con los NFT y se vendió la falsa idea de que era una “inversión segura”.
“Muchas fábricas de NFT convencían a muchos de los famosos para que los compraran y luego desaparecían. Hacían proyectos piramidales y apenas la gente lo compraba lo dejaban abandonado”, manifestó el experto.
La caída en los precios de los NFT también se da por un desequilibrio entre la oferta y la demanda de estos activos. En su momento de tendencia en la conversación virtual, se dieron estrategias de precios especulativas y esperanzadoras que estaban muy alejadas del historial comercial real de los tokens no fungibles.
Por ejemplo, el comprador del NFT que era una captura del primer tuit de Jack Dorsey, cofundador de Twitter, se vendió en 2021 por $2,9 millones. En 2022 su dueño lo intentó revender y la máxima oferta fue de apenas $6.800, lo que corresponde a una disminución del 99,7%. Apenas queda un 0,23% del valor original. El remate llega en julio de 2023, cuando su precio cerró en $3,77.
“Es un tema de oferta y demanda. Es que hay un grupo que le llama la atención y está emocionado con algo, como las personas que coleccionan zapatillas de (Michael) Jordan, que para ellos valen una fortuna. En la cultura de los NFT había mucha gente que le gustaba el arte y coleccionarlo, pero pierde valor porque no hay demanda”, manifestó Vargas.
La pérdida de valor simbólico de estos elementos tiene como factor la rapidez con la que ganó popularidad y valor. Todo activo que ve su precio ascender estrepitosamente sufre una caída de la misma magnitud, a menos que tenga una base sólida de compradores, lo cual no ocurrió en este caso.
Sin embargo, para Vargas no todo fue negativo con los NFT, sino que también hay aspectos positivos e innovadores que pueden tomarse en cuenta de cara al futuro. Uno es el uso de la Web 3.0 que permitió la creación de plataformas y sitios web distribuidos que corrían sobre el blockchain.
También mencionó que la tokenización de activos digitales, cuando se implementa con transparencia, permite que cualquiera conectado al sistema vea la trazabilidad de las transferencias y los dueños del elemento.
Enfatizó en que se abrió una conversación sobre el proceso de tokenización y que un elemento puede existir en un blockchain digital, incluso si son elementos físicos, como las tarjetas de crédito.
Incluso abre la puerta a diversos casos de uso como la tokenización de llaves para alquileres o la gestión de entradas para conciertos o eventos deportivos.
¿Qué pasó en Costa Rica?
En el 2022, cuando los NFT dominaban la conversación mediática, Costa Rica no se quedó atrás y comenzaron a promocionarse proyectos alrededor de esa tecnología.
Una de las propuestas fue la galería de arte virtual en el metaverso Underscores, una iniciativa enfocada en explorar la relación entre arte contemporáneo y tecnología blockchain, buscando generar una plataforma para que artistas pudieran experimentar con NFTs y formatos digitales emergentes.
Algunas de las obras de esta iniciativa estuvieron expuestas en el Museo de Arte Costarricense.
El debut de ese proyecto fue con la colección llamada Paper Glimpse, creada por el artista Ale Rambar, conocido por sus obras de arte tridimensional a partir de capas de papel.
La colección constó de 25 NFTs que estaban disponibles para la compra directa y abierta al público en la galería virtual. Los tokens no fungibles fueron desarrollados a partir de animaciones cuadro por cuadro hechas con capas de papel, tomando como base el trabajo artístico físico y tridimensional de Rambar.
“La idea era experimentar cómo trasladar un lenguaje artístico muy manual y material hacia un entorno digital, manteniendo conceptos como profundidad, textura, repetición y movimiento. Personalmente fue un proceso bastante retador porque implicaba reinterpretar obras físicas dentro de un formato completamente distinto”, reseñó el artista en entrevista con El Financiero.

Parte de las obras estuvieron disponibles mediante compra directa y algunas con dinámicas de subasta dentro de plataformas NFT utilizadas años atrás.
Rambar afirma que el proyecto Underscores ya no se encuentra activo y se cerró a finales del 2023.
“En términos generales, el mercado NFT atravesó un período de crecimiento extremadamente acelerado y luego una desaceleración importante a nivel global. Muchos proyectos, incluyendo iniciativas internacionales muy grandes, perdieron actividad con el tiempo. Creo que, más allá del aspecto comercial, el valor principal de Underscores estuvo en abrir conversaciones sobre arte digital, propiedad virtual y nuevas posibilidades tecnológicas para artistas locales”, manifestó Rambar.
Eric Fallas, especialista en temas de tecnología, formó parte del proyecto Paper Glimpse, de la colección para la empresa Orson y también de la Colección Imperial de la marca homónima de cerveza.

“El resultado con Imperial fue de impacto mediático ya que marcó un hito en ser la primera marca nacional en lanzar un NFT. Con Paper Glimpse tuvimos al primer artista nacional en llevar su arte físico a la cadena de bloques. El proyecto que mayor ambición y utilidad tenía fue la colección de Orson gracias a Cristhian Fuentes, quien tiene una gran visión en lo que respecta a Web 3, los usó y les dio utilidad real, dándole a sus clientes un acceso a una plataforma exclusiva para los que poseían el NFT”, recordó Fallas en entrevista con El Financiero.
Sobre la venta de las colecciones de Paper Glimpse, resalta que hubo un intento de venta, pero por diversas razones no se concretó.
“Las intentamos vender dentro del sitio, pero por falta de esfuerzos conjuntos no se vendieron. Se hizo por medio del famoso concepto llamado minteo que es el segundo proceso que se realiza para crear y plasmar el activo dentro del blockchain”, mencionó.
El interés por los NFT se enfrió de manera repentina y ahora el resurgimiento de su popularidad es prácticamente imposible. Muchos NFT a nivel mundial con gran valor en el pasado hoy no tienen comprador. Más que una inversión, fue una pérdida que estuvo manipulada por narrativas en redes sociales. Ahora, en los diversos espacios en línea de inversores y artistas, el tema que reina en las conversaciones es la inteligencia artificial y los NFT parece haber quedado enterrados.