Por: María Esther Abissi.   11 marzo

La agencia calificadora de riesgo Moody’s elevó la calificación de la deuda a largo plazo de Panamá de Baa2 a Baa1.

La firma ubicó la perspectiva de positiva a estable.

Los principales motores que hicieron que la calificadora realizara una acción respecto a Panamá, fueron principalmente el crecimiento económico del país y el hecho de que las métricas fiscales se mantienen favorables en el mediano plazo.

Además de esto, el Gobierno ha fortalecido su política fiscal y con esto, la calificadora prevé que se reduzcan los riesgos.

Según el comunicado emitido por Moody’s, la perspectiva estable refleja la expectativa de que Panamá continúe creciendo rápidamente. Además, incorpora las expectativas de que el país modere su déficit fiscal y comience a decrecer mientras el Gobierno construye las nuevas reglas fiscales.

Desde la perspectiva de la agencia, el crecimiento de Panamá en los próximos años se mantendría robusto, después de la desaceleración que tuvo la economía en el 2018, cuando crecía a un ritmo de 3,7%.

“Proyectamos un crecimiento por encima del 5% hasta el 2022, una cifra signitivatica comprada con la media de la categoría Baa, que es de 3%”, aseguró el comunicado.

El dinamismo económico de Panamá se mantendría atado a la inversión y las actividades relacionadas al Canal de Panamá y el sector logístico.

Desde la perspectiva fiscal, la agencia espera que el Gobierno modere la deuda y la estabilice por debajo del 40% antes del 2020.

Esta noticia se da tres meses después de que la calificadora rebajara la calificación de Costa Rica como emisor de largo plazo y los bonos senior no garantizados.

En diciembre, la nota de Costa Rica pasó de Ba2 a B1, y la perspectiva pasó a negativa.

En el comunicado de prensa emitido en ese momento, Moody’s explicó que la rebaja se daba por el empeoramiento continuo y proyectado de las métricas de deuda y los altos déficit fiscal.

Además, considera que la reforma fiscal tiene retos importantes en la aplicación.

En ese momento la calificadora tomó en cuenta los desafíos que enfrenta el país para financiarse al tiempo que la deuda y el déficit crecen.